"...un cuento precioso sobre una loba, un cerdito y una princesa..."
Después de The Black Holes, Grito nocturno, con el que consiguió el Premio Nacional de Cómic en 2023, y El pájaro y la serpiente (si no los habéis leído, ya estáis tardando), Borja González parecía haber cerrado una etapa. Con Aquella trilogía, había construido un universo muy reconocible: personajes sin rostro, bosques, castillos, noche, misterio, silencios, punk, fantasía y una serie de historias que nos llegaban emocionalmente pero que no sabíamos explicar en realidad.
Con La reina de otoño, publicada de nuevo por Reservoir Books, González cambia aparentemente de registro: ya no estamos ante una historia dirigida fundamentalmente al lector adulto, sino ante un cuento de aventuras para todas las edades, aunque como suele ocurrir con Borja, debajo de este envoltorio aparentemente más luminoso hay un trasfondo mucho más serio.
Portada del cómic.
La historia comienza con Lin, una loba blanca asustadiza pero valiente, Olaf, un cerdito mudo (trasunto del gato del autor) que camina sobre dos patas, y con una joven princesa algo caprichosa y aficionada contar historias. Las tres atraviesan un territorio de bosques, ruinas, criaturas extrañas y espacios laberínticos en busca de la Reina de Otoño, poseedora de la llave capaz de permitirles salir de allí. Por el camino se encontrarán con todo tipo de personajes y puertas que transforman a quienes las atraviesan y los lugares donde se encuentran, caminos que no conducen a donde deberían y un escenario que tiene tanto de cuento de hadas como de pesadilla. Una aventura más clásica que los trabajos anteriores de González, pero contada desde un universo que sigue siendo el suyo.
"The sun is the same in a relative way but you're older..."
Ya lo decían Pink Floyd en su canción Time y también nos lo dice Borja González en su nueva obra: La reina de otoño habla del paso del tiempo. El mundo cambia mientras nosotros estamos convencidos de que sigue siendo el mismo y a la vez, nosotros cambiamos también. Pestañeas y han pasado tres años. Pestañeas otra vez y aquella persona ya no es la que recordabas. Los lugares tampoco son los mismos aunque continúen ocupando el mismo sitio y quizá nosotros tampoco. González habla de todo esto y lo introduce dentro del propio viaje: puertas que atraviesas, transformaciones y personajes avanzando constantemente mientras el mundo que los rodea cambia. La bida.
La reina de otoño es una auténtica maravilla. Un Borja González en estado de gracia nos trae un cuento de aventuras sobre crecer, cambiar y aprender que nada, incluyéndonos a nosotros mismos, permanece exactamente igual.



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