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lunes, 20 de julio de 2026

Corto Maltés: el día antes, reseña por Jose.

Con El día antes, Martin Quenehen y Bastien Vivès cierran la trilogía iniciada con Océano negro y continuada en La reina de Babilonia, un proyecto ambicioso y arriesgado: trasladar a Corto Maltés al siglo XXI manteniéndolo reconocible, respetando los códigos del personaje pero a la vez, haciendo algo diferente. Su propuesta prescinde de la nostalgia como motor de esta reinterpretación y apuesta por demostrar que el personaje creado por Hugo Pratt sigue siendo capaz de recorrer un mundo convulso, aunque ese mundo ya no esté marcado por los imperios coloniales y las guerras del primer tercio del siglo XX, sino por la globalización, la crisis climática, el terrorismo y las nuevas formas de crimen organizado. 

Ni que decir tiene que la propuesta no ha dejado indiferente a los fans del marino maltés y ha polarizado las posturas. Aquí en TDT nos ha encantado esta nueva visión que nos ofrece la dupla de autores franceses y estábamos deseando leer el tercer volumen que acaba de llegar a librerías de la mano, como siempre, de norma Editorial.


Portada del cómic.

En esta tercera y última entrega, Corto viaja (de manera bastante inesperada) hasta Tuvalu, un archipiélago polinesio amenazado por la subida del nivel del mar, para rescatar a una vieja amiga. En el camino se cruza con una abogada ambientalista, una agente antiterrorista y un piloto, viejo amigo de Corto que es un adicto a las drogas; en una aventura donde las tríadas chinas, la geopolítica y el cambio climático sustituyen a las conspiraciones coloniales y los conflictos bélicos de las historias clásicas de Pratt. Quenehen convierte el calentamiento global en el telón de fondo de la narración, no tanto como un discurso militante (que igual un poquito también) sino como el nuevo escenario donde se desarrolla la aventura contemporánea.

Más allá de su lectura como reflexión/denuncia sobre el mundo actual, El día antes funciona sobre todo como un relato de aventuras. Quenehen construye una trama en constante movimiento: persecuciones, infiltraciones, traiciones y cambios de escenario que mantienen un ritmo ágil de principio a fin. Corto se ve envuelto en una compleja red de intereses donde convergen organizaciones criminales, agentes de inteligencia, activistas medioambientales y personajes con motivaciones ocultas. Como en las mejores historias del personaje, el bueno de Corto parece avanzar más por intuición y suerte que por un plan preconcebido, dejándose arrastrar por los acontecimientos y encontrando en cada encuentro una nueva pieza del puzle.

El reparto secundario así como las diferentes localizaciones juegan un papel fundamental en la historia. La abogada comprometida con la defensa de Tuvalu aporta la dimensión humana del conflicto ecológico, la agente antiterrorista introduce una tensión constante entre la legalidad y las zonas grises en las que siempre se ha movido Corto, si les sumamos un piloto yonki y un buen grupo de mercenarios, mafiosos y colaboradores ocasionales a una narración donde las lealtades cambian a la vuelta de la página y nadie parece actuar movido por un único interés, queda un reparto de lo más completo; además los clásicos lugares exóticos entendidos como espacios por descubrir (en el Corto de Pratt) ahora son territorios atravesados por problemas globales muy lejos del romanticismo que impregna la obra del autor veneciano: el ascenso del nivel del mar, las disputas geopolíticas en el Indo-Pacífico, las redes internacionales del crimen organizado y los intereses económicos que condicionan la política internacional. 
La aventura mantiene cierto sabor clásico pero se nutre de conflictos plenamente actuales y las aventuras de Corto se inclinan más hacia el thriller de acción que a los relatos de exploración y aventuras de finales del XIX y principios del XX.
Amistades peligrosas.

En ese aspecto, La comparación con el Corto Maltés de Hugo Pratt resulta inevitable: Pratt concebía sus historias con un marcado equilibrio entre aventura, literatura, historia y mito (siendo en mi opinión La fábula de Venecia el álbum más equilibrado). Sus relatos estaban llenos de silencios, simbolismo y encuentros con personajes históricos o legendarios, envueltos en una atmósfera casi onírica, sobre todo en los últimos álbumes, donde importaba  el viaje físico pero sobre todo, el espiritual. El lector debía aceptar que la frontera entre la realidad y la fantasía era siempre difusa.

Quenehen y Vivès, en cambio, optan por un enfoque más directo y cinematográfico. Su Corto es más físico, más inmediato y menos contemplativo. La acción tiene un mayor peso y los conflictos políticos aparecen de manera explícita. El misterio y la dimensión esotérica, tan características de Pratt, quedan relegados a un segundo plano en este tercer álbum en favor del thriller de aventuras. Es un cambio de sensibilidad que puede no gustar a quienes buscan la poesía narrativa del autor italiano, pero que acerca el personaje a lectores contemporáneos acostumbrados a un ritmo más dinámico.

