miércoles, 23 de septiembre de 2026

La muerte, de Irene Márquez; humor negrísimo, macarreo y cómo reírse de la muerte, por Jose

Este 21 de septiembre de 2026, Irene Márquez ha sido galardonada con el Premio Nacional del Cómic por La muerte (de Irene Márquez), publicado en abril de 2025 por los amigos de Autsaider; así que, qué mejor momento para dedicarle una reseña en el blog además de la que le dedicamos hace ya casi año y medio en nuestro programa y que podéis encontrar aquí a partir del minuto 76. Quiero destacar que el jurado ha destacado su audacia estética, su dominio del humor y su capacidad para caminar sobre la frontera entre lo incorrecto, lo brutal y la carcajada. 

La muerte es probablemente el tema más incompatible con el humor porque morirse es inevitable pero reírse de ello es una opción e Irene Márquez decide coger y darle la vuelta a toda la solemnidad y el tabú que rodean a la muerte y convertirlo en materia prima para el humor negro. Negrísimo. El resultado es La muerte (de Irene Márquez), un cómic tan inclasificable como macarra, en el que la autora se ríe de aquello que, tarde o temprano y como bien decía Jorge Manrique, nos igualará a todos. 

Portada del cómic.

La muerte no cuenta una única historia. Es una recopilación de 48 historias de extensión y tono muy diferentes: desde tiras de apenas cuatro viñetas hasta relatos que se acercan a las cuarenta páginas. Algunas habían aparecido anteriormente en El Jueves, mientras que otras fueron creadas específicamente para el volumen. También cambia el tratamiento gráfico: encontramos historias en color y otras en blanco y negro, registros más realistas junto a otros abiertamente caricaturescos y aproximaciones que van desde el humor puro hasta el terror, el drama cotidiano o el slice of life.

Esta variedad es precisamente una de las grandes virtudes de la obra. Irene Márquez no intenta construir un discurso uniforme sobre la muerte, sino explorar todas las posibilidades que le ofrece como concepto narrativo. La muerte puede ser absurda, ridícula, dolorosa, cotidiana, inesperada, violenta, e incluso liberadora. Puede aparecer como tragedia, como gag o como una presencia que simplemente forma parte de nuestras vidas.

El resultado es una lectura deliberadamente irregular, pero no desigual. Hay historias que pueden gustar más que otras, pero la diversidad forma parte del proyecto. La muerte se disfruta especialmente cuando se acepta que cada relato va a jugar con unas reglas diferentes e igual sueltas una carcajada como que te quedas con los ojos como platos al ver la resolución.

¡Pruébelo!

El gran protagonista de La muerte es, evidentemente, el humor negro. Pero lo interesante es que Irene Márquez no parece utilizarlo únicamente como herramienta de provocación, Irene, como nos dijo en la charla que mantuvimos con ella y que podéis escuchar completa aquí a partir del minuto 60, quiere que su obra deje poso. Y vaya si lo deja.

La variedad narrativa tiene su equivalente en el apartado gráfico: Irene Márquez cambia de estilo y de registro con una habilidad increíble. Disfruta explorando y dejando que el dibujo evolucione en función de lo que necesita cada historia. En La muerte aparecen influencias y recursos procedentes del manga, especialmente del manga juvenil, junto a otras soluciones gráficas mucho más cercanas al humor gráfico o al cómic independiente como Daniel Clowes o Chester brown.

Lo interesante es que esa diversidad no termina convirtiendo el libro en una colección de ejercicios inconexos. Por debajo de los cambios estilísticos existe una personalidad reconocible. Márquez puede modificar el lenguaje gráfico, pero mantiene una forma particular de observar a sus personajes y de encontrar el lado absurdo de situaciones que, en principio, no tienen nada de cómicas.

También resulta significativo el uso combinado del color y del blanco y negro. El aspecto visual de cada historia no es simplemente decorativo: contribuye a marcar el tono y a modificar nuestra percepción de aquello que estamos leyendo. 

Mucho humor negro pero también momentos para la reflexión.

Irene Márquez estudió bellas Artes, hizo un máster en dibujo y finalmente, acabó orientando su carrera hacia el cómic aunque inicialmente no era su meta. 

Su trayectoria profesional comenzó a tomar forma a través del humor gráfico y las redes sociales. En 2017 comenzó a colaborar con El Jueves, después de enviar material a la revista, y desde entonces se convirtió en colaboradora habitual. Allí desarrolló especialmente su vertiente de humor negro, una línea creativa que acabaría desembocando de manera natural en La muerte.

En 2020 publicó Esto no está bien, su primera monografía con Autsaider Cómics, una obra que ya mostraba esa inclinación por un humor incómodo, corrosivo y poco interesado en respetar las convenciones. El libro le valió una nominación a Autora Revelación en el Salón del Cómic de Barcelona y el premio a Mejor Autora Joven en Splash!, Festival de Cómic de la Comunidad Valenciana. Y ahora llega el reconocimiento mayor: el Premio Nacional de Cómic 2026.

La muerte (de Irene Márquez) es uno de esos cómics que funcionan muy bien cuando se leen sin saber exactamente qué esperar. A mí me pasó y no me podía creer lo que estaba leyendo. Ya lo dije en su día: "me acabo de leer uno de los mejores cómics del año". Sin duda lo era. Es un cómic gamberro, sin concesiones (ya lo veréis) aunque también deja espacio para la refelxión en alguna de sus historias, Irene tiene una voz propia muy marcada (como podemos ver a lo largo de su trayectoria profesional) y este Premio nacional de Cómic lo refrenda. Un reconocimiento que llega a una obra alternativa, incómoda, muy personal y que confirma a Irene Márquez como una de las voces más singulares del cómic patrio contemporáneo.  

Porque al final, La muerte (de Irene Márquez) es un cómic que utiliza la muerte como excusa para hablar de la vida. De nuestras miserias, nuestros miedos, nuestras relaciones, nuestras contradicciones y nuestra necesidad (tan humana) de encontrarle sentido a todo.
Y lo hace con humor. Con mucho humor.
Que probablemente sea justo como tiene que ser. 
Porque si hay algo que Irene Márquez parece tener bastante claro es que vamos a acabar todos igual: criando malvas.
Así que, mientras tanto, qué menos que echarnos unas risas.
Y si encima podemos hacerlo leyendo una genialidad cómic como este, pues mejor.
Eso sí: si después de leerlo os entra la paranoia con vuestra propia mortalidad, no me echéis la culpa.
 
La culpa es de Irene. Bueno, y de la muerte.

La edición de Autsaider es de las que nos gustan: tapa blanda, papel offset de alto gramaje para las 148 páginas que componen el cómic, un tamaño de 21,5 x 28 cm y precio, ojo, de 22€. 

1 comentario:

  1. La incapacidad de la crítica española para crear genealogías de ennoblecimiento a partir de galardones como el Premio nacional del cOmic resulta maravillosa. No llega ni a dar el servicio del encantamiento comercial que se les suponía. Los empresarios españoles de la historieta deberían tomar tomar de una vez cartas en el asunto, y llevar más directamente estos manejos de la segregación cultural.

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