Sin, la hija adoptiva de Canario Negro, ha sido capturada por las amazonas y retenida en Themyscira. Ante semejante panorama (y sabiendo que pedir cita diplomática no es una opción), Dinah decide montar un equipo para infiltrarse en la isla y sacarla de allí sin convertir la misión en un festival de tortas. ¿Que si desatarán la ira de las amazonas si las descubren? Bueno, está clarísimo, ¿no?
Con esta premisa y al margen de lo que sucedía en las cabeceras de Wonder Woman y Canario Negro, Kelly Thompson insufla nueva vida a las Aves de presa con una alineación tan caótica como letal: Batgirl, Big Barda, Zealot, Meridian y, cómo no, la siempre imprevisible (y felizmente problemática) Harley Quinn. Vamos, un equipo perfecto para una misión discreta… o todo lo contrario.
Portada de la edición de Panini.
Gran debut de Kelly Thompson en DC. La guionista firma un primer arco repleto de acción y humor en el que lo más destacado, sin duda, es la química entre los personajes y cómo evolucionan juntos a base de golpes (y pullas). Mención especial para Harley Quinn, que vuelve a demostrar, al menos en mi opinión, que le pasa un poco como a Masacre: brilla mucho más como secundaria que como protagonista; en dosis controladas es oro puro, pero en exceso me cansa tanto como el propio mercenario bocazas.
Por lo demás, nos encontramos ante una aventura directa y muy disfrutable: combates espectaculares (ese cara a cara entre Wonder Woman y Big Barda es gloria bendita), coreografías de lucha brutales a cargo de Batgirl y Zealot, tensión bien medida, un par de giros interesantes y un enfrentamiento final con un ¿villano? tan inesperado como imponente. Todo ello aderezado con diálogos ágiles, ingeniosos y con el punto justo de mala leche. Vamos, todo bien.
El equipo al completo.
Tridente de lujo para una de las mejores cabeceras de la DC actual.



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