viernes, 6 de marzo de 2026

Okinawa, el viento habla; reseña por Jose.

Okinawa fue la última gran batalla de la Segunda Guerra Mundial y una de las más sangrientas.
En el verano de 1945, con el conflicto a punto de llegar a su fin, el ejército estadounidense emprendió la toma de esta pequeña isla del archipiélago japonés en una campaña tan estratégica como brutal. Durante casi tres meses, Okinawa se convirtió en un infierno de fuego cruzado, bombardeos constantes y resistencia desesperada. El balance fue estremecedor: alrededor de 250.000 muertos entre civiles y militares, en su mayoría japoneses. Una cifra que revela no solo la magnitud del enfrentamiento, sino el sufrimiento de una población atrapada entre dos ejércitos.

Ahora, Reservoir Books recupera esa memoria en Okinawa, el viento habla, del mangaka Susumu Higa. A través de una serie de historias cortas basadas en testimonios y hechos reales, Higa pone el foco no en la estrategia militar sino en las cicatrices, visibles e invisibles que la batalla dejó en la población local.
Lejos de la épica bélica, la obra se adentra en el dolor cotidiano, en las decisiones imposibles y en el silencio posterior. Porque si algo demuestra este cómic es que, incluso cuando termina la guerra, el viento sigue hablando y recordando.


Portada del manga.

A lo largo de seis relatos devastadores, Higa nos sumerge en el horror de la Segunda Guerra Mundial en el frente del Pacífico, un escenario donde la épica bélica se diluye para dejar paso a la tragedia humana. Aquí no hay bandos heroicos ni discursos grandilocuentes: la guerra es una vasta escala de grises en la que, inevitablemente, la población civil siempre paga el precio más alto.

El maestro Higa no deja títere con cabeza en este compendio (ojo, no confundir con el volumen que publicó Norma el verano pasado). Desfilan ante nosotros soldados norteamericanos que violan y asesinan a mujeres y niñas locales, militares imperiales capaces de ejecutar a sus propios compatriotas o el azote implacable de la malaria, que siega vidas con la misma indiferencia que las balas. La violencia y la muerte no distinguen uniforme ni bandera.
Y, sin embargo, en medio de la barbarie, cada historia guarda un resquicio de humanidad. Un gesto, una mirada, un acto de compasión que resiste al odio. Porque incluso en el infierno, Higa encuentra un rayo de esperanza.

 Los horrores de la guerra. 
 
Susumu Higa nació en 1953 en Okinawa y ha dedicado buena parte de su trayectoria a explorar la memoria herida de su tierra natal. Su obra destaca por un enfoque humanista y crítico al abordar la historia reciente de Japón, en especial los episodios vinculados a la Segunda Guerra Mundial y la devastadora Batalla de Okinawa.

Lejos de los relatos épicos o patrióticos, Higa sitúa el foco en la vida cotidiana de la población civil durante el conflicto del Pacífico. Mujeres, niños y ancianos ocupan el centro de unas historias que retratan las consecuencias del militarismo japonés y la posterior ocupación estadounidense desde una perspectiva íntima, dolorosa y honesta. Con un estilo sobrio y depurado, evita el sensacionalismo y apuesta por una narrativa contenida que combina rigor histórico con una mirada compasiva hacia sus personajes.

Debutó profesionalmente a comienzos de los años setenta, vinculado al circuito de revistas alternativas y al manga de autor. Aunque en ocasiones se le ha relacionado con el gekiga por su tono adulto y realista, lo cierto es que su obra posee una identidad propia muy marcada, tanto por su temática como por su sensibilidad.
Higa convierte el cómic en una herramienta de memoria histórica: sus páginas están más cerca del testimonio y del compromiso ético que del entretenimiento bélico al uso. En ese sentido, resulta difícil no establecer un paralelismo con Paco Roca, otro autor que ha sabido utilizar la viñeta como vehículo para preservar la memoria colectiva.

En 2003 recibió el Gran Premio del Festival de Artes Mediáticas de Japón por Kajimunugatai, y su obra ha sido nominada a galardones internacionales de gran prestigio como los Premios Eisner y el Fauve d’Or de Angoulême.

La edición de Reservoir se presenta en tapa blanda con sobrecubierta, 320 páginas con un tamaño de 23,2 x 16,3 cm y un precio de 23,90 €.

