Brubaker y Phillips, Phillips y Brubaker: tanto monta, monta tanto. Da igual el orden, porque cada vez que este dúo dinámico une fuerzas el resultado es oro. Con Reckless no iba a ser diferente. Tras dejarnos un excelente sabor de boca con Pulp, donde Jake Phillips debutaba como colorista y demostraba un talento que elevaba aún más el conjunto (de casta le viene al galgo), las expectativas para su siguiente obra eran, como siempre, muy altas.
Spoiler: han cumplido esas expectativas.
Los Ángeles, años 80: un escenario bañado en surf, excesos, sexo, drogas y crimen. En este contexto se mueve Ethan Reckless, un antiguo agente del FBI caído en desgracia tras resultar herido en una misión encubierta. Alejado de su vida anterior, ahora sobrevive aceptando “trabajitos” al margen de la ley: si tienes su número y el dinero suficiente, él es tu hombre. Sin embargo, su rutina dará un giro inesperado cuando un antiguo amor reaparezca para pedirle ayuda. Lo que en principio parece un encargo más acabará arrastrándolo a una historia mucho más compleja y peligrosa de lo que jamás habría imaginado.
Ethan Reckless, con ese innegable aire a Robert Redford en Todos los hombres del presidente, irrumpe por la puerta grande en la galería de héroes, o más bien antihéroes, del género pulp. Brubaker y Phillips, auténticos maestros del neonoir, dan forma a un protagonista tan duro como vulnerable: un tipo curtido, marcado por sus propios demonios y atrapado en una constante huida hacia adelante que, inevitablemente, desemboca en espirales de violencia y desenlaces poco complacientes. Reckless encarna así al antihéroe de serie B por excelencia, alguien imperfecto, contradictorio y profundamente humano.
Lo de la espiral de violencia iba en serio.
Poco queda por decir de Brubaker y Phillips que no se haya repetido ya, así que merece la pena detenerse en el trabajo de Jake Phillips como colorista. Tras debutar junto a ellos en Pulp con un resultado sobresaliente, en Reckless vuelve a demostrar que su presencia en el equipo no responde a ningún apellido, sino a su incuestionable talento.
Su propuesta cromática se apoya en una paleta de tonos pastel cálidos, a menudo ligeramente saturados, que captura a la perfección esa imagen casi idílica de un Los Ángeles ochentero de postal en las escenas exteriores. Sin embargo, cuando la acción se traslada a interiores, el color vira hacia registros más sombríos y densos, reforzando la atmósfera opresiva y el tono oscuro de la historia. Este contraste no solo enriquece visualmente la obra, sino que también acompaña y potencia de forma sutil pero efectiva la narrativa.
Atardece en la soleada California.
¡Y lo mejor de todo es que esto no se queda en una única historia! La serie está concebida como una colección de entregas autoconclusivas, lo que la hace aún más apetecible. En el momento de escribir estas líneas, en Estados Unidos ya se han publicado dos títulos más, Friend of the Devil y Destroy All Monsters, lo que confirma que tenemos Reckless para rato. Y, sinceramente, es una magnífica notica.
Al otro lado del charco, la colección corre a cargo de Image Comics, mientras que en España la publica Panini Comics. La edición llega en tapa dura, con unos extras ajustados pero bien seleccionados, de esos que realmente aportan valor sin inflar el volumen innecesariamente. Y todo por un precio muy razonable. Difícil ponerle pegas: es de esas compras que prácticamente se recomiendan solas: 144 páginas en tapa dura al módico precio de 20€.
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