jueves, 26 de febrero de 2026

Ultimate Spider-man. Matrimonio con hijos, reseña por Jose.

Estamos de enhorabuena: Panini Comics arranca la publicación de Ultimate Spider-Man en formato Premiere. Apenas recién concluida su edición en grapa, y ya señalada como una de las mejores etapas recientes del trepamuros, este primer arco, concebido como carta de presentación del personaje en este nuevo universo, me ha conquistado por completo.

El tándem formado por Jonathan Hickman y Marco Checchetto construye algo distinto sin traicionar la esencia. Aquí nos encontramos con un Spider-Man que no es el adolescente eternamente castigado por la suerte Parker (coña incluida en el quinto número), sino un Peter Parker de treinta y tantos, casado con una Mary Jane Watson espectacular, probablemente la versión más carismática y hot que hemos visto en años, y padre de dos hijos.

¿Un Peter adulto, con responsabilidades reales, matrimonio estable y familia? (¡Y barba, ojo!) Estoy dentrísimo. Porque esta premisa no solo refresca el mito, sino que lo hace crecer con sus lectores. Hickman apuesta por la madurez emocional y Checchetto lo envuelve todo con un apartado gráfico, a falta de otro palabra mejor, espectacular. Si este arranque es solo el principio, estamos ante algo muy grande.

                                                 Portada del Premiere del Panini.

Pero, ¿qué es exactamente este nuevo Universo Ultimate? La premisa es tan sencilla como potente: Hacedor, el Reed Richards del antiguo universo Ultimate, ha viajado al pasado para reescribir la historia a su antojo y asegurarse de que ningún superhéroe llegue a convertirse en superhéroe. Sin figuras que puedan oponérsele, su dominio es absoluto.

Las consecuencias son devastadoras y fascinantes a partes iguales. En esta realidad, Spider-Man nunca fue picado por la araña; Peter Parker es un hombre corriente. El tío Ben sigue vivo y trabaja en el Daily Bugle, mientras que la tía May murió en un atentado que también acabó con Norman Osborn, un ataque atribuido públicamente a Tony Stark.

Pero la verdad es mucho más compleja. Peter recibe un misterioso paquete que, al activarse el mecanismo que contiene, proyecta la imagen de Stark enfundado en la armadura de Iron Man. En ese mensaje grabado, Stark le revela la manipulación temporal del Hacedor y le entrega una probeta con una araña modificada: la oportunidad de recuperar la vida y el destino que le fueron arrebatados antes incluso de empezar.

La decisión recae sobre Peter. Y aunque todos sabemos cuál tomará, el peso dramático del momento sigue intacto. Porque aquí no se trata solo de ganar poderes, sino de aceptar una responsabilidad en un mundo diseñado para que los héroes jamás existan. Además, el reloj corre: en unos meses, Tony Stark abandonará el limbo en el que permanece oculto, con la esperanza de reunir a una nueva generación de héroes “despertados” para enfrentarse al Hacedor y a sus aliados, que gobiernan el mundo en la sombra.
 

¡Oh yeah!
 
Pues sí: esta serie pinta fenomenal. ¿La mejor que estaba publicando Marvel en ese momento? Muchos lectores lo aseguran. Yo me he subido ahora al carro y, sin ser un fan acérrimo del trepamuros como nuestro directorísimo, tengo que reconocer que me ha atrapado desde el minuto uno. La premisa es potentísima, pero lo mejor es cómo se ejecuta: tenemos a un Spider-Man perfectamente reconocible, rodeado de secundarios y escenarios “de toda la vida”… aunque con un giro lo bastante inteligente como para que todo parezca nuevo.
A Jonathan Hickman se le ha criticado muchas veces por priorizar la gran trama sobre los personajes (basta releer su etapa en los Los Cuatro Fantásticos para desmontar ese tópico), pero aquí demuestra un equilibrio ejemplar. Hay high concept, sí, pero también corazón, relaciones y conflictos humanos. Y eso, en una serie de superhéroes, marca la diferencia.

El otro pilar fundamental es Marco Checchetto. El artista veneciano, con quien ya alucinamos en su etapa en Daredevil, eleva la colección a otro nivel. Su diseño de personajes, la fluidez de la acción y la claridad narrativa son sobresalientes. Y si a eso le sumamos el color de Matt Wilson, el resultado es un tándem visual de auténtico lujo. Tanto es así que el único “pero” del tomo son los dos números dibujados por David Messina que, sin estar en absoluto mal, inevitablemente palidecen frente al listón altísimo que deja Checchetto.

En resumen: pijameo de calité, puro cómic palomitero, de ese que te reconcilia con el género y te recuerda por qué te enamoraste de los tebeos de superhéroes. Y con el plus añadido de ese Peter madurito, casado y con hijos: un Parker más cercano y tan real como la vida misma.
En cuanto a la edición, aplauso para Panini Comics. El formato Premiere me parece ideal, me encanta y no me escondo: tapa blanda, seis números y extras por 16,50 €. Una opción muy competitiva y perfecta en este contexto de tapaduritis para disfrutar de una de las series del momento en un formato cómodo, atractivo y barato.

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