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domingo, 28 de junio de 2026

Trojan, reseña por Jose

Año 2097, tras una guerra por el control del helio-3, la humanidad acaba al borde del colapso y, voluntariamente, las naciones de La Tierra ceden el control a una poderosa IA para que controle y gestiones los recursos del planeta. La humanidad vive un periodo de paz y prosperidad nunca antes conocido, viven en megaciudades y quienes se niegan a quedar bajo el control de la IA, se refugian en los bosques, son conocidos como los outsiders.

A pesar de que la criminalidad es prácticamente inexistente, hay una división que investiga los pocos delitos que se comenten más allá de las fronteras de las ciudades: Asuntos Externos. Nuestro protagonista, Fei, es uno de sus agentes. 

Con Trojan, el guionista David Pamies y el dibujante Orhan Gökçek construyen un atractivo thriller psicológico de ciencia ficción donde el misterio se entrelaza con la reflexión existencial y una cierta atmósfera noir. Recién publicado en nuestro país por Tengu Ediciones, el cómic arranca con el hallazgo de los cuerpos sin vida de dos hermanos gemelos a las afueras de una de estas megaciudades. Lo que comienza como una investigación policial rutinaria pronto trasciende los límites del género para adentrarse en un relato mucho más complejo, en el que recuerdos fragmentados, verdades ocultas y una realidad cuidadosamente construida revelan un mundo marcado por la manipulación, la violencia y el engaño. 

Portada del cómic.

Lejos de apoyarse en el espectáculo, Trojan construye su tensión a partir de la atmósfera y de la incertidumbre psicológica. La investigación sirve como vehículo para explorar cuestiones relacionadas con la identidad, la memoria, el trauma y la fragilidad de la percepción. La narración invita constantemente a preguntarse qué es real y qué ha sido manipulado, generando una sensación de desconcierto que recuerda a las mejores obras de la ciencia ficción especulativa. El resultado es una historia que recompensa una lectura atenta, un rompecabezas que presenta sus piezas de manera desordenada y que te enfrenta a cuestiones filosóficas sobre la verdad, la identidad y el sacrificio de la libertad en aras de la seguridad (un debate candente a día de hoy), además de la gran pregunta: ¿es buena idea dejar el control de la humanidad y sus recursos a una IA?.
 
Trojan se cuela dentro larga tradición de obras de ciencia ficción que utilizan escenarios especulativos para investigar la conciencia humana antes que para deslumbrar con el desarrollo tecnológico (aunque siempre está presente). Se me vienen a la cabeza Tokyo Ghost, The Private Eye o Upgrade Soul, todos ellos centrados en la relación entre identidad, sociedad y tecnología a través de historias personales. Si hablamos de literatura, recuerda inevitablemente a ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K. Dick, por su fascinación por las realidades poco fiables y las verdades fabricadas.
 
En el terreno cinematográfico, Trojan comparte temática con películas como Blade Runner, Gattaca, Dark City o Ex Machina. Al igual que estas obras, utiliza la ciencia ficción no como un simple escenario, sino como un marco filosófico desde el que reflexiona sobre la identidad, el libre albedrío y la responsabilidad moral. La progresiva revelación de realidades ocultas y la atmósfera opresiva me han traído a la cabeza el Blade Runner 2049, de mi adorado Denis Villeneuve. 
Nuestro prota y la escena del crimen.
 
El ilicitano David Pamies demuestra un sólido dominio del ritmo narrativo y de la estructura. El guion equilibra el suspense, introspección, flashbacks y revelaciones evitando la tentación de ofrecer respuestas demasiado pronto. En lugar de ello, la historia va mostrándonos sus capas poco a poco; la profundidad emocional y temática emergen de manera natural junto al misterio principal (que acaba convirtiéndose en secundario). Su escritura resulta especialmente eficaz a la hora de construir un mundo lo bastante coherente como para parecer creíble y, al mismo tiempo, inquietantemente extraño bajo su superficie impecable. Desde la primera página tienes esa sensación "aquí pasa algo", lo que, al menos en mi caso, me ha hecho sumergirme totalmente en la lectura del cómic y estar atento a cada detalle. Aun así, he de admitir que las revelaciones finales me cogieron bastante desprevenido y me hicieron disfrutar (más si cabe) del final de la obra.
 