Estamos a primeros de marzo, pero mucho tendría que torcerse la cosa el año para que este no termine siendo uno de los cómics imprescindibles de este 2026.

jueves, 5 de marzo de 2026

Autores de cómic, reseña por Jose

La revista Autores de Cómic, publicada por los amigos de Isla de Nabumbu, editorial sevillana, que todo hay que decirlo, es una cita imprescindible para quienes siguen el cómic español actual. Ofrece monográficos en profundidad sobre autor@s español@s en activo. Cada número incluye extensas entrevistas de unas 60 páginas e historietas inéditas además de reseñas. Acaba de publicarse el quinto número, dedicado a Javier Rodríguez, en boca de todos (una vez más) por su último trabajo para DC: Absolute Martian Manhunter, publicado en nuestro país por Panini.
Las cuatro entregas anteriores estuvieron dedicadas a Jose Luis Munuera, Teresa Valero, Albert Monteys y Ana Miralles y a estas alturas dudo mucho que podáis conseguirlas todas.
 

 Portada del último número.
 
La revista está más enfocada a la carrera del autor que centrada en novedades recientes. Además, incluye una tebeografía completa de cada autor en un formato de muy alta calidad que convierte cada entrega en un auténtico objeto de colección.
 
Como siempre, el núcleo de Autores de Cómic lo ocupa una entrevista profunda y apasionante con el autor. En cada número, Javier Alcázar (el Editor Malvado) y mi amigo y vecino Pablo Portillo (su secuaz) recorren la carrera del autor de principio a fin, con preguntas sobre su proceso creativo, y momentos clave de su trayectoria. La cerdad es que da gusto leerse una entrevista de 50 o 60 paginazas en estos tiempos que corren de reels de un minuto y opiniones de 30 segundos.
El primer número estuvo dedicado a Munuera.

Esta revista es una auténtica joya para cualquier amante del cómic español: análisis exhaustivos, crítica bien documentada y contenido exclusivo que no encontrarás en ningún otro lugar. Y todo ello con el espectacular diseño de Antonio Moreno, que convierte cada página en un deleite visual, combinando ilustraciones y maquetación con un detalle y un buen gusto que se nota en cada página

Si quieres conocer en profundidad a los creadores que están marcando el rumbo del cómic español, Autores de Cómic es una lectura imprescindible. Un proyecto así merece todo el éxito del mundo… y esperamos que siga creciendo durante muchos años.

La aventuras del Editor Malvado dibujadas por su secuaz y también historietista Pablo Portillo AKA Pablo Tiralíneas.

miércoles, 4 de marzo de 2026

100% Marvel HC Predator 3: La última cacería, reseña por Jose

Predator Vol. 3: La última cacería pone el broche final a la trilogía protagonizada por Theta Berwick. Cuando era niña, Berwick presenció cómo un Predator asesinó a sus padres y desde entonces, ha recorrido la galaxia, planeta tras planeta, siguiendo el rastro de estas letales criaturas decidida a saldar su deuda de sangre.

Panini Cómics recopila en Predator 3: La última cacería los cuatro números de la miniserie original Predator: The Last Hunt, cerrando así una etapa dentro del universo del ya mítico cazador interestelar. Cuando escribo estas líneas han aparecido varias miniseries más en EEUU Predator: Black, White & Blood, Predator: Badlands, Predator: Bloodshed amén de los enfrentamientos con algunos de los personajes del Universo Marvel que poco a poco irán apareciendo en nuestro país.

Portada del tomo recopilatorio de Panini.

Más allá del festival de guiños a la franquicia cinematográfica, regalo para los Yautja-fans, y del rescate del hermano de Dutch (el personaje inmortalizado por Arnold Schwarzenegger en Predator), recuperado de aquellas míticas miniseries de Dark Horse Comics, el ¿cierre? de la historia de Theta cumple.
Ed Brisson pisa el acelerador y lleva a Theta y Paolo hasta un planeta letal donde todo está en juego. Allí se encuentran con un grupo de supervivientes, formando una alianza que desemboca en un clímax brutal frente a un superdepredador. Más grande, más salvaje y más implacable.

