Los 36 de La Madeleine fueron un grupo de guerrilleros españoles exiliados tras la Guerra Civil española que, el 25 de agosto de 1944, protagonizaron una sorprendente victoria frente a una columna nazi de la Wehrmacht, muy superior tanto en número como en equipamiento en la encrucijada de La Madeleine, en Francia, cerca de Anduze. Bajo el mando de Cristino García, lograron bloquear el avance de las tropas alemanas, diezmar sus efectivos y capturar a los supervivientes con la ayuda de voluntarios locales.
Esta misma semana, los amigos de Cartem Cómics publican Los 36 de La Madeleine, un cómic guionizado por Rafael Jiménez, uno de los autores más prolíficos del cómic nacional actual, con el joven y talentoso Alejandro Lozano al frente de la parte gráfica.
Portada del cómic.
Los 36 de La Madeleine recupera un episodio real y poco conocido de la resistencia española en Francia. Conviene recordar que, a diferencia de lo que ocurre en nuestro propio país, los republicanos españoles que combatieron a los nazis reciben allí homenajes anuales y cuentan con numerosos monumentos que recuerdan su arrojo y su valor en el campo de batalla. No hay que olvidar, por ejemplo, que “La Nueve”, una compañía de la 2.ª División Blindada francesa formada por republicanos españoles exiliados, muchos de ellos extremeños, fue la primera unidad aliada en entrar en París el 24 de agosto de 1944 durante la liberación de la ciudad.
El autor reconstruye el combate, la estrategia y las acciones que tuvieron lugar gracias a un minucioso trabajo de investigación. Al mismo tiempo, mediante flashbacks y las conversaciones entre los propios combatientes, vamos descubriendo sus historias personales, sus motivaciones y el camino que los llevó hasta allí. El resultado es un cómic que equilibra con acierto y elegancia la acción y la memoria histórica.
El trabajo de Alejandro Lozano es sencillamente maravilloso. Debuta en el mundo del cómic junto a Rafa Jiménez y su estilo me ha recordado bastante al de Paco Asenjo o Paco Roca en el trazo, aunque todavía con margen para pulirse. También me ha traído a la mente a Andrés G. Leiva (echadle un ojo a 15, publicado por Astiberri, y lo veréis). Incluso me atrevería a decir que, al ver en los extras algunas páginas en blanco y negro, me ha venido a la cabeza aquel Víctor Santos de los inicios en Los Reyes Elfos.
Alejandro se mueve como pez en el agua tanto en las escenas de acción como en los momentos más reposados de la narración. Además, realiza un uso del color tan inteligente como efectivo: rojo y negro para los flashbacks de la Guerra Civil, o blanco y negro para las escenas ambientadas en el campo de concentración.
Quiero destacar también algunas páginas que me han parecido especialmente sobresalientes: las dedicadas a la batalla del Ebro, los flashbacks de los campos de concentración o esa potente transición en la que la carga de la Wehrmacht se transforma en la de las tropas marroquíes que apoyaron a los sublevados durante La guerra civil. Una auténtica maravilla.
Para terminar, la edición de Cartem está a la altura de lo que cabía esperar de la editorial: tapa dura para las 88 páginas, más extras, que componen el volumen, papel offset de alto gramaje y un formato de 17 × 24 cm. Una edición estupenda para un comicazo que os recomiendo sin ninguna duda.



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