El trabajo gráfico de Orhan Gökçek es fundamental en la obra. Sus páginas transmiten una constante sensación de inquietud gracias, en parte, a la expresividad de los personajes, a una composición de página muy cinematográfica y unos escenarios que van de la perfección aséptica a la decadencia que reina fuera de las ciudades. Más que limitarse a ilustrar el guion, el dibujo participa activamente en la narración, utilizando el ritmo visual, el encuadre y la atmósfera para reforzar la tensión. 
 
Me encanta el estilo de Gökcek, más enfocado en la expresividad y la atmósfera que en el virtuosismo "académico". Me recuerda a mis admirados Sean Phillips y Matteo Scalera, además, hace un uso del color extraordinario según convenga a la historia.
Me encanta esta primera página del cómic.
 
Creo que Trojan es una muy buena incorporación al cómic de ciencia ficción europeo y también al noir, por qué no, mezcla ambas temáticas. Es un thriller absorbente, accesible, con reflexiones filosóficas actuales más que interesantes y un apartado gráfico de sobresaliente.
 
La edición de Tengu nos llega en tapa dura para las 148 páginas (con extras) de papel satinado, un tamaño de 19 x 27cm y un precio de 26€.
Además, el circuito impreso que aparece en la portada brilla en la oscuridad :) 
 

lunes, 15 de junio de 2026

Tierra o luna, parte 1; reseña por Jose

Tierra o Luna, de la historietista francesa Jade Khoo, recién publicado por en nuestro país por Astiberri, es un cómic que combina relato de iniciación, drama familiar, ciencia ficción, thriller y reflexión ecológica en una historia delicada y ambiciosa. Concebida como la primera parte de un díptico, la obra nos introduce en un mundo que, aunque fantástico, refleja muchas de las preocupaciones sociales contemporáneas relacionadas con la familia, la identidad, la pertenencia, la inmigración, y la relación del ser humano con su entorno, un tema que suele estar presente en gran cantidad de obras de ciencia ficción desde las más clásicas hasta las más modernas. Desde sus primeras páginas, la autora demuestra una increíble capacidad para construir una atmósfera envolvente (tremendo prólogo cuyo final no te ves venir) que te invita a perderte en un universo tan bello como inquietante gracias a ese toque de realismo mágico que la autora le ha dado a la historia.


Portada del cómic.

La historia sigue a Otelo, un joven marcado por un suceso traumático de su infancia que le atañe directamente. Tras pasar años en un centro de acogida, regresa a su entorno durante unas vacaciones de verano y comienza unas prácticas en una asociación ornitológica invitado por sus amigos de la infancia. Lo que inicialmente parece un relato costumbrista sobre la amistad, el crecimiento personal, la adolescencia y la observación de aves va revelando poco a poco una dimensión mucho más amplia: Otelo no vive en La Tierra, La Tierra se ha convertido en un planeta prácticamente inhabitable degradado por la contaminación y la sobreexplotación. A partir de esta premisa, Khoo explora cuestiones como la desigualdad social, la memoria familiar, las migraciones, el colapso ecológico y la relación del ser humano con el entorno, además, Otelo empieza a investigar sobre su familia y sus orígenes, una investigación llena de revelaciones sorprendentes. 
Esta mezcla de ciencia ficción, ecologismo, relato de iniciación, drama familiar e investigación, hacen que esta historia sea una obra de lo más ambiciosa. 
Cada página de Jade Khoo es una auténtica maravilla.
 
