¿Qué pasaría si una mujer completamente normal, después de años tragando mierda en el trabajo, decidiera dejar de comportarse como se supone que debe comportarse?
Voy a partirle la cara a mi jefe, de Abel Alves y José Ángel Ares, inicia su preventa oficial el 19 de septiembre de 2026 y se pondrá a la venta el 20 de octubre. La obra está editada por Grafito Editorial y aborda con un humor bastante ácido el desgaste laboral y el síndrome del burnout porque ¿quién no ha querido partirle la cara a su jefe alguna vez?
Los amigos de Grafito han tenido a bien mandarnos una copia de cortesía para leerla por adelantado y aquí tenéis nuestra reseña.
Portada del cómic.
La premisa es bastante directa: una trabajadora está quemadísima en el trabajo. Cobra poco, está agotada y su jefe parece haberse propuesto convertir cada jornada laboral en una pequeña tortura. Por si fuera poco, su relación de pareja tampoco atraviesa precisamente su mejor momento. Tras un incidente en la oficina, llega al límite y aparece una propuesta que le ofrece una salida bastante más extrema que actualizar el currículum o mandar un correo a Recursos Humanos: resolver sus problemas a puñetazos con su jefe (reglas MMA, of course). Porque, al parecer, cuando el diálogo, la terapia y las reuniones de seguimiento no funcionan, siempre queda la opción de liarse a hostias, y si no, que se lo digan a Brad Pitt y Edward Norton.
Pero hay un matiz importante: la obra no pretende ser simplemente una historia de venganza contra el jefe. El eje de la historia es el desgaste laboral, la precariedad, la pérdida de control sobre tu vida y qué ocurre cuando una persona corriente llega al límite. Una situación más que habitual para muchas personas en la actualidad.
Lunes, 6 AM. Todo mal.
Y es que Voy a partirle la cara a mi jefe es una gran crítica laboral y social disfrazada de comedia negra. Además, tiene un componente feminista bastante importante: la protagonista y buena parte de los personajes relevantes son mujeres, mientras que el jefe y principal antagonista es un hombre. Pero el empoderamiento femenino no está planteado como un discurso añadido a la historia, sino que está integrado en el propio recorrido de la protagonista: una mujer que ha llegado al límite y decide dejar de aguantar y recuperar el control sobre su vida. Y no solo frente a un entorno laboral hostil, sino también frente a una relación de pareja que tampoco pasa por su mejor momento porque el novio, como decimos por aquí, es “un paná”. También somos testigos un incidente en una discoteca que resume muy a las claras a lo que se enfrentan muchas mujeres cuando salen por la noche.
Algo que me parece relevante: no estamos ante una protagonista femenina puesta simplemente para protagonizar una historia de acción. La precariedad, el agotamiento, el que su jefe la trate con condescendencia y la pérdida de control son el punto de partida del conflicto.
El hecho de partirle la cara al jefe funciona estupendamente como una exageración satírica de la liberación de ese entorno y de retomar el control sobre su vida.
¿Nos ha gustado? Nos ha encantado. De hecho, se nos ha hecho corto, y eso que la historia toca muchos palos: los problemas en el trabajo y el agotamiento que puede llegar a provocar, la relación de pareja de nuestra protagonista, su relación, laboral, con una compañera y, por supuesto, esa preparación para la pelea, muy al estilo Rocky y con una entrenadora genial que no es Apollo Creed pero casi. Todo ello perfectamente integrado en una historia que avanza con ritmazo y que consigue que pasemos de la indignación a la carcajada. Una maravilla.
Preparándose para partir caras.
¿Quiénes son los autores?
Abel Alves (Ferrol, 1982) es guionista de cómic y audiovisual, además de dibujante y humorista gráfico. Comenzó publicando humor gráfico en Galicia Hoxe y participando en fanzines y revistas, y durante varios años vivió en Uruguay, donde continuó desarrollando su faceta como autor. Este pasado verano presentó Esbirros. La Alianza Secreta en Viñetas desde O Atlántico.
José Ángel Ares es un autor de cómic con una amplia trayectoria, especialmente ligado al humor y la sátira. Un buen ejemplo es ¿Independencia?, realizado junto a Josep Busquet, una obra que aborda desde la sátira el conflicto independentista catalán.
En esta obra, Ares apuesta por un dibujo muy expresivo que encaja especialmente bien con el tono de comedia negra de la historia. No parece buscar un realismo detallista, sino hacer que los personajes y, sobre todo, sus expresiones y lenguaje corporal transmitan rápidamente lo que están sintiendo.
La combinación de ambos funciona de lujo en Voy a partirle la cara a mi jefe. Alves y Ares consiguen abordar temas muy serios y desgraciadamente, demasiado actuales: un entorno laboral tóxico, el agotamiento, la frustración, las relaciones personales o esa sensación de estar atrapados en una situación que nos supera, sin convertir la historia en un discurso aleccionador o un dramón. Al contrario: recurren constantemente al humor, la ironía y el absurdo (partirle la cara al jefe) para rebajar la tensión, provocar la risa y, al mismo tiempo, hacernos reflexionar. Y quizá ahí esté uno de los mayores aciertos de la obra: reírnos de situaciones que, en realidad, tienen muy poca gracia. El humor no quita importancia a lo que cuenta, sino que se convierte en la mejor herramienta para hablar de ello de una manera cercana, ágil y pensamos, muy disfrutable.
Porque hablar de burnout, precariedad, relaciones tóxicas y frustración laboral no tiene por qué significar escribir una tragedia griega, a veces también hace falta reírse, exagerarlo todo y, aunque sea sobre el papel, partirle la cara al jefe.
La edición es classic Grafito: tapa blanda con solapas y papel offset de calité para las más de 130 páginas que tiene el cómic con un precio de 19€.
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