Las crónicas de Odio es la edición definitiva de una de las series de cómic alternativo más míticas de todos los tiempos. Los amigos de La cúpula nos traen los cinco tomos que reúnen el tebeo que convirtió a Peter Bagge en cronista oficial de una Generación X (aunque él mismo es un boomer) más preocupada por no dar un palo al agua, de manera totalmente consciente y voluntaria, que por cambiar el mundo (slacker culture). Y por si fuera poco, recuperan ilustraciones, textos, historietas y otras rarezas aparecidas en diferentes revistas: un buen puñado de curiosidades que convierten esta colección en la edición definitiva para cualquier fan de Odio.
viernes, 23 de octubre de 2026
Las crónicas de odio vol. 1, el glorioso fracaso de ser adulto; por Jose
Portada del primer volumen.
Los ochenta casi habían acabado con el cómic underground en favor del mainstream. Los incombustibles Harvey Pekar y Robert Crumb conseguían mantener el pabellón ondeando a duras penas, y sería de la mano de Fantagraphics y de una nueva generación de autores como Daniel Clowes, Charles Burns o el propio Bagge cuando aquel underground moribundo volviera por sus fueros.
Odio nació en 1990, en plena eclosión del grunge, con Singles y Clerks a nada de llegar a las carteleras, el cómic mainstream a punto de empezar a vender millones de portadas alternativas por segundo y la Generación X convertida ya en símbolo del desencanto juvenil.
En este contexto, Peter Bagge hizo de Buddy Bradley el antihéroe perfecto: un veinteañero con acné, egoísta, desorientado, pasota y alérgico a cualquier responsabilidad, empeñado en convertir su mediocridad cotidiana en una filosofía de vida. Porque Buddy es un imbécil, pero no resulta difícil entenderlo: personifica la frustración de una generación que había crecido con la promesa de que iba a vivir mejor que sus padres y empieza a olerse que quizá le han vendido la moto. Spoiler: nos la vendieron.
Bagge no idealiza a los marginados ni convierte su desencanto en una pose heroica. Se ríe de ellos, de la sociedad que los rodea y de las expectativas que supuestamente deberían cumplir. Un tío más o menos, más bien menos, normal, atrapado entre lo que cree que debería ser, lo que realmente es, lo que cree que se merece y lo poco está dispuesto a hacer para conseguirlo. La historieta que inaugura este primer volumen lo deja muy a las claras.
El resultado: uno de los grandes clásicos del cómic alternativo, una sátira generacional que demuestra que crecer es inevitable, pero madurar y aceptar responsabilidades, ya si eso.
Una choza cojonuda y a precio de ganga. En Seattle, claro.
¿Habéis visto El cuchitril de Joe? Pues en este primer volumen nos trasladamos al cuchitril de Buddy, donde vive con Apestoso y George Hamilton III. La galería de secundarios es memorable. Son personajes exagerados hasta la caricatura pero nunca completamente ajenos a la realidad: detrás de cada una de las exageraciones de Bagge hay una persona que podríamos haber conocido, sufrido o, en algún caso particularmente lamentable, haber sido.
Egoístas, inmaduros, neuróticos, vagos y bastante incapaces de gestionar sus emociones. Gente un poco perdida que no sabe muy bien qué coño hacer con su existencia. Aunque, pensándolo bien, eso tampoco es algo tan raro en los tiempos que corren.
Visualmente, Bagge tampoco se anda con sutilezas: su dibujo es feísta, caricaturesco y deliberadamente desagradable, y eso hace que el humor funcione todavía mejor. Pero que quede claro: el humor de Odio no es un humor blandito, es un humor negro y descarnado; hay sarcasmo, mala leche y vergüenza ajena.
Odio es un cómic sobre gente que no tiene ni puta idea de cómo vivir y además le da igual.
Y más de 30 años después, sigue funcionando, ¿por qué? Por esto: curras en algo que no te gusta, no tienbes claro qué quieres hacer, tienes relaciones sentimentales que parecen diseñadas para complicarte la existencia, vives con gente que te saca de quicio, miras a tus padres y descubres que te estás convirtiendo en ellos...
Odio no es simplemente una reliquia de la Generación X, es un retrato de una juventud desencantada que describe perfectamente a la juventud actual (o al menos a buena parte de ella).
Una barbaridad de cómic.
Y probablemente uno de los retratos más divertidos, miserables y honestos de lo que significa ser joven cuando no tienes ni puta idea de qué coño hacer con tu vida.
Bienvenidos a los noventa. Bienvenidos a Odio.
La segunda edición de Las crónicas de Odio. Volumen 1, publicada por La Cúpula cuenta con 224 páginas en un formato grande de 19 × 27 cm, encuadernación en rústica con solapas y una combinación de páginas en color y en blanco y negro. Su precio de venta es de 29,90 euros. Una edición a la altura del material y de lo más manejable para su lectura.
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