Y si el guion es ambicioso, el apartado gráfico es sencillamente extraordinario. Jade Khoo trabaja principalmente con acuarelas, algo que se percibe en cada página. Sus colores tienen una luminosidad casi táctil recordándome por momentos a Remington, Maggiori e incluso a Gonzalo Bilbao: los verdes de los prados, los cielos abiertos, los atardeceres, los bosques y las criaturas que pueblan este mundo transmiten una sensación constante de asombro. Su línea es delicada, pero precisa, capaz de alternar escenas íntimas con panorámicas espectaculares. La autora combina influencias de la bande dessinée francobelga (ojo a esos homenajes a Moebius) la ilustración contemporánea y ciertos recursos visuales del manga y la animación japonesa (Miyazaki está presente casi en cada página) sin que ninguna de esas referencias llegue a imponerse sobre su propia personalidad artística. El resultado es una obra visualmente exuberante.
 

 El gigante de la luna.
 
Lo cierto es que Tierra o luna me parece una de las propuestas de ciencia ficción más interesantes aparecidas recientemente en el ámbito del cómic europeo. No destaca solo por la calidad de su dibujo, que ya justificaría su lectura, sino por la manera en que combina un drama íntimo con reflexiones ecológicas y sociales de gran alcance y que nos afectan y much a día de hoy. Tiene la sensibilidad de los mejores relatos de formación, la imaginación visual de la gran fantasía contemporánea y recoge el testigo de la ciencia ficción más clásica.
Si tuviera que ponerle una pega, es que la obra esté dividida en dos volúmenes ya que al terminar la lectura del primero (y son casi 300 páginas) hubiera empezado el segundo inmediatamente. Esperemos que la segunda entrega no tarde mucho en aparecer.
 

 Homenaje al Arzak de Moebius.
 
La edición de Tierra o luna que ha publicado Astiberri Ediciones está claramente planteada como una edición de lujo, muy adecuada para lucir el trabajo gráfico de Jade Khoo.
Se trata de un volumen en cartoné, con 296 páginas a color y un formato grande de 22 × 29 cm, bastante grandote. Ese aumento de tamaño se agradece especialmente porque las acuarelas de Khoo son uno de los grandes atractivos de la obra y ganan mucho espacio para lucir bien. Precio: 39€.

Además, Astiberri la ha incluido en su colección Sillón Orejero, una línea editorial donde suelen aparecer obras especialmente cuidadas en cuanto a presentación y acabado. La traducción corre a cargo de Rubén Lardín, un nombre habitual y solvente dentro de la traducción de cómic.

jueves, 14 de mayo de 2026

Arca, reseña por Jose

Arca es un magnífico cómic de ciencia ficción distópica publicado originalmente en 2023 por la editorial IDW y que este mes de mayo llega a las librerías españolas gracias a los amigos de Nuevo Nueve. 

De entrada, parte de una premisa conocida: la humanidad debe huir de un Planeta Tierra moribundo en una gigantesca nave espacial (Arca) pero lo interesante es utilizar esa idea inicial para hablar de desigualdad, manipulación y control social. Y es que ya sabemos que la mejor ciencia ficción tiene un trasfondo social potente y en el caso de este Arca, tiene eso y mucho más. Van Jensen y mi adorado Jessie Lonergan se marcan un auténtico tebeazo que combina crítica social, thriller espacial y relato de iniciación.

Portada del cómic.

La historia sigue a Effie, cuyo nombre completo es Perséfone (muy adecuado), una adolescente que vive en la nave Arca. Allí la sociedad está dividida en castas: los “Ciudadanos”, descendientes de los multimillonarios que financiaron el éxodo; los “Ayudantes”, fuerzas de seguridad armadas; y los “Colonos”, jóvenes destinados a servir a las clases privilegiadas hasta cumplir los dieciocho años, momento en el cual pasan a convertirse en ciudadanos. Desde pequeña, Effie ha crecido creyendo que, al llegar a esa edad, accedería a una vida mejor, pero a través de sus ojos y de una serie de flashbacks que nos retrotraen al punto de partida, descubriremos que todo el sistema se sostiene sobre un engaño cuidadosamente elaborado. Un oscura mentira fundacional que sostiene esa nueva sociedad.

