viernes, 11 de septiembre de 2026

Odisea, de Milo Manara; reseña por Jose

Este pasado mes de julio, los amigos de Lumen nos traían la particular versión del clásico de Homero: La Odisea, pero esta vez reimaginada por el maestro Manara rescatando un proyecto cinematográfico de principios de este siglo XXI que nunca llegó a ver la luz y que, al calor de La Odisea de Nolan, llega finalmente a librerías. Y es que hay muchas maneras de volver a Ítaca, pero pocas tan maravillosas como la que nos propone Milo Manara.

En Odisea, el maestro italiano no se limita a ilustrar el poema de Homero ni a trasladar en imágenes sus episodios más célebres sino que cambia el lugar desde el que miramos el mito. El protagonista ya no es únicamente Ulises sino Telémaco, el hijo que ha crecido esperando a un padre convertido ya en leyenda. 

Portada de Odisea.

Pero es de justicia comenzar hablando del prólogo de Boris Battaglia, titulado "Alegría de suspiros y naufragios (y de paradojas solo aparentes)". Lejos de limitarse a presentar el volumen, Battaglia ayuda a situarlo dentro de la trayectoria artística de Manara y nos explica la larga relación del dibujante con el universo homérico (Manara ya había "tocado" a Homero en La odisea de Giuseppe Bergman, publicada décadas atrás). 
Su texto permite entender que esta Odisea no surge de repente, sino que viene de lejos y que pasa también por otros grandes viajeros del cómic, especialmente mi adorado Hugo Pratt y su Corto Maltés. Battaglia introduce además una idea muy sugerente: la de la nostalgia como una de las claves del poema. No estamos solamente ante la historia de alguien que quiere volver a casa, sino ante la historia de todos aquellos que viven marcados por la espera.
 
Precisamente por todo lo anterior este libro puede resultar insuficiente para quien espere una adaptación exhaustiva de la obra de Homero. Manara no pretende sustituir el poema original ni reproducir todos sus episodios, su Odisea selecciona y transforma. Es más una interpretación artística. Conviene acercarse a ella, por tanto, como a una obra de autor: no tanto para descubrir qué sucede con Ulises sino para descubrir qué ve Manara cuando mira a Ulises. 

El apartado gráfico de este libro es impresionante.
 
La belleza de las ilustraciones de Manara en este libro es impresionante. Su línea limpia y elegante, el extraordinario dominio de la anatomía, la sensualidad de los cuerpos y la delicadeza de sus acuarelas convierten la mitología en un territorio a medio camino entre el sueño y la realidad. Manara no se limita a dibujar personajes y escenarios: construye una atmósfera. 

Sus figuras femeninas son (evidentemente) uno de los rasgos más reconocibles de su universo gráfico. Penélope, Circe, las sirenas o Escila aparecen envueltas en esa sensualidad característica del autor, pero sería injusto reducir el libro a su erotismo. La monumentalidad del paisaje, la violencia de los combates, el misterio de las criaturas mitológicas y, sobre todo, la dimensión onírica del relato están ahí, en cada página. Las acuarelas tienen una luminosidad y una riqueza cromática que hace que muchas páginas puedan contemplarse como auténticas láminas independientes. Auténticas obras de arte.

Como muestra, un botón.

Personalmente creo que Manara consigue encontrar su espacio para su personal interpretación de La Odisea. El prólogo de Battaglia justificaría por sí mismo la compra de este volumen pero por supuesto, el gran atractivo del libro es el arte del maestro Manara: cuerpos, mitología, sensualidad, paisajes, monstruos, héroes y mujeres extraordinarias. No sustituye la lectura de Homero, pero sí consigue algo quizá más difícil: hacer que volvamos a mirar una historia que ya creíamos conocer.

La edición de lumen es una preciosidad y a la altura del contenido. Pensado para que el trabajo gráfico de Manara brille. 112 páginas de papel offset de alto gramaje, un tamaño de 21,8 x 30,4 cm, tapa dura y un precio de 22,90€.

 

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