domingo, 21 de septiembre de 2014

Sentimiento tertuliano




Dream Team





Una de las alegrías de los infectados por esta enfermedad comiquera es el peregrinar a los lugares Santos: las librerías de cómics. Ahora te puedes comprar todos los tebeos que quieras desde tu casa, en calzoncillos y mientras te comes un bollo untado en paté de la Piara. Sí, se puede. O eso dicen.

Pero hay otra gente a la que le gusta marcar en el calendario dos fechas cada mes: Grapas y tomos. Suelen caer en jueves y uno hace todo lo posible para deslizarse de las labores cotidianas para irse a "pillar". Esto es así. 

Si vas a una misma librería las compras pasarán de un repaso furtivo a las estanterías con la cabeza gacha y un saludo discreto para, después, entablar amistad con algún parroquiano del lugar y charlar de lo que toque en ese momento: que si tal peli comiquera, que si tal saga apestosa... Al principio, todo muy discreto no vaya a ser que se hieran sentimientos. La puntita nada más. El tiempo pasa y las grapas preceden a los tomos, y así durante salones, eventos, estrenos... Y las amistades se acentúan y el rato que echas en la tienda se alarga. Ya no vas a lo que vas: Vas a pasar la mañana. Y haces amigos.

Cuando te quieres dar cuenta tienes tus colegas de cómics. Tus amigos que entienden ese hormigueo antes la web de tu editorial preferida en el momento de anunciar novedades o que empatiza cuando cuentas lo que sentiste al leer tal o cual cómic. Las charlas de librería saltan de un tema a otro sin orden ni concierto. Las risas se mezclan con las maldiciones y con los vídeos que destripan, los spoilers involuntarios y los buchitos al refresco. Hay veces en las que he salido con dolor en el costado por la risa y ganas de que no pasara tan pronto ese ratito que es tan difícil de explicar.

Ese es el sentimiento que compartimos algunos en la Tertulia de Cards & Cómics. Un sentimiento  una manera de divertirnos que procuramos traspasar al podcast. No dejamos de ser un grupo de tíos que durante un rato dejamos la familia, los líos del día a día, los trabajos para ponernos a hablar sobre una de las cosas que más nos gustan: los tebeos y todo lo que los rodea.

Sí, es una declaración de intenciones. No es necesaria, pero siempre gusta hacerla.

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