Lo bueno de la trama es que no depende únicamente del misterio central: la sensación de opresión y claustrofobia es constante, sabemos que algo no va bien pero no exactamente qué, además, hay diferentes tramas secundarias que afectan a varios de los protagonistas. Jensen construye una sociedad donde la propaganda está integrada en la rutina diaria: mensajes por megafonía, vigilancia constante y educación restringida (¿os suena?). Effie destaca porque ha aprendido a leer en secreto (sorry, spoiler) algo prohibido para los colonos. Ese pequeño acto de rebeldía intelectual se convierte en parte muy importante del motor de la historia: el conocimiento es peligroso para el poder establecido si no puede controlarlo.  

Así, Effie se convierte en el eje moral de esta historia: no es ni mucho menos la heroína clásica ni una líder carismática, más bien representa la curiosidad y la necesidad de comprender el sistema que la oprime, pasa de tragarse la propaganda de Arca a cuestionar los pilares sobre los que se sostiene esa sociedad y lo hace acompañada de personajes secundarios que representan distintas formas de adaptación al poder: quienes obedecen por miedo, quienes colaboran para sobrevivir y quienes prefieren ignorar la inhumanidad del sistema mientras conserven sus privilegios. El cómic no profundiza excesivamente ellos pero son necesarios para el relato iniciático de nuestra protagonista y además, encajan a la perfección dentro del discurso político de la obra.

Nuestra protagonista.

En cuanto a comparaciones, Arca recuerda mucho a otras historias de “nave generacional” como Sentient o La nave estelar, de Brian Aldiss e incluso a obras como Snowpiercer, por la división de clases y la idea de una sociedad encerrada en un vehículo que es el último refugio humano. También comparte semejanzas con Elysium, por su representación de una élite tecnológica aislada del sufrimiento colectivo o Un mundo feliz, por lo distópico. 

Arca es una obra que aunque usa elementos muy clásicos de la ciencia ficción, consigue en todo momento que sea actual usando elementos que nos atañen en pleno 2026: la concentración de la riqueza y los privilegios en una élite reducida, el colapso climático y esa sensación de que solo habrá futuro para quien pueda pagarlo, hacen que este cómic funcione como un tiro y que Arca sea, ni más ni menos, que una metáfora de la sociedad y del sistema actuales.

Uniformidad, propaganda y pensar poco.

Van Jensen al guion demuestra mucha habilidad para manejar el ritmo. Jensen venía de trabajar en títulos superheroicos como The Flash y Green Lantern Corps y de un novelón de ciencia ficción, Godfall, que os recomiendo muy fuerte pero aquí se mueve hacia una ciencia ficción más contenida y reflexiva. Su mayor acierto es que sin recurrir a largas explicaciones deja que el lector descubra poco a poco las reglas del mundo. Además, introduce giros narrativos que reformulan constantemente lo que creemos entender sobre la nave y sus habitantes y unas últimas tres páginas de cómic, sencillamente increíbles.

Por su parte, Jesse Lonergan ya había llamado la atención con obras como Hedra, con narrativas visuales digamos, bastante experimentales (no tiene una sola línea de diálogo). En Arca mantiene esa obsesión por el diseño de página y el movimiento dentro de la viñeta. Su dibujo parece sencillo pero es increíble el control que tiene sobre el espacio y la narrativa. 
Ojalá desde Nuevo Nueve se animen y nos traigan su último trabajo, Drome, que es una auténtica maravilla. 

Por terminar: cómic absolutamente imprescindible de este mes de mayo (en mi opinión, claro) y sin duda para los amantes de la ciencia ficción de calidad. Una lectura absorbente, entretenida y que te hace reflexionar sobre un futuro cada vez más oscuro y cada vez más próximo.

La edición de Nuevo Nueve se agradece que sea en tapa blanda en estos tiempos de tapadurismo ilustrado, 176 páginas en papel offset de alto gramaje y un tamaño de 19 x 27 cm por 25€.