El resultado: un final cargado de acción, espectáculo y palomitas, que abraza sin complejos la violencia desatada que los fans esperan de la saga. La cantidad de decapitaciones, destripes, desmembramientos está tan a la altura como los litros de sangre y vísceras desparramados en las últimas páginas de la miniserie.

Molonidad.

Como suelo decir: tebeos que no te van a ganar un Eisner pero con los que echas una tarde estupenda y cuando acabas, ¿por qué no? te pones la peli de Chuache y  acabas la velada por todo lo alto. 

En el apartado artístico, Francesco Manna cumple con solvencia. Su narrativa es clara, dinámica y especialmente efectiva en las escenas de acción, donde la brutalidad y el ritmo se trasladan con contundencia a la página. El conjunto mantiene solidez y coherencia visual a lo largo de toda la miniserie.
Pero mi crítica viene precisamente por el apartado gráfico: Predator es una de esas series  que se beneficiarían enormemente de contar con algún artista con un perfil más alto, de mayor calidad o más espectacular. Quizá sea solo cuestión de tiempo que la franquicia dé ese salto visual. Crucemos los dedos.

La edición de Panini es en cartoné para las 112 páginas de esta última mini y un precio de 21€.

lunes, 2 de marzo de 2026

No hay que tomar a los imbéciles por gente, reseña por Jose

Norma Editorial nos trae No hay que tomar a los imbéciles por gente, un título que bien podría convertirse en lema existencial para más de uno (yo el primero). En esta afilada sátira, Emmanuel Reuzé y Nicolas Rouhaud ponen el foco en lo cotidiano para desmontarlo sin piedad: el cinismo social, la estupidez estructural y los engranajes de un sistema capitalista tan absurdo como cruel; salvo, claro, si ocupas la cima de su particular cadena alimenticia.

Con un humor incómodo, ácido y deliberadamente provocador, los autores disparan contra la sociedad de consumo y la complacencia de los gobiernos contemporáneos. El resultado es una lectura tan mordaz como reveladora, capaz de arrancar carcajadas que se congelan a medio camino. Y ojito al parche porque este no es un cómic apto para pieles finas ni para quienes prefieren no mirarse en ciertos espejos.

Portada del cómic.

Publicadas originalmente en Fluide Glacial, la ya mítica revista francesa que disecciona la actualidad con bisturí y mala leche, las historietas de Reuzé y Rouhaud no dejan títere con cabeza. Disparan en todas direcciones y contra todos los estamentos: desde el currito mileurista que se autopercibe clase alta hasta la sanidad pública; desde la Iglesia y sus escándalos de pederastia hasta el CEO blindado en su torre de cristal. Aquí no se salva absolutamente nadie.

Eso sí, conviene administrar sus 109 páginas con cierta mesura. Leídas de una sentada, el impacto se diluye: no todas las tiras alcanzan el mismo nivel de brillantez y el factor sorpresa termina por desgastarse. Mi recomendación es clara: consumirlas en pequeñas dosis, como el anís en Navidad. Así cada golpe satírico entra mejor y la carcajada, incómoda, pero inevitable, se disfruta mucho más.

Recordando a Ramón María del Valle-Inclán y su imprescindible Luces de Bohemia, este cómic funciona como esos espejos cóncavos del Callejón del Gato: superficies deformantes que no inventan la monstruosidad, sino que la revelan. La realidad que retratan Reuzé y Rouhaud ya es grotesca de por sí, pero al pasar por el filtro de su humor ácido se vuelve todavía más descarnada, más ridícula y, paradójicamente, más reconocible.

Como en el esperpento valleinclanesco, la deformación no es un capricho estético, sino una herramienta crítica. Al exagerar lo miserable, lo hipócrita y lo absurdo de nuestras dinámicas sociales, el cómic nos obliga a mirar de frente aquello que preferimos contemplar de reojo. Nos reímos, sí, pero la risa tiene algo de mueca incómoda: sabemos que en esa caricatura hay demasiado de verdad.

La edición de Norma es en cartoné para sus 112 páginas en papel satinado y un precio de 28€.

Okinawa, el viento habla; reseña por Jose.

Okinawa fue la última gran batalla de la Segunda Guerra Mundial y una de las más sangrientas. En el verano de 1945, con el conflicto a punto...