Los amigos de Laramie Ediciones nos traen este mes de mayo el segundo volumen de Tex: Patagonia, una nueva oportunidad para adentrarse en el universo de uno de los grandes mitos del cómic europeo. Para quienes aún no conozcan a Tex, se trata del legendario personaje creado en 1948 por Gian Luigi Bonelli (auténtica figura de culto de la historieta italiana) y Aurelio Galleppini para la editorial Bonelli.
Las historias de Tex Willer, ambientadas en el Salvaje Oeste de la segunda mitad del siglo XIX, combinan aventura, acción y sentido de la justicia. Tex es ranger de Texas, agente indio y jefe blanco de los navajos, un héroe incorruptible que recorre fronteras enfrentándose a todo tipo de amenazas. En sus peripecias suele estar acompañado por un variopinto grupo de aliados: Kit Carson, viejo pistolero y veterano ranger; Tiger Jack, fiel amigo y guerrero navajo; y Kit Willer, su hijo.
Convertido con el paso de las décadas en uno de los cómics europeos más longevos y populares, Tex sigue siendo un auténtico clásico del western, admirado por generaciones de lectores gracias a su mezcla de épica fronteriza, personajes carismáticos y su respeto por la mitología del Oeste.
En este segundo volumen de las aventuras de nuestro ranger favorito, la historia traslada a Tex desde el clásico Oeste Americano hasta los paisajes salvajes y desolados de la Patagonia argentina, un escenario poco habitual dentro de la serie que aporta frescura, exotismo y una atmósfera casi épica.
Del mismo modo que ocurría en el ejército estadounidense durante las guerras indias, el ejército argentino también cuenta con indígenas que actúan como rastreadores, intérpretes y guías al servicio del poder colonizador, enfrentándose en muchos casos a su propio pueblo. Es precisamente en este contexto donde sale a relucir la herencia indígena del hijo de Tex, en unas páginas especialmente inspiradas que no solo enriquecen al personaje, sino que también invitan a reflexionar sobre la identidad, la lealtad y las contradicciones morales que atraviesan toda la obra.
Y artísticamente Pasquale Frisenda, también milanés, es extraordinario y probablemente una de las principales razones por las que Patagonia se considera una obra maestra del western moderno en viñetas. Su dibujo en blanco y negro combina un nivel de detalle impresionante con una puesta en escena, me repito, cinematográfica. La pampas argentina, las montañas nevadas, los campamentos indígenas y las batallas poseen una fuerza visual enorme. Frisenda utiliza sombras, texturas y composiciones muy dinámicas para transmitir tanto la inmensidad del paisaje como la violencia física de los enfrentamientos. Un apartado gráfico sobresaliente.



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