"¿Has construido ya tu barco de la muerte? ¿lo has hecho?
Oh, construye tu barco de la muerte, pues lo necesitarás."

D. H. Lawrence.

viernes, 27 de marzo de 2026

Ciencia oscura, reseña por Jose.

Flash Gordon + Buck Rogers + viajes interdimensionales + Los 4F + portadas a lo Frazzetta + estética pulp… el resultado es Black Science, Ciencia Oscura en nuestro país. Otra maravilla de Rick Remender.

Grant McKay, un científico anarquista convencido de que la ciencia no debería tener límites, construye El Pilar, un dispositivo capaz de permitir a la Liga de Científicos Anarquistas viajar por el multiverso (o “la cebolla”, como ellos lo llaman). Pero cuando el primer salto de prueba es saboteado, él, su familia y su equipo quedan atrapados en una espiral de saltos interdimensionales, buscando desesperadamente el camino de vuelta a casa… si es que existe.

Norma Editorial ha terminado recientemente de publicar (ya en su tercer formato), esta epopeya de ciencia ficción firmada por Remender, así que es buen momento para volver sobre una serie a la que ya le dedicamos un minipost cuando hablamos de Image Comics y el neopulp hace ya la tira de tiempo.

El primer número arranca con una escena claramente deudora de En busca del arca perdida, pero con un giro delicioso: en lugar de aborígenes, hay hombres pez; y en vez de un templo subterráneo, uno construido sobre el caparazón de una tortuga gigante. ¿Os suena?
A mí, desde luego, ya me tenían ganado.


                                                            Todo muy Pratchett.

Si hubiera que definir Ciencia Oscura con una sola idea, sería esta: una montaña rusa de ciencia ficción desatada que mezcla aventura pulp, drama familiar y reflexión existencial. Rick Remender y  Matteo Scalera firman uno de sus trabajos más ambiciosos y personales dentro del catálogo de Image Comics.
La premisa puede parecer familiar: Grant, su familia y su equipo quedan atrapados en una sucesión caótica de realidades alternativas y partir de ahí, la serie se convierte en una huida constante. Cada nuevo mundo es más extraño, hostil o impredecible que el anterior. No hay control, no hay descanso y, lo más importante, no hay garantías de volver a casa. Seguro que os suena de algo.

Pero Ciencia Oscura también destaca es en su dimensión emocional. Grant McKay no es un héroe al uso: es egocéntrico, impulsivo e imperfecto y su obsesión por la ciencia y el progreso tiene consecuencias devastadoras para quienes le rodean.
Por ello, la serie gira, en gran medida, en torno a la culpa. Cada salto no solo los aleja físicamente de casa, sino también emocionalmente entre ellos. Las relaciones se tensan, los errores se acumulan y el desgaste psicológico es constante.
 

Extrañas dimensiones.

El apartado gráfico de Matteo Scalera es, sencillamente, espectacular. Su estilo encaja a la perfección con el tono frenético de la historia: composiciones dinámicas, mundos visualmente desbordantes y un uso del color (a cargo de Dean White) que convierte cada dimensión en una experiencia única. Literalmente.
Cada universo tiene su propia lógica estética: paisajes alienígenas imposibles, reinterpretaciones grotescas de lo humano... Scalera no se limita a ilustrar la historia; la amplifica.
Vértigo, caos y maravilla al mismo tiempo. Nada, nada fácil.
 
 
Un magnífico ejemplo de lo comentado en el párrafo anterior.      

Ahora bien, no todo es perfecto. El ritmo de la serie puede resultar agotador. La sucesión constante de mundos y conflictos apenas deja espacio para respirar, lo que puede dificultar la conexión con algunos personajes secundarios y se agradecen ciertos respiros en momentos determinados.

Además, en algunos momentos, la historia cae en cierta repetición estructural: salto, peligro, huida, nuevo salto. Aunque los temas evolucionan, la mecánica puede ser reiterativa.

