lunes, 5 de octubre de 2026

El día de las cabezas voladoras, por Jose

Hay autores que se levantan por la mañana, se hacen un café y piensan en qué historia podrían contar ese día. Y luego está Shintaro Kago, que probablemente se despierta, mira a su alrededor y se pregunta qué pasaría si a todo el mundo le diera por ir por ahí con la cabeza separada del cuerpo. La clásica pesadilla que te da la noche cuando te has puesto ciego de sushi para cenar.
Porque sí, amig@s: hoy venimos a hablar de cabezas voladoras. Literalmente.

Shintaro Kago es uno de esos autores que parecen empeñados en demostrar que el manga puede hacer prácticamente cualquier cosa que le salga de las narices: terror, ciencia ficción, humor negro, sátira, gore, surrealismo, experimentación formal... Kago mete todo eso en la batidora, la pone a máxima potencia sin tapa y después se queda a mirar cómo salpica.
 
En El día de las cabezas voladoras, publicado originalmente por Hollow Press entre 2017 y 2018 y recuperado ahora en España por Moztros, Kago parte de una idea tan sencilla como delirante: ¿qué ocurriría si las cabezas humanas pudieran separarse de los cuerpos y comenzar a actuar por su cuenta? 
 

Portada de la edición de Moztros.

No es que yo sea un experto en la obra de Shintaro Kago, me he leído La formidable invasión mongola, El palacio del infinito y algunas más, suficiente para saber dónde me metía cuando decidí meterle mano a este Día de las cabezas voladoras y desde luego, no me ha defraudado ni un poquito. 

La premisa es sencilla. Bueno, sencilla para los estándares de Kago:  un buen día, las cabezas humanas empiezan a separarse de sus cuerpos y a desplazarse por ahí (volando, ojo) alegremente. Y cuando digo alegremente, ya sabéis, hablamos de Shintaro Kago así que podéis imaginar que la cosa se va, digamos, complicando.
La obra está dividida originalmente en cuatro entregas en las que, al igual que en GariGari,  Kago cuenta la historia exclusivamente mediante imágenes, dejándonos a nosotros poner en pie lo que sucede a partir de las escenas, los movimientos de los personajes y las sucesivas mutaciones (y mutilaciones) de la situación. Pura narrativa gráfica.

A partir de ahí, el autor empieza a jugar con las posibilidades de la premisa y lleva la situación cada vez más lejos. Exclusión social, experimentos grotescos, esclavitud...
Lo que inicialmente parece imposible empieza a convertirse en normalidad y el lector acaba aceptando unas reglas que, objetivamente, son un puro delirio.
Shintaro coge una idea absurda, la trata con absoluta seriedad y comprueba hasta dónde puede estirarla antes de que reviente. 

Aquí empezó todo.

Aunque la interpretación de Kago sea completamente personal, la idea no surge de la nada. El propio autor explica en la introducción su interés por las llamadas Flying Heads, criaturas presentes en diferentes tradiciones del sudeste asiático, especialmente en el folclore de Tailandia e Indonesia. La referencia más conocida es probablemente el Krasue, una criatura cuya cabeza se separa del cuerpo y se desplaza durante la noche.

Kago ya había utilizado anteriormente esta figura en ilustraciones y trabajos relacionados y decidió convertirla aquí en el eje de una obra de ciencia ficción y horror. Hollow Press publicó originalmente la serie en cuatro entregas: la primera apareció en abril de 2017 y la cuarta y última en octubre de 2018. Posteriormente fueron recopiladas en un único volumen.

Lo interesante es que Kago no intenta realizar una adaptación fiel de ese folclore. Lo utiliza como semilla visual y conceptual para construir algo mucho más propio: una mezcla de horror corporal, ciencia ficción, absurdo, cierto crítica social y experimentación formal. 

Por supuesto que las cabezas voladoras llevan todos los órganos colgando.

Nacido en Tokio en 1969, comenzó a publicar a finales de los años ochenta y se convirtió en uno de los nombres más reconocibles del llamado eroguro, esa tradición japonesa que mezcla lo erótico y lo grotesco, aunque reducir su obra  a esa etiqueta sería quedarse bastante corto.
Kago es mucho más que tripas, deformidades y cuerpos haciendo cosas que preferiríamos no imaginar antes de desayunar. Bueno, o sí, yo qué sé.

Una de sus grandes obsesiones es experimentar con el propio lenguaje del cómic.
La página deja de ser simplemente el lugar donde distribuir unas viñetas y pasa a convertirse en parte del experimento. Los cuerpos se deforman, las imágenes se multiplican, las perspectivas cambian y la narración puede adoptar estructuras "diferentes".
 
El cuerpo siempre ha sido el gran parque de atracciones de Kago, en este sentido, conviene recordar oros autores como Junji Ito, Suehiro Maruo o Hideshi Ino, para quienes lo grotesto, lo erótico y lo perturbador van de la mano.
 
Moztros es ahora la editorial encargada de traernos la obra de Kago en nuestros país: Tract, Ciudad parásito o El palacio del infinito han precedido a este El día de las cabezas voladoras y esperamos que lleguen muchas más. 
 
Moztros reúne en un único volumen las cuatro entregas originales de Day of the Flying Head.
La edición española cuenta con 152 páginas en blanco y negro, formato de 15 × 21 cm, encuadernación en rústica con sobrecubierta y lectura occidental con un precio de 14,90€.
 
Advertencia: si nunca has leído a Kago, quizá no empezaría precisamente por aquí, no porque sea mala obra, ni mucho menos, pero El día de las cabezas voladoras es probablemente más interesante como experimento gráfico que como historia convencional yo te diría que empezaras por El palacio del infinito en el que vemos a Kago en todo su esplendor, y si sobrevives a la experiencia, le metes mano a las cabezas voladoras.

 

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