El apartado gráfico de Bastien Vivès contribuye y mucho a esa modernización. Su dibujo mantiene una economía de línea que, de algún modo, homenajea la síntesis gráfica de Pratt, sobre todo en su última época, pero incorpora una narrativa visual mucho más cinematográfica y fluida. El resultado conserva la elegancia minimalista sin caer en la copia.

También merece destacarse el trabajo de Martin Quenehen. Historiador de formación (se nota) y escritor antes que guionista de cómics, demuestra mucho interés por situar las aventuras dentro de problemáticas geopolíticas reales. Sus guiones conectan la tradición aventurera con problemas contemporáneos sin perder de vista el entretenimiento, consiguiendo así una narración adaptada a los tiempos sin perder de vista el espíritu de la obra original. 


El Corto de Vivès.

Como cierre de trilogía, El día antes confirma que la reinterpretación de Quenehen y Vivès nunca pretendió competir con la obra de Hugo Pratt, sino ofrecer una lectura alternativa del personaje; es un cierre sólido para esta serie de tres álbumes que ha sabido actualizar a uno de los grandes iconos del cómic europeo sin traicionar su identidad.

Norma Editorial publica este tercer volumen en una cuidada edición en tapa dura, con un formato de 19 × 28 cm, papel satinado de alto gramaje y un total de 176 páginas, que incluyen un interesante apartado de extras. Todo ello por un precio de 28 €, en una edición que mantiene la calidad y la uniformidad de los dos álbumes anteriores de esta nueva etapa de Corto Maltés.

sábado, 29 de junio de 2024

Corto Maltés: La reina de Babilonia. Reseña por Jose.

En la reseña que dedicamos al anterior álbum del Corto Maltés de Quenehen y Vivès, Océano negro, comentábamos que ojalá este tándem continuara con las aventuras de este Corto del siglo XXI; afortunadamente, ese deseo se ha hecho realidad con Corto Maltés: La reina de Babilonia, una nueva aventura que demuestra que ambos autores han entendido y asimilado a la perfección la esencia del personaje creado por Hugo Pratt sin limitarse a imitarlo.

La historia nos traslada al año 2002, en un mundo marcado por el 11-S y las consecuencias de una guerra de Yugoslavia recién terminada. Todo comienza en Venecia, durante una fiesta en un lujoso yate a la que Corto acude acompañado de Semira, uno de esos inolvidables personajes femeninos que siempre han sido fundamentales en la mitología de nuestro querido Corto. Como tantas mujeres que han pasado por las páginas de Pratt, Semira arrastra una historia tan trágica como fascinante, y acaba convirtiéndose en el auténtico motor emocional de la narración.


Portada doble para la edición italiana.

Pero esta no es una fiesta de la alta sociedad. Entre los invitados encontramos mafiosos y antiguos paramilitares serbios, agentes de los servicios secretos iraquíes, mercenarios, espías y traficantes de toda condición. La Venecia de Quenehen y Vivès deja de ser una postal para convertirse en un escenario de intrigas internacionales, una especie de Tánger contemporáneo donde nadie dice toda la verdad y donde las alianzas duran exactamente lo que tarda en aparecer una oferta mejor.

Tras la celebración, Corto y sus compañeros intentan asaltar un barco cargado de dinero y armas. El golpe sale mal y demuestra que ya no existe ningún código de honor entre ladrones. A partir de ese momento comienza una sucesión de asesinatos, traiciones y dobles juegos que arrastra al protagonista desde Venecia hasta Sarajevo, Estambul y el desierto iraquí. Es un viaje físico, pero también moral, un descenso que recuerda a El corazón de las tinieblas, donde cada nuevo encuentro obliga a Corto a enfrentarse a personajes que parecen haber perdido cualquier referencia ética.


Siempre Venecia.

Todos los secundarios se mueven en una amplia escala de grises. Corto, fiel a sí mismo, sigue siendo ese aventurero romántico que intenta actuar según su propio código moral, aunque en esta ocasión sus motivaciones terminan contaminándose por el ambiente que lo rodea. Quizá por eso estemos ante una de las aventuras más sombrías y pesimistas del personaje, donde la violencia resulta más seca, las consecuencias pesan más y el desencanto impregna casi cada página.

Sin embargo, sigue siendo inconfundiblemente nuestro Corto Maltés. Están presentes el gusto por la aventura, las referencias históricas, los personajes ambiguos, las conversaciones cargadas de dobles sentidos y esas ensoñaciones tan características que Hugo Pratt utilizaba para difuminar la frontera entre la realidad y el mito. Quenehen no pretende copiar a Pratt, nos ofrece un Corto 2.0, trasladando al personaje a un contexto geopolítico contemporáneo que funciona, en mi opinión, francamente bien.

