El maestro Higa no deja títere con cabeza en este compendio (ojo, no confundir con el volumen que publicó Norma el verano pasado). Desfilan ante nosotros soldados norteamericanos que violan y asesinan a mujeres y niñas locales, militares imperiales capaces de ejecutar a sus propios compatriotas o el azote implacable de la malaria, que siega vidas con la misma indiferencia que las balas. La violencia y la muerte no distinguen uniforme ni bandera.
Y, sin embargo, en medio de la barbarie, cada historia guarda un resquicio de humanidad. Un gesto, una mirada, un acto de compasión que resiste al odio. Porque incluso en el infierno, Higa encuentra un rayo de esperanza.
Lejos de los relatos épicos o patrióticos, Higa sitúa el foco en la vida cotidiana de la población civil durante el conflicto del Pacífico. Mujeres, niños y ancianos ocupan el centro de unas historias que retratan las consecuencias del militarismo japonés y la posterior ocupación estadounidense desde una perspectiva íntima, dolorosa y honesta. Con un estilo sobrio y depurado, evita el sensacionalismo y apuesta por una narrativa contenida que combina rigor histórico con una mirada compasiva hacia sus personajes.
Debutó profesionalmente a comienzos de los años setenta, vinculado al circuito de revistas alternativas y al manga de autor. Aunque en ocasiones se le ha relacionado con el gekiga por su tono adulto y realista, lo cierto es que su obra posee una identidad propia muy marcada, tanto por su temática como por su sensibilidad.
En 2003 recibió el Gran Premio del Festival de Artes Mediáticas de Japón por Kajimunugatai, y su obra ha sido nominada a galardones internacionales de gran prestigio como los Premios Eisner y el Fauve d’Or de Angoulême.
La edición de Reservoir se presenta en tapa blanda con sobrecubierta, 320 páginas con un tamaño de 23,2 x 16,3 cm y un precio de 23,90 €.
Estamos a primeros de marzo, pero mucho tendría que torcerse la cosa el año para que este no termine siendo uno de los cómics imprescindibles de este 2026.






