Este mes de mayo, los amigos de Laramie Ediciones nos traen el tercer volumen de su colección Gran Oeste, esta vez dedicado al maestro argentino Carlos Roume, en el que es el primer monográfico del autor en nuestro país. Desde Laramie continúan así la línea de rescate de material clásico de western, producido, en este caso, mayormente para el mercado argentino por autores argentinos y españoles.
El western de Carlos Roume reúne historietas dibujadas por el propio Roume, uno de esos autores menos mediáticos que Breccia o Arturo del Castillo, pero con una gran trayectoria y un grupo de guionistas de primer nivel: Alfredo Julio Grassi o Carlos Trillo por citar a un par. El volumen se centra en el material que realizó para la editorial argentina Record, a diferencia que los dos tomos anteriores de la colección que se centraba en la producción de los autores para el mercado británico.
Portada del volumen recopilatorio de Laramie.
Indios, vaqueros, tramperos, cazadores de cabelleras… todos los personajes que habitan el imaginario del Salvaje Oeste se dan cita en este volumen repleto de relatos fronterizos, historias de violencia, venganza y supervivencia ambientadas tanto en La Pampa argentina como en el Oeste norteamericano. Muchas de ellas, además, tienen al caballo como gran protagonista, algo nada casual si tenemos en cuenta que Carlos Roume fue conocido como “El señor de los caballos”, un reconocimiento a su maestría a la hora retratar la fuerza y el espíritu de estos animales (El oscuro, último relato incluido en el presente volumen es uno de mis preferidos).
Caballos.
Carlos Roume fue uno de los grandes dibujantes de aventuras de la historieta argentina clásica. Nació en Buenos Aires en 1923 y murió en Tandil en 2009. Además de historietista, fue ilustrador y escultor, y esa formación se nota en su trabajo gráfico.
Aunque su carrera empieza realmente en la publicidad, su salto al mundo del cómic llegó en revistas fundamentales del período dorado argentino como Editorial Abril y la revista Patoruzito. Muy pronto empezó a destacar en adaptaciones literarias y relatos de aventuras clásicos como Robinson Crusoe o Moby Dick. Pero el gran punto de inflexión fue su relación con Héctor Germán Oesterheld, probablemente el guionista más importante de la historieta latinoamericana (si no habéis leído El eternauta o Mort Cinder, ya estáis tardando). Con Oesterheld trabajó en la mítica Editorial Frontera y en revistas históricas como Hora Cero.
Con un estilo que apenas varió a lo largo de los más de cincuenta años que dedicó al cómic, Roume fue un narrador extraordinario. Plasmaba los paisajes como pocos y su tratamiento de la figura humana y animal resulta meticuloso y expresivo (lo que me recuerda a mi adorado Big John Buscema) El blanco y negro, además, le sienta de maravilla a su dibujo, potenciando aún más la atmósfera áspera, sucia y polvorienta de sus historias.
Carlos Roume.
La edidicón que nos trae Laramie es la habitual para esta colección: rústica con solapas, papel offset de alto gramaje y 240 páginas con un tamaño de 17 x 24 con un precio de 26,90€.
























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