Quienes conozcan otros trabajos de Remender reconocerán aquí muchas de sus obsesiones: protagonistas rotos, relaciones familiares complicadas y una visión bastante pesimista (aunque no exenta de esperanza) del ser humano.
En ese sentido, Ciencia Oscura es una obra muy coherente dentro de su trayectoria, pero también una de las más desatadas en lo visual y conceptual.

A modo de conclusión: Ciencia Oscura es una serie intensa, caótica y tremendamente imaginativa. No es una lectura ligera ni especialmente accesible, pero recompensa al lector que se deja llevar por su propuesta. Yo, desde luego, la he disfrutado como un enano.

Es, al mismo tiempo, una aventura multiversal llena de criaturas imposibles y una historia íntima sobre el fracaso, la redención y la familia.

Si te gusta la cifi de calité, sin frenos, con estética pulp y carga emocional, aquí tienes una serie que te vas a gozar de principio a fin.
 
Norma editorial ha publicado este serie en tres formatos diferentes: rustica en 8 tomos, edición de lujo en 3 tomos de gran tamaño, cartoné con sobrecubiertas y esta última edición (la que recomiendo por ser la que más me gusta): edición integral en cartoné, con un tamaño muy manejable de 17x26 cm y un precio de 39,50€.

martes, 24 de febrero de 2026

El protocolo, reseña por Jose

Gratísima sorpresa este El protocolo que acaban de publicar los amigos de Desfiladero Ediciones. Con El protocolo, Ernesto Priego se consolida en el terreno del cómic con una obra distinta dentro de la producción actual del cómic patrio: una historia de ciencia ficción que combina aventura, humor y reflexiones sobre la condición humana y cómo esta influye de manera crucial en nuestra propia supervivencia como especie.
A mi modo de ver, una obra muy deudora de la cifi española de los 80: aventuras, humor y sexo y un estilo gráfico que me ha traído a la mente a Ortiz y Font. 

La trama nos sitúa en un escenario postapocalíptico: La Tierra agoniza, la humanidad se asoma a la extinción y la búsqueda de nuevos mundos habitables se convierte en una necesidad urgente. Pero no se trata solo de colonizar otros planetas, sino también de replantear los propios mecanismos de supervivencia y reproducción. En ese contexto, el astronauta Daniels aterriza en un planeta con unas condiciones muy favorables para la especie humana acompañado por Sally, una androide orgánica. A partir de ahí, la exploración exterior pronto se convierte en un viaje mucho más incómodo pero también divertido.

Portada del cómic.

En una secuencia de llegada y aterrizaje que remite de forma inevitable a El planeta de los simios (la buena, la de Charlton Heston) descubrimos que el planeta no está deshabitado, sino gobernado por una sociedad de simios inteligentes. A partir de ahí, se desata la acción (y también el cachondeo): salen a la luz los verdaderos motivos del interés de la humanidad por ese mundo, los conflictos internos que agitan a los simios y los intereses cruzados que ambas partes tratan de ocultar.
Lo que sigue es una historia que avanza a muy buen ritmo y con una estupenda narrativa, manteniendo un equilibrio casi perfecto entre la aventura más desatada, los intereses ocultos y mucho humor. Lo único que voy a decir es que Sally se roba la historia ella solita.

Daniels y Sally.

Una de las cosas que mas me han gustado de este cómic es, no solo ese equilibrio que comentaba al principio entre todos los elementos integrantes de esta historia sino también ese sabor ochentero que te lleva de vuelta a la Cimoc o a la 1984, esa mezcla de cifi, aventuras y humor sexual descarado con una reflexión de fondo sobre la condición humana que no queda empañada por lo anterior. 
Además, El protocolo, si bien bebe de ese legado los 80 españoles y europeo en general (espacio desconocido, supervivencia, encuentro con otras formas de vida), incorpora además relaciones entre humanos y tecnología y una sensibilidad contemporánea que lo hace cercano al lector actual sin renunciar a la reflexión. Accesible a quienes conocen el género y a nuevos lectores por igual. 
El maravilloso blanco y negro de Priego.

