lunes, 1 de junio de 2026

Ulises y Cyrano, reseña por Jose

Este pasado mes de abril, nos llegaba desde Norma Editorial uno de los cómics más premiados en Francia de 2024: Ulises y Cyrano, uno de esos cómics que, al igual que Los buenos veranos son para disfrutarlos, saborearlos y reconciliarte con la vida. Un tebeo maravilloso.
La cocina, el amor por el oficio y la búsqueda de tu identidad son los ingredientes principales de este magnífico cómic firmado por Xavier Dorison, Antoine Cristau y el dibujante Stéphane Servain. Tridente de lujo para este comicazo.
 

Portada del cómic.
 
La historia, ambientada en la Francia de los 50, sigue a Ulises Ducerf, un chaval cuyo futuro está decidido desde su nacimiento: heredar la empresa cementera familiar. Sin embargo, el destino, como suele ser habitual, tiene la mala costumbre de ignorar los planes empresariales de los padres, y un traslado a la localidad de Les Maranges (debido a un escándalo digamos, político, relacionado con su padre y la empresa) pondrá en su camino a Cyrano, un ex chef muy temperamental que estaba destinado a ser el mejor cocinero de Francia: brillante, volcánico y con un carácter capaz de hacer llorar a las cebollas. Lo que comienza como un encuentro casual termina convirtiéndose en una historia de aprendizaje, pasión y descubrimiento personal. 
 
Uno de los grandes temas del cómic es la vocación. Ulises y Cyrano habla de esa lucha entre lo que se espera (esperan) de nosotros y lo que realmente deseamos ser. Ulises representa a cualquiera que haya sentido el peso de una herencia familiar o de unas expectativas ajenas. Cyrano, por su parte, encarna la excelencia, el sacrificio y la idea de que el talento, por sí solo, no sirve de mucho si no se acompaña de trabajo. La relación entre ambos funciona como una especie de mentor y discípulo, aunque en ocasiones parece más una combinación entre maestro zen y sargento de hierro culinario. 
 
Otro de los aspectos más interesantes de Ulises y Cyrano es el papel que juega la cocina dentro de la historia. No aparece simplemente como un escenario o una profesión, sino como un auténtico lenguaje a través del cual los personajes expresan quiénes son. Algo parecido a lo que comentábamos en Sabores únicos, de Ram V y Filipe Andrade. La cocina se convierte en una forma de entender el mundo, una disciplina que exige creatividad, sacrificio, paciencia y una búsqueda constante de la excelencia. Cada plato preparado por Cyrano refleja su personalidad, mientras que para Ulises supone una puerta hacia el descubrimiento de sí mismo y de lo que quiere hacer con su vida. 
Y sí, lo digo claramente y no me escondo: leer Ulises y Cyrano te da hambre. Mucha hambre. No importa si acabas de desayunar, comer o cenar; vas a llegar a esa página y vas a tener que parar de leer y de asaltar la nevera. Uno termina admirando la evolución de los personajes mientras piensa en reservar mesa en un restaurante. 
 

Donde ocurre la magia.
 
La obra también plantea una reflexión sobre qué es el éxito. En un mundo obsesionado con los resultados inmediatos, Ulises y Cyrano reivindica la paciencia, el aprendizaje constante y el orgullo (y la satisfacción, venga va) de hacer bien las cosas. No se trata únicamente de cocinar; se trata de encontrar lo que da sentido a nuestra vida y dedicarle tiempo, esfuerzo, ganas y corazón. Puede sonar solemne, pero este cómic consigue transmitirlo sin caer en discursos grandilocuentes ni en frases de taza de desayuno.
 
Visualmente, Stéphane Servain realiza un trabajo espectacular. Sus páginas transmiten tanto la belleza de los paisajes franceses como la intensidad de las cocinas profesionales y las que no lo son tanto (por momentos me ha venido a la cabeza The Bear) Hay escenas en las que prácticamente se puede oler la mantequilla derritiéndose o escuchar el ruido de los cuchillos sobre la tabla y páginas como la del "bautismo" que son una auténtica barbaridad de composición, expresividad y color.
Xavier Dorison vuelve a demostrar por qué es uno de los guionistas más reputados del cómic europeo. Obras como Undertaker o El castillo de los animales ya habían mostrado su capacidad para combinar entretenimiento y profundidad. Aquí, junto a Antoine Cristau, construye un relato mucho más íntimo y emocional, donde los silencios son tan importantes como los diálogos.
 
En definitiva, Ulises y Cyrano es una de esas lecturas que dejan buen sabor de boca (pun intended) mucho después de cerrar el álbum. Habla de la amistad, del aprendizaje, del orgullo por el trabajo bien hecho y de la necesidad de perseguir aquello que nos hace felices. Un cómic cálido, inteligente, humano y por qué no decirlo: precioso, que demuestra que, a veces, las mejores aventuras no consisten en salvar el mundo, sino en descubrir quién eres realmente. Y, de paso, aprender a preparar un puchero e intentar que te salga mejor que el de tu abuela. Misión Imposible. 
 
La edición de Norma es espectacular con un tamaño de 24,4 x 33,2 cm, tapa dura y un acabado que parece tela, el papel de las 172 páginas es offset de alto gramaje y con un color hueso que le va que ni pintado, además, a mode de extras, varias de las recetas que aparecen en el cómic. Precio: 38€.

Ulises y Cyrano, reseña por Jose

Este pasado mes de abril, nos llegaba desde Norma Editorial uno de los cómics más premiados en Francia de 2024: Ulises y Cyrano , uno de eso...