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miércoles, 15 de julio de 2026

Mi familia gorila, reseña por Jose.

Este pasado mes de abril, los amigos de Diábolo Ediciones nos traían su segunda publicación dentro de su línea manga. Tras La invasión de los hongos del espacio, nos llegaba Mi familia gorila, y aunque ya lo comentamos en TDT Podcast #273, creemos que merece un espacio propio en el blog, especialmente ahora que ha sido nominada a los Premios Harvey de este año.

Mi familia gorila te engancha desde el momento en que lees el título y piensas: "Esto no puede ir por donde creo que va". Spoiler: va por ahí… y por otros sitios todavía más extraños. La nueva apuesta de Diábolo Ediciones recupera una antología de catorce relatos (a cual más sorprendente y bizarro) que Ichiro Iijima publicó originalmente entre 1970 y 1971 en la revista Manga Black Punch, una publicación dirigida al público adulto en pleno auge del gekiga. Si queréis saber algo más sobre el tema, aquí  tenéis nuestra reseña de Los locos del gekiga.
¿Lo hemos disfrutado? No lo sabéis bien. 


Portada de la edición de Diábolo.
 
Lo primero que hay que aclarar es que no estamos ante un manga de terror convencional. Aquí conviven el horror, la ciencia ficción, el erotismo, el humor negro y el surrealismo. Iijima no parece interesado en asustar únicamente al lector; también quiere incomodarlo, sorprenderlo e incluso que se ría mientras se pregunta qué acaba de leer. Es un tipo de lectura que hoy sigue resultando desconcertante. Los relatos incluidos en el volumen funcionan como pequeñas pesadillas en las que se acepta lo imposible y lo bizarro con total naturalidad.
 
La historia que da nombre al volumen es probablemente la más representativa del conjunto: una mujer acaba formando una familia con un gorila (¡a petición del director de la empresa para la que trabaja, ojo!) una premisa que podría sonar ridícula si no fuera porque Iijima la desarrolla con una mezcla de drama, sátira y bizarrismo que termina convirtiéndola en una reflexión sobre las relaciones humanas. Y sí, has leído bien: este manga consigue que te plantees durante unos minutos la logística doméstica (y de otros tipos) de convivir con un gorila. No sé si eso habla bien del autor o mal de nosotros. 
 
Pero el resto del volumen no se queda atrás. Entre sus páginas encontramos demonios, robots, alienígenas, experimentos biológicos que salen regular, mujeres capaces de congelar a sus amantes, criaturas monstruosas, obsesiones sexuales y un desfile continuo de conceptos que parecen haber nacido de una mala noche después de cenar demasiado sushi. Cada relato es potente, va al grano y remata con un final macabro e irónico. 
La feliz pareja.
 
Se nota que estamos ante un manga de los setenta: el retrato machista de la sociedad japonesa a la vez que el intento constante de hacer algo rompedor y el erotismo continuo están ahí a la vista, el ritmo es trepidante y las premisas imposibles. Me ha recordado a los cómics de terror de la EC y la Warren, así que para quienes les guste este tipo de historias, con sus características, pero a la japonesa, no lo dudéis, es el símil más cercano que se me ocurre.
 
En cuanto al autor, Ichiro Iijima es uno de esos nombres poco conocidos fuera de Japón que el tiempo ha ido convirtiendo en autor de culto. Sus obras mezclaban terror, ciencia ficción, humor absurdo y crítica social con una libertad creativa que resulta difícil de encontrar incluso hoy. Diábolo, tras La Invasión de los hongos del espacio, vuelve a demostrar que tiene muy buen ojo recuperando este tipo de material casi inédito en España, permitiéndonos descubrir una faceta del manga de los setenta más salvaje, irreverente y extravagante de lo que suele asociarse al medio y que hasta ahora solo podíamos encontrar en editoriales como Satori o Gallo Nero.
 
