Este mes de mayo nos llega de la mano de Tengu Ediciones una de las novedades a las que más ganas tenía de hincarle el diente: Dead Romans, que cuenta con un tridente de auténtico lujo: Ted Kennedy, Nick Marinkovich y el gran Jose Villarrubia, para recrear con todo su salvajismo y brutalidad uno de los episodios más traumáticos de la historia del Imperio romano: la devastadora Batalla del bosque de Teutoburgo, la emboscada que cambió para siempre el destino de Roma en Germania.
Portada de la edición de Tengu.
La Batalla del bosque de Teutoburgo fue uno de los mayores desastres militares de la historia de Imperio romano y cambió el futuro de Europa. Ocurrió en el año 9 d. C., cuando tres legiones romanas fueron emboscadas y destruidas por una coalición de tribus germánicas en una zona boscosa del norte de Germania.
En tiempos del emperador Augusto, Roma estaba expandiendo sus fronteras hacia el este del Rin. Los romanos querían convertir Germania en otra provincia del imperio, como ya habían hecho con la Galia o Hispania.
El gobernador romano de la región era Publio Quintilio Varo, un burócrata experimentado pero poco preparado para la guerra.
Entre sus aliados estaba Arminio, un noble germano de la tribu de los queruscos, rehén de Roma, usado como garantía de que su tribu no levantaría la espada contra el Imperio. Había servido en el ejército romano y conocía perfectamente sus tácticas. Roma confiaba en él pero en secreto estaba organizando una rebelión.
Están locos estos romanos adentrándose en ese bosque...
Una vez contextualizada la historia, la trama gira alrededor de Arminio, basado en el personaje histórico real y cómo condujo a varias tribus germanas en una emboscada contra tres legiones romanas dirigidas por Publio Quintilio Varo. La derrota fue devastadora: se calcula que entre 15.000 y 20.000 romanos murieron y Roma abandonó definitivamente sus intentos de expandirse más allá del Rin.
Las consecuencias históricas de Teutoburgo tienen un peso enorme dentro de la obra. La derrota supuso una humillación para el emperador Augusto y cambió el rumbo de la expansión imperial romana. Dead Romans aprovecha ese contexto y reflexiona sobre la fragilidad de los imperios y la violencia colonial que inevitablemente y como hemos visto a lo larog de la historia, termina generando resistencia y más violencia. En lugar de presentar a Roma como una civilización gloriosa e invencible, que hasta cierto punto lo fue, también nos muestra cómo consiguió serlo: esclavitud, aculturación (por la fuerza en ocasiones) y brutalidad militar.
Pero simultáneamente aparece Honoria, una espía y esclava romana que mantiene una relación digamos, compleja, con Arminio. Kennedy construye una tensión constante entre el amor y la lealtad política: ambos personajes están atrapados entre dos mundos irreconciliables y deben decidir si permanecer fieles el uno al otro, al Imperio o a sus pueblos. Esta historia de amor y lealtad corre paralela a la de la batalla y es, en buena parte, el motor de la historia.
Honoria.
El trabajo de Fred Kennedy destaca por su aproximación contenida y adulta a la ficción histórica. En vez de priorizar únicamente las grandes batallas, dedica espacio a las conversaciones, las intrigas, las dudas y las tensiones. La miniserie original publicada por Image Comics no da para un gran desarrollo de personajes secundarios pero basta y sobra para contarnos lo que Kennedy pretendía, en mi opinión al menos.
Lo de Marinkivich y Villarrubia es harina de otro costal, probablemente el elemento más distintivo de Dead Romans y su punto fuerte. El estilo pictórico y áspero, el uso de colores apagados, marrones, grises y tonos terrosos nos transmiten el barro, la sangre y la humedad de ese bosque germánico. Las páginas parecen cubiertas de niebla y suciedad, reforzando la sensación de caos constante y de no saber de dónde te van a llegar los golpes. Las escenas de batalla son violentas y confusas a propósito, parece que estás ahí y que la sangre va a salpicarte de un momento a otro. Una maravilla visual donde predomina la atmósfera frente al detalle y que me recuerda por momentos a mi adorado Sienkiewicz u, ojo, palabras mayores, a Breccia o Bisley. Ahí lo dejo, juzguen ustedes.
Tremendo tándem Marinkovich/Villarrubia
En conjunto, Dead Romans podría describirse como una mezcla entre cómic bélico, ficción histórica expresionista, pintura histórica decadente y narrativa atmosférica contemporánea con toques de romance, un estilo visual estilo que quizá no guste a todo el mundo (como en su día no gustaron Sienkiewicz o Kent Williams) pero que mí personalmente, me ha paracido maravilloso. La historia huye del romanticismo del héroe germánico para presentarnos una potencia colonizadora brutal y agresiva contra la que no quedaba otra que lanzarse al cuello si querían preservar sus costumbres y cultura, ahí entra Arminio/Hermann: quizá no el héroe que merecían pero sí desde luego el que necesitaban (para desgracia de Roma).
Si queréis alguna recomendación sobre la Batalla de Teutoburgo en diferentes medios, deciros que es el eje central en Las águilas de Roma de Marini, y que en Netflix tenéis Bárbaros una serie de dos temporadas y 12 capítulos que profundiza sobre la batalla y sus protagonistas.





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