Alejandría, junio de 1858.
El polvo de las catacumbas se levanta mientras saqueadores sin escrúpulos se enfrentan en una feroz batalla por los tesoros de la antigüedad. Entre sombras y túneles olvidados, un grupo tropieza con las ruinas de una cripta dedicada a Alejandro Magno. Solo un antiguo papiro puede guiarlos a través del laberinto subterráneo… pero cuidado: no son los únicos tras la tumba del legendario rey macedonio, y cada paso está cargado de peligro, traición y secretos que podrían cambiarlo todo en esta búsqueda de fortuna y gloria...
Portada de la edición de Yermo.
Con esta premisa nos adentramos en una obra de ficción histórica fascinante, escrita por Isabelle Dethan y maravillosamente ilustrada por Julien Maffre (recordemos también La corte de los milagros, publicada por Yermo recientemente).
Confieso que no puedo ser completamente objetivo: la historia y la arqueología son dos de mis grandes pasiones, y la tumba de Alejandro Magno es uno de los “santos griales” de la arqueología. Aun así, debo decir que el ritmo vertiginoso, los personajes memorables y la trama absorbente hacen imposible dejar de leer dejar de leer esta historia. Cada viñeta invita a detenerse y disfrutar del arte de Maffre: desde la oscuridad mística de las catacumbas egipcias, con sus columnas y estatuas colosales apenas iluminadas, hasta panorámicas impresionantes de los atardeceres en Alejandría y El Cairo que te dejan boquiabierto.
Y si creías que lo visual era todo, espera a las escenas de acción: persecuciones trepidantes que te llevan desde los callejones y tejados de Alejandría hasta los pasadizos subterráneos de la Ciudad de los Muertos de El Cairo, con una narrativa endiablada que te mantiene al filo de la página.
Repleta de referencias históricas, Julien Maffre recrea un Egipto del siglo XIX cargado de romanticismo y detalles que te hacen sentir que caminas entre sus calles y catacumbas. Aventuras trepidantes, acción imparable, historia y arqueología se combinan con personajes inolvidables, cada uno con sus motivaciones, sus secretos y su fuerza propia.
Todo ello conduce a un final que está a la altura de la épica del resto del cómic. Absolutamente recomendable, tanto por la historia como por el arte: un cómic que se lee, se siente… y se disfruta de principio a fin.
¡Que no falten unas buenas catacumbas!



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