El estilo gráfico del Tokiota es bastante limpio y claro (en las partes tranquilas de sus historias) pero cuando llega el desquicie de criaturas extraterrestres y monstruos se convierte en pura fantasía: deformidades, monstruos y escenas grotescas te asaltan a cada viñeta. Gozadera total.
Como muestra, un botón.
 
Personalmente tengo que decir que me he gozado este Mi familia gorila. No sabía qué me iba a encontrar aunque ya el título daba pistas, es uno de esos mangas difíciles de recomendar a alguien pero que acabas recomendando por el macarreo. Esperemos que Diábolo siga trayéndonos más material de este tipo porque es una maravilla poder leer estas historias que tienen ya más de 50 años y que no han perdido ni un ápice de capacidad de sorpresa, horror y asombro además de ser también una ventana a la que asomarnos para ver qué se hacía en Japón dentro del gekiga, aunque sinceramente, creo que Iijima es un género en sí mismo.
 
La edición de Diábolo nos llega en rústica, papel offset para las 218 páginas del volumen y a modo de extras, un excelente artículo sobre el autor. Precio 19,95€.

jueves, 21 de mayo de 2026

Ruri la tatuadora y otras historias de chicas malas, reseña por Jose

Los amigos de Satori Ediciones siguen llenando nuestras baldas de buen manga. Anteriormente reseñé Los locos del gekiga y ahora es el turno de Ruri la tatuadora y otras historias de chicas malas, que llegó a librerías finales de verano de 2025 y es una antología de relatos de Bonten Taro, autor que se estrena en nuestro país con esta recopilación de ocho relatos que fueron publicados en Japón en diferentes revistas entre mediados de los años 60 y 70 del pasado siglo.

Portada del tomo recopilatorio de Satori.

Mujeres de armas tomar, violencia sexo y tatuajes, este podría ser el resumen de la presente antología que me ha parecido de lo más serie B y de lo más perturbadora por momentos, quizá por eso la he disfrutado de lo lindo. Ruri la tatuadora y otras historias de chicas malas es una obra incómoda, excesiva y fascinante a partes iguales. Puro gekiga y underground japonés de los años 60 y 70. Lejos del manga comercial que domina hoy el mercado, aquí encontramos historias ásperas, violentas y marcadas por el erotismo, la marginalidad y la cultura yakuza. Cada relato surge de los bajos fondos de un Japón nocturno donde el deseo, el vicio y la venganza conviven bajo la tinta de los tatuajes.

Mujeres de armas tomar. Literalmente.

El cuerpo de la mujer como lienzo para el tatuaje pero también para la violencia. Estética, cicatrices y rebelión social. Las protagonistas son criminales, otras buscan venganza y otras han sido deshonradas pero el nexo común es la tinta y la violencia: Ruri la tatuadora, historia que da nombre al volumen, o El tatuaje de Okei son buena muestra de ello. Pero Bonten Taro también explora el terror con relatos como Kappa o Escamas. Una recopilación, en definitiva, que nos muestra las facetas más destacadas del autor Tokiota.

Y es que es importante entender esta antología dentro del contexto del gekiga pero con las particularidades de Taro, un autor más salvaje y excesivo, particularidades muy bien recogidas en este compilación que es bastante homogénea.

Toca el turno de hablar del autor: Bonten Taro tuvo una vida de película. Nacido Kiyomi Ishii en 1928, fue, piloto Kamikaze, tatuador, cantante y mangaka, se casó varias veces... Vamos, que su vida parece sacada de uno de sus propios mangas, un tipo excéntrico y muy particular, al igual que su obra. De verdad os digo que investiguéis sobre su figura porque tuvo una vida apasionante y digna de ser contada hasta su muerte en 2008.

El horror y el Japón nocturno.

