Las Tortugas Ninja: El Último Ronin – Los años perdidos es una obra que funciona como expansión directa del universo planteado en Las Tortugas Ninja: El Último Ronin, AQUÍ tenéis la reseña (que se suponía iba a ser la última historia de Las Tortugas y ademas escrita por Eastman) pero con una ambición narrativa propia. No se limita a rellenar huecos sino que construye un puente entre el pasado, el presente y el futuro de esta versión alternativa de las Tortugas Ninja. A nivel general, el cómic mezcla introspección, acción y desarrollo de mundo, ofreciendo una historia con mucha acción pero también reflexiva y que funciona como secuela pero también como precuela (algo así como el Neonomicon de Moore con respecto a su Providence) gracias a su narrativa en dos líneas temporales distintas.
Portada del tomo de Moztros.
Como decía, La historia se articula en dos líneas narrativas. Por un lado, seguimos a Michelangelo tras la muerte de sus hermanos y de Splinter. Este viaje por distintas partes del mundo muestra su evolución desde un personaje marcado por el dolor hasta convertirse en el Ronin que conocimos: frío y consumido por la venganza, todo un clásico. Este recorrido no solo añade contexto, redefine al personaje, alejándolo de su imagen clásica más desenfadada para convertirlo en una figura trágica.
En paralelo, el cómic introduce una línea temporal situada después de los eventos de El último ronin original, en la que Casey Marie Jones entrena a una nueva generación de tortugas. Este elemento es clave porque cambia el tono global de la historia. Donde la obra original era prácticamente una tragedia cerrada, Los años perdidos introduce la idea de legado. ¿Habrá una Next Generation tortuguil...?
Unos años muy duros para Mike.
El apartado artístico de El Último Ronin: Los años perdidos podemos decir que cumple y está al servicio del guion. Las partes del pasado protagonizadas por MIchelangelo corren a cargo de SL Gallant y Maria Keane (son las partes que más me han gustado) mientras que las del presente están dibujadas por Ben Bishop. Para darle homogeneidad a la obra, el conjunto está coloreado por Luis Antonio Delgado. Además, las páginas del diario de Splinter están dibujadas por el propio Eastman (detallito maravilloso).
En conjunto, El Último Ronin: Los años perdidos es una obra que complementa y enriquece a su predecesora, Kevin Eastman y Tom Waltz se ocupan de ello. Puede que no tenga el mismo impacto emocional que El último ronin, pero su valor reside en ampliar ese universo y darle continuidad. Es, en esencia, una historia sobre lo que ocurre después de la tragedia: cómo se sobrevive, cómo se recuerda y cómo se sigue adelante además de, por supuesto, dejar la puerta abierta a una nueva generación.
La edición de Moztros es en rústica, con un tamaño de 17 x 26 cm y 208 páginas por 22,90€. Además, no solo incluye la miniserie original sino también el especial Teenage Mutant Ninja Turtles: The Last Ronin – Lost Day Special USA.


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