Ernesto Priego no es un novato en esto del cómic y la ilustración; el barcelonés ya tiene experiencia en la revista El Jueves, fue el dibujante del álbum Jorge Semprún. El hombre que arriesgó, con guion Pepe Gálvez, por citar alguno de sus trabajos.

El protocolo no solo es un relato de aventuras espaciales clásicas con un giro contemporáneo, es también una carta de presentación muy prometedora para la nueva colección Panorama de Desfiladero Ediciones que busca dar voz a propuestas diferentes e innovadoras dentro del cómic actual en nuestro país.

La edición de desfiladero es en rústica con solapas, 102 páginas en blanco y negro con papel offset de calité, 17 x 22 cm y un precio de 16,50€.

miércoles, 11 de septiembre de 2024

Los sacrificadores vol. 1. Reseña por Juanjo.

Norma editorial nos trae los 6 primeros números del último trabajo de Rick Remender en un volumen en rústica la mar de apañado.
192 páginas en las que vamos a descubrir este nuevo universo de uno de los mejores creadores de mundos de ficción. Y es que, en este caso, Remender nos lleva a un mundo idílico, en el que todo funciona de maravilla. La sociedad es una máquina bien engrasada y que vive despreocupada. Pero todo lo bueno tiene un precio: Los dioses, en compensación por trabajar tan ardua y eficazmente para la sociedad, exigen un pago a los sacrificadores: voluntarios (o no) que son ofrecidos como pago para las deidades con un objetivo y futuro inciertos.
 
 
                                                  Portada de este primer volumen.

Aquí es donde entran en juego los protagonistas de nuestra historia. Uno de los sacrificados cree que todo no puede ser tan bonito y perfecto como aparenta, y Soluna, la hija de Rokos, dios supremo del sol que, ansiosa por demostrar su potencial como deidad, acaba cayendo en una trampa que le unirá a este sacrificado en pos de destapar toda la verdad del asunto.
Trama de palacio (¿olímpico?) traición y persecución en este primer volumen, con pinceladas de las grandes dosis de acción que nos van a esperar más adelante.
Si os gustan otras obras como las 5 tierras de Yermo, seguro que encontraréis ciertos paralelismos en los sacrificadores.
Este mundo de los sacrificadores está lleno de diferentes razas, tanto humanos como animales antropomorfos, parece que todas tienen su importancia y supongo que lo iremos descubriendo con el paso de los números.


                                         Gran trabajo de Fiumara en el apartado gráfico.

El trabajo de Max Fiumara y de Dave McCaig es sobresaliente, tanto en el diseño de personajes, como a la hora de plasmar todo este nuevo universo de fantasía. diferenciando muy bien el mundo terrenal de todo lo divino. Sobre este punto, me ha encantado lo llamativas y gráficas que son las representaciones de los dioses: Luna, Rokos, el dios del agua, del bosque... Cada uno con una personalidad y con unos diseños con reminiscencias de otras representaciones.

6 números de una lectura ágil y rápida que sirven de presentación y dejan un buen sabor de boca y ganas de continuar la historia.
                                                        Para muestra, un botón.

El formato es un acierto: rustica a todo color, tamaño comic book 17 x 26, 25€ pvp y con un papel de calidad. Parece una evolución de los clásicos tpb de Norma Editorial.

De momento en USA va a lanzarse el numero 12 este mes de noviembre en un arco que abarcará tres números más como mínimo, veremos hasta donde llega esta aventura pero de momento, Los sacrificadores han llegado para quedarse.
 
Enlace a la obra en la web de Norma editorial: 

Alien Omnibus volumen 4, fin a la etapa de Dark Horse, por Jose

Aliens: La etapa original Omnibus 4 que acaba de publicar Panini en nuestro país me parece un tomo especialmente interesante (junto con el v...