Año 2097, tras una guerra por el control del helio-3, la humanidad acaba al borde del colapso y, voluntariamente, las naciones de La Tierra ceden el control a una poderosa IA para que controle y gestiones los recursos del planeta. La humanidad vive un periodo de paz y prosperidad nunca antes conocido, viven en megaciudades y quienes se niegan a quedar bajo el control de la IA, se refugian en los bosques, son conocidos como los outsiders.
A pesar de que la criminalidad es prácticamente inexistente, hay una división que investiga los pocos delitos que se comenten más allá de las fronteras de las ciudades: Asuntos Externos. Nuestro protagonista, Fei, es uno de sus agentes.
Con Trojan, el guionista David Pamies y el dibujante Orhan Gökçek construyen un atractivo thriller psicológico de ciencia ficción donde el misterio se entrelaza con la reflexión existencial y una cierta atmósfera noir. Recién publicado en nuestro país por Tengu Ediciones, el cómic arranca con el hallazgo de los cuerpos sin vida de dos hermanos gemelos a las afueras de una de estas megaciudades. Lo que comienza como una investigación policial rutinaria pronto trasciende los límites del género para adentrarse en un relato mucho más complejo, en el que recuerdos fragmentados, verdades ocultas y una realidad cuidadosamente construida revelan un mundo marcado por la manipulación, la violencia y el engaño.
Portada del cómic.
Lejos de apoyarse en el espectáculo, Trojan construye su tensión a partir de la atmósfera y de la incertidumbre psicológica. La investigación sirve como vehículo para explorar cuestiones relacionadas con la identidad, la memoria, el trauma y la fragilidad de la percepción. La narración invita constantemente a preguntarse qué es real y qué ha sido manipulado, generando una sensación de desconcierto que recuerda a las mejores obras de la ciencia ficción especulativa. El resultado es una historia que recompensa una lectura atenta, un rompecabezas que presenta sus piezas de manera desordenada y que te enfrenta a cuestiones filosóficas sobre la verdad, la identidad y el sacrificio de la libertad en aras de la seguridad (un debate candente a día de hoy), además de la gran pregunta: ¿es buena idea dejar el control de la humanidad y sus recursos a una IA?.
Trojan se cuela dentro larga tradición de obras de ciencia ficción que utilizan escenarios especulativos para investigar la conciencia humana antes que para deslumbrar con el desarrollo tecnológico (aunque siempre está presente). Se me vienen a la cabeza Tokyo Ghost, The Private Eye o Upgrade Soul, todos ellos centrados en la relación entre identidad, sociedad y tecnología a través de historias personales. Si hablamos de literatura, recuerda inevitablemente a ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K. Dick, por su fascinación por las realidades poco fiables y las verdades fabricadas.
En el terreno cinematográfico, Trojan comparte temática con películas como Blade Runner, Gattaca, Dark City o Ex Machina. Al igual que estas obras, utiliza la ciencia ficción no como un simple escenario, sino como un marco filosófico desde el que reflexiona sobre la identidad, el libre albedrío y la responsabilidad moral. La progresiva revelación de realidades ocultas y la atmósfera opresiva me han traído a la cabeza el Blade Runner 2049, de mi adorado Denis Villeneuve.
Nuestro prota y la escena del crimen.
El ilicitano David Pamies demuestra un sólido dominio del ritmo narrativo y de la estructura. El guion equilibra el suspense, introspección, flashbacks y revelaciones evitando la tentación de ofrecer respuestas demasiado pronto. En lugar de ello, la historia va mostrándonos sus capas poco a poco; la profundidad emocional y temática emergen de manera natural junto al misterio principal (que acaba convirtiéndose en secundario). Su escritura resulta especialmente eficaz a la hora de construir un mundo lo bastante coherente como para parecer creíble y, al mismo tiempo, inquietantemente extraño bajo su superficie impecable. Desde la primera página tienes esa sensación "aquí pasa algo", lo que, al menos en mi caso, me ha hecho sumergirme totalmente en la lectura del cómic y estar atento a cada detalle. Aun así, he de admitir que las revelaciones finales me cogieron bastante desprevenido y me hicieron disfrutar (más si cabe) del final de la obra.
El trabajo gráfico de Orhan Gökçek es fundamental en la obra. Sus páginas transmiten una constante sensación de inquietud gracias, en parte, a la expresividad de los personajes, a una composición de página muy cinematográfica y unos escenarios que van de la perfección aséptica a la decadencia que reina fuera de las ciudades. Más que limitarse a ilustrar el guion, el dibujo participa activamente en la narración, utilizando el ritmo visual, el encuadre y la atmósfera para reforzar la tensión.
Me encanta el estilo de Gökcek, más enfocado en la expresividad y la atmósfera que en el virtuosismo "académico". Me recuerda a mis admirados Sean Phillips y Matteo Scalera, además, hace un uso del color extraordinario según convenga a la historia.
Me encanta esta primera página del cómic.
Creo que Trojan es una muy buena incorporación al cómic de ciencia ficción europeo y también al noir, por qué no, mezcla ambas temáticas. Es un thriller absorbente, accesible, con reflexiones filosóficas actuales más que interesantes y un apartado gráfico de sobresaliente.
La edición de Tengu nos llega en tapa dura para las 148 páginas (con extras) de papel satinado, un tamaño de 19 x 27cm y un precio de 26€.
Además, el circuito impreso que aparece en la portada brilla en la oscuridad :)
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