Quienes nos conocéis ya sabéis que en TDT Podcast somos muy de Lovecraft y muy de Howard, ambos penpals y, junto con Clark Ashton Smith, integrantes de esa santísima trinidad de escritores que hicieron de la Weird Tales uno de los grandes templos de la literatura.
Tanto en este bendito blog como en nuestros programas nunca han faltado menciones, reseñas, comentarios y, en general, cualquier excusa que nos permita volver a estos dos gigantes que tanto nos gustan. Porque sí, amigos, otra vez Lovecraft, salta la sorpresa en Las Gaunas. Así que, como podéis imaginar, era cuestión de tiempo que volviéramos a poner nuestros tentáculos sobre la obra del profeta de Providence.
Y una vez más, lo hacemos de la mano de Gou Tanabe, un autor nacido (en serio) para llevar el universo de Lovecraft al manga. El pasado mes de abril, Planeta recuperaba en una nueva edición El Sabueso y otros relatos, adaptación que ya había publicado Ivrea allá por 2015, pero que ahora podemos disfrutar en tapa dura y dentro de esa magnífica colección de adaptaciones lovecraftianas de Tanabe que la editorial está publicando con bastante, y merecido éxito. Ya hemos reseñado algunas de sus adaptaciones por aquí: La llamada de Cthulhu o Las montañas de la locura.Y es que si hay algo que nos gusta especialmente de Tanabe es su capacidad para trasladar al papel esa atmósfera malsana, opresiva e inquietante de los relatos de Lovecraft sin que pierdan un ápice de su esencia. No se trata simplemente de ilustrar sus historias: Tanabe consigue que volvamos a sentir esa mezcla de fascinación y desasosiego que provocan los textos del escritor de Providence y habrá quien me crucifique, pero es que algunos de los relatos, los mejora.
Así que sí, una vez más hablamos de Lovecraft. Y, sinceramente, mientras sigan apareciendo adaptaciones como las de Tanabe, nosotros encantados de volver una y otra vez a Arkham, a Innsmouth o a cualquier rincón oscuro y, por supuesto, no euclidiano, de ese universo. Porque ya sabéis que en TDT somos muy de estas cosas.
Portada de la nueva edición de Planeta.
Vamos a hablar un poquito de HPL para quien todavía no lo conozca: Howard Phillips Lovecraft nació en Providence en 1890 y murió en 1937: joven y prácticamente desconocido para el gran público. Su producción apareció fundamentalmente en revistas pulp como Weird Tales, y fue después de su muerte cuando su obra empezó a adquirir la dimensión que hoy conocemos.
Su gran aportación al terror fue desplazar el centro del miedo. En el terror gótico tradicional, el monstruo podía ser terrible, pero seguía existiendo dentro de un universo comprensible. Lovecraft plantea algo mucho más inquietante: el universo es inmenso, antiguo, mucho, e indiferente al ser humano. Nuestra civilización apenas ocupa un instante insignificante dentro de él.
De ahí nace lo que hoy llamamos horror cósmico: dioses antiguos, civilizaciones prehumanas, dimensiones desconocidas, conocimientos prohibidos, cultos secretos, criaturas extraterrestres y, por encima de todo, la locura provocada por descubrir que el mundo no funciona como creíamos. Lovecraft creó además una mitología que otros autores ampliarían posteriormente. Cthulhu o el libro maldito, el Necronomicón, son seguramente sus dos creaciones más conocidas. Además, sus relatos han supuesto el nacimiento de un gran universo compartido que abarca literatura, cómic, cine, series y hasta juegos de rol y de mesa. Fliparía si levantara la cabeza.
Lovecraft por Matt Soffe.
El primer relato, El templo, ejemplifica una de las grandes virtudes de Tanabe: su capacidad para convertir un espacio cerrado en una experiencia física de claustrofobia.
La historia transcurre durante la Primera Guerra Mundial y está protagonizada por la tripulación de un submarino alemán que encuentra un misterioso objeto en el bolsillo de un náufrago a la deriva. A partir de ese momento comienza una progresiva degradación mental de los personajes. Lo que comienza como una misión militar acaba transformándose en un descenso hacia lo desconocido.
En el texto de Lovecraft, buena parte de la historia procede de la narración en primera persona y de la progresiva pérdida de control del protagonista. Tanabe transforma esa voz literaria en imágenes, y lo hace aprovechando precisamente aquello que el manga puede ofrecer mejor: el silencio, algo que ya vimos en su adaptación de Las montañas de la locura.