La publicación de Ruri la tatuadora y otras historias de chicas malas por parte de Satori Ediciones siguela línea editorial que la editorial asturiana lleva años consolidando en España. Alejada de títulos comerciales o autores superventas, Satori ha construido un catálogo muy reconocible recuperando clásicos japoneses, literatura de culto y obras digamos, marginales que rara vez habían llegado traducidas al castellano o que nunca lo habían hecho, como es el caso de este volumen. Su propuesta combina narrativa, ensayo, folklore y manga rescatando autores olvidados, contextualizando movimientos culturales y ofreciendo al lector español una visión más amplia y compleja de la historia artística y cultural japonesa.

En lo que al manga se refiere, esa labor ha sido especialmente importante para la difusión del gekiga y del manga alternativo. En ese sentido, publicar a Bonten Taro no solo tiene valor como curiosidad editorial, sino también como recuperación histórica de un autor muy ligado a la contracultura japonesa, a la exploitation cinematográfica (Roman porno, Yakuza o la Venganza femenina: ahí está Lady Snowboold, un clásico del manga y del cine) y al imaginario yakuza de la época.

La edición, cuidadísima. Muy buena reproducción, papel de alto gramaje y el interior de la sobrecubierta ilustrado nos dan una idea del mimo que ponen en Satori a sus publicaciones. Un trabajo editorial fantástico. Gracias a editoriales como Satori, obras tan raras y difíciles de clasificar aunque la enmarquemos dentro del gekiga, pueden encontrar nuevos lectores fuera de Japón reivindicando un sector del manga desaparecido de nuestras librerías pero que merece un lugar de honor en las estanterías.

288, tamaño kanzenban, y 288 páginas en rústica con solapas a un precio de 21€. 

viernes, 20 de febrero de 2026

Los locos del Gekiga, reseña por Jose

Si algo demuestra Los locos del gekiga es que el manga no siempre fue sinónimo de fantasía y aventuras juveniles. Hubo un momento crucial, casi clandestino, en el que un puñado de autores decidió romper con todo.
Los locos del Gekiga, de Masahiko Matsumoto y publicado en España por Satori Ediciones, es mucho más que una autobiografía: es un apasionante documento que nos sumerge en la Osaka de finales de los años 50, donde nació una revolución silenciosa. Allí, entre calles grises alquileres baratos y mucho sake, tres jóvenes mangakas: el propio Matsumoto, Yoshihiro Tatsumi y Takao Saitō soñaban con cambiar para siempre el rumbo del manga.
Portada del manga.

Frente al dominio del estilo infantil y aventurero que marcaba la industria, estos tres pioneros, apostaron por historias crudas, realistas y dirigidas a un público adulto. Querían hablar de fracaso, frustración, desigualdad, deseo y supervivencia en un Japón que aún intentaba levantarse tras la guerra. Así nació el Gekiga (término acuñado por o atribuido a Yoshihiro Tatsumi en 1957 y que significa "Dibujo dramático") un movimiento que no solo redefinió la narrativa gráfica japonesa, sino que abrió la puerta a nuevas formas de entender el cómic como arte y como testimonio social buscando historias serias y temáticas adultas.
 

Los tres mosqueteros del Gekiga.

Con un tono agridulce, honesto y humano, la obra retrata la precariedad, la ambición y los desencuentros de aquellos años fundacionales. El auge y la caída de editoriales e incluso prácticas que podrían considerarse mafiosas para retener a los dibujantes en plantilla. Pero también captura algo más difícil de dibujar: la electricidad de sentirse joven, rebelde y convencido de que el arte puede cambiarlo todo. Cuando todo el mundo les decía que aquello no podía hacerse, más se aferraron a su idea y sus convicciones. El resultado es historia del manga y del cómic en general.

