lunes, 26 de octubre de 2026

La reina de otoño, por Jose

"...un cuento precioso sobre una loba, un cerdito y una princesa..."

Después de The Black Holes, Grito nocturno, con el que consiguió el Premio Nacional de Cómic en 2023, y El pájaro y la serpiente (si no los habéis leído, ya estáis tardando), Borja González parecía haber cerrado una etapa. Con Aquella trilogía, había construido un universo muy reconocible: personajes sin rostro, bosques, castillos, noche, misterio, silencios, punk, fantasía y una serie de historias que nos llegaban emocionalmente pero que no sabíamos explicar en realidad. 

Con La reina de otoño, publicada de nuevo por Reservoir Books, González cambia aparentemente de registro: ya no estamos ante una historia dirigida fundamentalmente al lector adulto, sino ante un cuento de aventuras para todas las edades, aunque como suele ocurrir con Borja, debajo de este envoltorio aparentemente más luminoso hay un trasfondo mucho más serio. 

Portada del cómic.

La historia comienza con Lin, una loba blanca asustadiza pero valiente, Olaf, un cerdito mudo (trasunto del gato del autor) que camina sobre dos patas, y con una joven princesa algo caprichosa y aficionada contar historias. Las tres atraviesan un territorio de bosques, ruinas, criaturas extrañas y espacios laberínticos en busca de la Reina de Otoño, poseedora de la llave capaz de permitirles salir de allí. Por el camino se encontrarán con todo tipo de personajes y puertas que transforman a quienes las atraviesan y los lugares donde se encuentran, caminos que no conducen  a donde deberían y un escenario que tiene tanto de cuento de hadas como de pesadilla. Una aventura más clásica que los trabajos anteriores de González, pero contada desde un universo que sigue siendo el suyo.

"The sun is the same in a relative way but you're older..." 

Ya lo decían Pink Floyd en su canción Time y también nos lo dice Borja González en su nueva obra: La reina de otoño habla del paso del tiempo. El mundo cambia mientras nosotros estamos convencidos de que sigue siendo el mismo y a la vez, nosotros cambiamos también. Pestañeas y han pasado tres años. Pestañeas otra vez y aquella persona ya no es la que recordabas. Los lugares tampoco son los mismos aunque continúen ocupando el mismo sitio y quizá nosotros tampoco. González habla de todo esto  y lo introduce dentro del propio viaje: puertas que atraviesas, transformaciones y personajes avanzando constantemente mientras el mundo que los rodea cambia. La bida.

La princesa, el bosque, la transformación, la búsqueda, la criatura misteriosa, la llave, el viaje... Todos elementos de los cuentos clásicos, en este caso, un cuento que nos narra la princesa, que intenta que todo tenga sentido contándonos la historia.
Aventura, viaje, fantasía y un tono melancólico y romántico que impregna toda la narración: El mago de Oz, Momo o La historia interminable son referencias indiscutibles. 
 

El apartado gráfico es impresionante.
 
Gráficamente, el libro vuelve a ser una maravilla. González mantiene ese dibujo aparentemente sencillo y minimalista que, en realidad, tiene bastante más trabajo del que parece. Sigue utilizando plumilla, pincel y tinta (protagonista absoluta); personajes de rasgos reducidos y en el caso de algunos protagonistas, directamente sin rostro. Marca de la casa.
 
Y el bosque. Los árboles no son simplemente el decorado por el que pasan los personajes: son prácticamente otro personaje. Troncos retorcidos, ramas que parecen garras, espinas (muchas), caminos que se pierden y una naturaleza más amenazante que otra cosa. El bosque transmite el peligro del viaje: cambiante, amenazador y lleno de peligros.
 

Que quede claro que Borja González sabe dibujar ojos.
 
Y ojo (va, pun intended) a la edición: Reservoir Books vuelve a publicar a González y, en esta ocasión, lo hace en un formato especialmente cuidado. 208 páginas, tapa dura, tamaño aproximado de 22 × 30 cm y un precio de 24,90 €, que es un auténtico regalo.
Ojo a la elección del papel: poroso, de alto gramaje y con un color pergamino que es una pura delicatessen. 
Además, cambio a tapa dura tiene bastante sentido porque La reina de otoño es un cómic, pero tiene mucho de libro ilustrado y es una obra que pide un formato grande que permita disfrutar de las composiciones a doble página y el arte de Borja. 

La reina de otoño es una auténtica maravilla. Un Borja González en estado de gracia nos trae un cuento de aventuras sobre crecer, cambiar y aprender que nada, incluyéndonos a nosotros mismos, permanece exactamente igual. 
De lo mejorcito que me he leído este año. 
 
Y de postre os dejamos la entrevista que le hicieron a Borja González en territorio 9:  

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