Los pasillos estrechos del submarino, los rostros agotados de los marineros, las sombras y, sobre todo, la inmensidad del océano funcionan como una especie de prisión. Dentro del submarino apenas hay espacio para respirar; fuera existe un océano gigantesco que parece no tener límites.
Y ahí aparece Tanabe: el mar no es simplemente el escenario de la historia. Es una presencia. Una masa negra e insondable (qué lovecraftiano, ¿eh?) que rodea a los personajes y frente a la cual su tecnología resulta inútil.
La historia también permite jugar con una de las grandes obsesiones lovecraftianas: la duda sobre qué es real y qué pertenece a la mente de unos personajes que están sometidos a una presión psicológica extrema.
El sabueso, la segunda historia, cambia completamente de escenario y tono. Dos profanadores de tumbas convierten la muerte en una especie de pasatiempo hasta que roban un objeto que desencadena una pesadilla de la que no podrán escapar.
Es probablemente el relato más cercano al Lovecraft que el gran público tiene en mente: cementerios, cadáveres, una reliquia maldita, el Necronomicón, visiones, criaturas y una sensación constante de condena.
Tanabe lo dibuja todo en decadencia y también resulta interesante su elección para representar al sabueso. Lovecraft juega con aquello que no vemos o que apenas podemos imaginar pero en el cómic, hay que tomar decisiones, digamos, gráficas.
El horror nace más de la persecución, de la aparición repentina y de la sensación de que los protagonistas han puesto en marcha algo que ya no pueden detener.
El tercer relato es mi favorito. La ciudad sin nombre abandona el terror convencional y se acerca directamente a la idea de ¿arqueología cósmica? que acabaría siendo una de las señas de identidad de Lovecraft. Cómo me gustaría ver un crossover Indiana Jones/Lovecraft...
Un explorador llega a una ciudad perdida en el desierto, aparentemente anterior a la propia humanidad. Allí descubre los restos de una civilización antiquísima y una historia que pone en duda la propia historia de la humanidad porque sus constructores fueron, bueno, sin spoilers mejor.
Aquí Tanabe despliega su talento como ilustrador de escenarios. La ciudad es monumental, extraña y amenazadora (como las que encontramos en los cómics de Conan). Sus ruinas transmiten la sensación de haber pertenecido a una civilización que existió hace miles de años. Una adaptación visualmente impresionante.
El sabueso.
Gou Tanabe consigue dibujar lo indescriptible. Si hay un artista que ha encontrado un lenguaje visual para adaptar a Lovecraft, ese es Tanabe. Sus mejores herramientas son la atmósfera, la oscuridad, lo minucioso de su dibujo, las texturas que crea y ese uso del blanco y negro que es magistral. Este tokiota, nacido en 1.975, no ha parado de acumular éxito, premios y elogios desde que en 2.004 realizara la primera adaptación de los relatos de HPL aunque enteriormente ya era un artista bastante reconocido por obras como Sunakichi o Veintiséis hombres y una muchacha, esta última, adaptación de una historia del escritor ruso Máximo Gorki, incluida en el anterior volumen de Planeta dedicado a las adaptaciones de Tanabe.
Si queréis más adaptaciones de Lovecraft en el mundo del cómic, tenéis donde elegir: Los mitos de Cthulhu de Alberto Breccia y Norberto Buscaglia, Corben y su Guarida del horror o Desde el más allá y otros relatos, del holandés Erik kriek, están entre mis favoritas y por supuesto, no quiero olvidarme del Providence de nuestro barbudo favorito o por ejemplo, Fatale del dúo dinámico Brubaker/Phillips, estas dos últimas, inspiradas en la obra de nuestro querido HP.
En definitiva, El sabueso y otros relatos me parece una excelente puerta de entrada tanto a Lovecraft como al propio Gou Tanabe. Es una buena muestra de lo que acabaría siendo la obra de Lovecraft y el estilo de Tanabe adaptando al de Providence.
Un magnífico volumen, especialmente recomendable para aficionados al terror cósmico, al manga/cómic atmosférico y para quienes quieran acercarse a Lovecraft a través de una adaptación que respeta el espíritu de los originales. Y aunque considero que Tanabe alcanzará cotas todavía mayores en adaptaciones posteriores como Las montañas de la locura, El sabueso y otros relatos ya contiene la semilla (estelar) de ese talento: la capacidad de convertir la prosa de Lovecraft en imágenes que no necesitan gritar para resultar inquietantes.
La edición de Planeta es en cartoné, un tamaño de 15 x 23 cm y 176 páginas con un precio de 15,95€.
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