viernes, 24 de julio de 2026

Heavy Liquid, reseña por Jose

Cuando Paul Pope publicó Heavy Liquid entre 1999 y 2000 con el sello Vertigo de DC Comics, el cómic norteamericano atravesaba un momento de transición en el que convivían el cyberpunk, el noir y la ciencia ficción de autor con un panorama superheroico aún recuperándose de las secuelas de los 90. Había quedado atrás el auge especulativo de principios de la década y la industria buscaba nuevas formas de atraer lectores: Hellboy, Planetary, 100 balas o Top Ten, son algunas de las series que comenzaban a publicarse en esos años y que se han convertido en auténticos iconos comiqueros.
Fue una época en la que convivieron grandes cambios creativos con una recuperación económica gradual.

La miniserie de cinco números Heavy Liquid, que tiene un poco de todo lo comentado anteriormente, fue recopilada poco después de su publicación en un único volumen, nominada al Premio Eisner a la mejor serie limitada y se convirtió rápidamente en una de las obras que consolidaron a Pope como una de los autores más personales del cómic estadounidense contemporáneo. Este pasado mes de junio, los amigos de Moztros volvían a traernos recopilada en una estupenda edición en tapa dura esta maravilla del autor de Filadelfia.


Portada de la edición de Moztros.

La historia nos sitúa en una Nueva York futurista y decadente, una ciudad abigarrada, claustrofóbica y cyberpunk. Muy Blade Runner. Su protagonista es Stooge, conocido simplemente como S, un traficante y buscavidas cuya existencia gira en torno al misterioso Heavy Liquid, un claro homenaje a The Stooges, una sustancia de origen desconocido capaz de funcionar indistintamente como droga, material artístico o arma de un poder devastador.

Lo que comienza como el clásico encargo propio del género negro: encontrar a una artista desaparecida para que complete una obra definitiva utilizando el preciado material, termina convirtiéndose en un viaje marcado por la obsesión, el amor perdido, la adicción y la búsqueda de sentido en un mundo que parece haber sustituido cualquier sistema de valores por el consumo y el deseo.

A lo largo de la obra iremos descubriendo el pasado de S, su relación con la artista desaparecida y las razones por las que tanto la banda de los payasos (me encanta ese toque Picassiano) como un misterioso personaje vestido de negro le pisan los talones. También conoceremos las distintas facciones que habitan esta decrépita Nueva York poscapitalista y algunos fragmentos de la historia de un mundo que ya ha dejado atrás todo aquello que conocíamos.

Aunque su argumento puede resumirse como un thriller de ciencia ficción, Heavy Liquid destaca sobre todo por las ideas que recorren toda la narración. Pope utiliza el misterioso líquido como metáfora, o quizá sería más preciso hablar de una gran analogía, de las drogas, del capitalismo y de la necesidad humana de perseguir aquello que siempre parece estar fuera de nuestro alcance. La obra habla de la autodestrucción, de la incapacidad de escapar de las propias obsesiones y plantea una crítica feroz al capitalismo salvaje y a las élites económicas, dispuestas a emplear cualquier recurso con tal de hacerse con el objeto más exclusivo y codiciado. Resulta inevitable establecer un paralelismo con el presente y esa es, precisamente, una de las razones por las que, más de veinticinco años después de su publicación, Heavy Liquid sigue vigente.

Quiero destacar especialmente su desenlace, sin entrar en spoilers of course. Tras una búsqueda trepidante, después de conocer el pasado de S, las motivaciones que impulsan su investigación y el papel que desempeñan los distintos personajes, la gran revelación es que el verdadero protagonista de la historia nunca ha sido S, sino el propio Heavy Liquid. Es un cierre brillante que recontextualiza todo lo leído y culmina la obra con un final tan sorprendente como digno de las mejores historias de ciencia ficción.


Nuestro protagonista.

En el apartado gráfico, Paul Pope demuestra (también) por qué se le considera uno de los grandes del medio. Su dibujo mezcla la energía del manga, la elegancia de autores europeos como Moebius y la contundencia narrativa de Frank Miller, pero el resultado tiene una identidad absolutamente propia. Las páginas transmiten movimiento constante gracias a un trazo nervioso y expresivo, diría que líquido, mientras que el uso del color resulta contenido y atmosférico, alejándose del espectáculo visual habitual de la ciencia ficción para construir una obra casi táctil. Cada viñeta parece improvisada y, al mismo tiempo, cuidadosamente diseñada. Una obra maestra. Las perspectivas, la narrativa cinematográfica, los encuadres y el detalle en cada página, especialmente en las páginas completas, es simplemente espectacular

Las influencias y conexiones de Heavy Liquid son numerosas, diferentes y podemos rastrearlas en diferentes medios: es imposible no pensar en Blade Runner o Días Extraños por su visión melancólica y oscura de la ciudad futura o en Akira por la mezcla de violencia urbana, esa ciudad interminable y las sustancias de poder casi sobrenatural. También comparte ADN con novelas como Neuromante, un clásico del género de William Gibson, aunque Pope se interesa menos por la informática y la tecnología y mucho más por la dimensión emocional de sus personajes. Dentro del  cómic, El Incal de Moebius y Jodorowsky por su imaginación visual, Sin City por la estructura de novela negra y con trabajos posteriores del propio Pope como 100% o Batman: Año 100, donde continúa explorando sociedades futuristas.


Tremenda página de Pope.

En España, Heavy Liquid tuvo una primera edición de Norma Editorial en 2004, que sirvió como puerta de entrada para muchos lectores al universo de Paul Pope. Años después, Planeta DeAgostini recuperó la obra en 2010 dentro de una nueva edición que coincidía con el creciente reconocimiento internacional del autor. Ambas publicaciones contribuyeron a convertir el cómic en una pequeña obra de culto dentro del mercado español, aunque durante bastante tiempo ha permanecido descatalogado. 

La nueva edición publicada por Moztros Editorial recupera por fin este clásico en un volumen en cartoné de 264 páginas basado en la edición remasterizada internacional, incorporando material adicional sobre el proceso creativo y una reproducción gráfica excelente. Esta recuperación forma parte del esfuerzo de la editorial por reeditar la obra de Paul Pope en España tras la publicación de 100%, ofreciendo por fin el inicio de una biblioteca dedicada a  uno de los autores fundamentales del cómic independiente norteamericano.

En una valoración personal, considero que Heavy Liquid es una de las mejores puertas de entrada al universo creativo de Paul Pope si no la mejor. Probablemente sea la obra que mejor resume todas sus virtudes: un dibujo extraordinariamente vivo, personajes imperfectos, ciencia ficción social, humana y con alma y una capacidad poco común para mezclar acción, romance, filosofía y experimentación gráfica sin perder nunca el pulso narrativo. Una de las obras imprescindibles del cómic independiente estadounidense de finales del siglo XX y principios del XXI.

La edición de Moztros nos llega en, como ya he comentado, en cartoné, papel satinado para sus 264 páginas con extras y un precio de 29,90€.

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