A finales de este enero, Gallo Nero volvía a publicar La chica de los cigarrillos de Masahiko Matsumoto. La chica de los cigarrillos es una colección de relatos breves que funcionan como pequeños retratos íntimos de personas comunes en plena transformación social y cultural del Japón de posguerra. Se trata de un manga gekiga, un estilo de cómic más adulto, serio y realista que el shōnen o el manga más comercial pero con un toque de humor concebido para lectores adultos. Matsumoto fue uno de los pioneros de este movimiento.
martes, 10 de febrero de 2026
La chica de los cigarrillos, reseña por Jose.
Portada del manga.
La ciudad de Tokio (y sus alrededores) sirven de escenario principal: barrios en expansión, calles estrechas, tabernas, tiendas tradicionales y oficinas. En ese entorno se mueven personajes que intentan encajar en una sociedad que cambia rápidamente y bascula entre la tradición y la modernidad.
El tono del manga alterna lo cotidiano con lo dramático: problemas de empleo, relaciones, amor o la presión social sobre el matrimonio; todo ello en relatos que tienden hacia lo humano y lo cercano: un chaval que fantasea con la chica que le vende tabaco en el estanco, una chica que decide abortar a escondidas involucrando a su mejor amigo, un joven parado en busca de trabajo...No hay un protagonista único aunque sí personajes que se repiten.
Las abigarradas callejuelas del Tokio de los 70.
Esta colección de historias tiene un valor añadido: es un documento significativo del auge del gekiga, un movimiento que ayudó a hacer el manga adulto y narrativo en Japón y a través de historias aparentemente sencillas, Matsumoto pinta un retrato social y emocional del Japón de la posguerra con personajes en busca de su identidad y de su encaje en esa sociedad que cambia a cada segundo. Estas historias se alejan de ese Japón del milagro económico pre
80´s y de sus tradiciones ancestrales, esta recopilación se centra en lo que ocurre entre bambalinas, va a lo micro, a las historias cotidianas y las vidas de quienes protagonizan esos cambios sociales y económicos con un resultado, en mi opinión, de sobresaliente.
El dibujo de Matsumoto tiene un estilo sencillo, expresivo y caricaturesco pero lleno de matices, sus silencios narrativos suelen sugerir más que contar y deja la puerta abierta a la interpretación de lector, cosa que me gusta.
En definitiva: un documento muy interesante del auge de Gekiga y la transformación que sufrió el Japón de posguerra, un clásico del género y un disfrute para quienes gusten del manga con un tono realista, íntimo y adulto.
La edición de Gallo Nero: 272 páginas en papel offset, tapa dura con solapas y un precio de 26€
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