Además de ser un testimonio social de la época, Matsumoto contextualiza a la perfección cuál era el panorama comiquero japonés de la época: desde las librerías kashi-hon (de segunda mano y de préstamo) a las editoriales que surgieron para proveer de material a esas librerías independientemente de la calidad de las historias. Había un público muy concreto para un material muy específico, todo lo que se saliera de la norma, era ignorado y/o rechazado. Además de romper con las convenciones creativas, debieron romper con las convenciones sociales: el manga era para niños y las familias de los autores no estaban ni mucho menos contentas con que sus hijos se dedicaran a hacer mangas. 
Especialmente arriesgado es el caso de Takao Saitô, hijo de un barbero que vendió el negocio familiar para dedicarse a su sueño de ser mangaka.
 
Los locos del Gekiga es el relato vibrante de una revolución creativa que transformó el manga desde sus cimientos a través de estos tres mosqueteros y siguiendo la estela de Tezuka, venerado por los tres y que tiene una breve aparición en esta obra.
Una lectura imprescindible para entender de dónde viene y quizá hacia dónde va el cómic japonés.

Satori Ediciones publicó este manga en 2021. 320 páginas en formato kanzenban, rústica con sobrecubiertas, cuya parte interior es un desplegable de lo más chulo, y un precio de 21€.

martes, 10 de febrero de 2026

La chica de los cigarrillos, reseña por Jose.

A finales de este enero, Gallo Nero volvía a publicar La chica de los cigarrillos de Masahiko Matsumoto. La chica de los cigarrillos es una colección de relatos breves que funcionan como pequeños retratos íntimos de personas comunes en plena transformación social y cultural del Japón de posguerra. Se trata de un manga gekiga, un estilo de cómic más adulto, serio y realista que el shōnen o el manga más comercial pero con un toque de humor concebido para lectores adultos. Matsumoto fue uno de los pioneros de este movimiento.


Portada del manga.

La ciudad de Tokio (y sus alrededores) sirven de escenario principal: barrios en expansión, calles estrechas, tabernas, tiendas tradicionales y oficinas. En ese entorno se mueven personajes que intentan encajar en una sociedad que cambia rápidamente y bascula entre la tradición y la modernidad.
El tono del manga alterna lo cotidiano con lo dramático: problemas de empleo, relaciones, amor o la presión social sobre el matrimonio; todo ello en relatos que tienden hacia lo humano y lo cercano: un chaval que fantasea con la chica que le vende tabaco en el estanco, una chica que decide abortar a escondidas involucrando a su mejor amigo, un joven parado en busca de trabajo...No hay un protagonista único aunque sí personajes que se repiten.
Las abigarradas callejuelas del Tokio de los 70.

Esta colección de historias tiene un valor añadido: es un documento significativo del auge del gekiga, un movimiento que ayudó a hacer el manga adulto y narrativo en Japón y a través de historias aparentemente sencillas, Matsumoto pinta un retrato social y emocional del Japón de la posguerra con personajes en busca de su identidad y de su encaje en esa sociedad que cambia a cada segundo. Estas historias se alejan de ese Japón del milagro económico pre 
80´s y de sus tradiciones ancestrales, esta recopilación se centra en lo que ocurre entre bambalinas, va a lo micro, a las historias cotidianas y las vidas de quienes protagonizan esos cambios sociales y económicos con un resultado, en mi opinión, de sobresaliente.

El dibujo de Matsumoto tiene un estilo sencillo, expresivo y caricaturesco pero lleno de matices, sus silencios narrativos suelen sugerir más que contar y deja la puerta abierta a la interpretación de lector, cosa que me gusta.

En definitiva: un documento muy interesante del auge de Gekiga y la transformación que sufrió el Japón de posguerra, un clásico del género y un disfrute para quienes gusten del manga con un tono realista, íntimo y adulto.

La edición de Gallo Nero: 272 páginas en papel offset, tapa dura con solapas y un precio de 26€

El combate de Henry Fleming, reseña por Jose

Con El combate de Henry Fleming , el autor francés Steve Cuzor adapta una de las grandes novelas antibelicistas de la literatura estadounide...