En el apartado gráfico, Vivès vuelve a firmar un trabajo sobresaliente. Si en el primer volumen ya demostraba que había encontrado su propia y personal manera de reinterpretar el universo visual de Pratt, aquí da un paso más. El uso del blanco, negro y una amplia escala de grises encaja perfectamente con el tono de la historia y, en esta ocasión, prescinde de las páginas a color que abrían el álbum anterior, una decisión que refuerza aún más la atmósfera opresiva de la historia.

Especialmente brillante resulta su capacidad para dotar de personalidad propia a cada escenario: la Plaza de San Marcos, los canales de Venecia, los callejones de Estambul, las cicatrices de Sarajevo o la inmensidad del desierto iraquí cada uno de ellos tiene una identidad visual perfectamente diferenciada. Cada localización transmite sensaciones distintas y contribuye a que el viaje de Corto resulte creíble y absorbente.


Portada de la edición de Norma.

En definitiva, La reina de Babilonia es una magnífica continuación del trabajo iniciado por Quenehen y Vivès. Un álbum más duro, más político y probablemente más oscuro de lo que suele ser habitual en las aventuras de Corto, pero que conserva intacto el espíritu aventurero y melancólico del personaje. Una lectura que satisfará tanto a los seguidores de Hugo Pratt como a quienes busquen un thriller de espionaje con una fuerte carga histórica y moral.

La edición de Norma Editorial también está a la altura: tapa dura, 192 páginas y una generosa cantidad de material extra por un precio de 28€. Una edición muy cuidada para un cómic que merece un lugar destacado entre las mejores reinterpretaciones modernas de Corto Maltés.

Yo tengo la edición italiana: tapa blanda y portada doble con papel offset en lugar del brillante de Norma y un precio de 21€; personalmente me ha gustado más esta edición pero entiendo que el sector comiquero tapadurista prefiera la de los amigos de Norma.

lunes, 14 de febrero de 2022

Conoce a... Corto Maltés. Por Jose.

Viajero, pirata, aventurero. Inconfundible con su gorra de marino, su pitillo siempre a mano y su gabán azul. Uno de los grandes símbolos del cómic europeo y, le pese a quien le pese, un auténtico icono de la cultura popular. Nació en 1967 de la pluma y el talento del historietista veneciano Hugo Pratt, y desde entonces no ha dejado de surcar mares reales e imaginarios.

Según su biografía ficticia, Corto nació en Malta en 1887. Hijo de un pelirrojo de Cornualles y de una gitana sevillana conocida como “la niña de Gibraltar”, encarna la mezcla perfecta entre cultura anglosajona y herencia mediterránea. Es un antihéroe romántico que simboliza la libertad por encima de cualquier bandera. Y desde el momento en que abandona su isla natal, el mundo entero se convierte en su territorio.

Su primera aventura fue La balada del mar salado, publicada originalmente en la revista Sgt. Kirk. Considerada hoy una obra maestra del noveno arte, marcó el inicio de una trayectoria mítica que culminaría en 1988 con Mu. Entre medias, historias inolvidables como La fábula de Venecia (mi favorita), Corto Maltés en Siberia o La casa dorada de Samarcanda consolidaron su leyenda. Aunque estas son aventuras largas, lo cierto es que muchas de sus historias se construyen a partir de relatos breves interconectados, pequeñas piezas de un gran mapa narrativo.

Las peripecias de Corto suelen desarrollarse en el contexto de grandes acontecimientos históricos —la Primera Guerra Mundial, el auge del fascismo en Italia o la guerra ruso-japonesa— en los que se ve envuelto casi por accidente, siempre en el peor momento y en el lugar menos oportuno. En su camino se cruza con figuras reales o plausibles de la época, como Jack London, un joven Joseph Stalin o Hermann Hesse. Y, por supuesto, nunca falta el componente onírico y simbólico que impregna muchas de sus aventuras, especialmente en Las célticas, Las helvéticas o la ya mencionada Mu.

El personaje ha conocido adaptaciones animadas y televisivas con fortuna desigual, pero su verdadera esencia sigue latiendo en las viñetas. En 2015 comenzó una nueva etapa de la mano de Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero, quienes han sabido mantener intacto el espíritu prattiano (ya van tres álbumes). Más arriesgada fue la propuesta de 2021, Océano negro, firmada por Martin Quenehen y Bastien Vivès, que trasladó al personaje al contexto del 11S en una suerte de reinicio contemporáneo.

Actualmente, Norma Editorial está reeditando toda la serie en una edición cuidada al detalle, tanto en color como en blanco y negro, perfecta para redescubrir (o descubrir por primera vez) al marino más libre del cómic.

Si aún te lo estás pensando, no lo dudes. Embárcate. Porque leer a Corto Maltés no es solo seguir aventuras: es viajar sin mapas, dejarse llevar por el viento y recordar que, a veces, la libertad cabe en una viñeta.


miércoles, 13 de octubre de 2021

Corto Maltés, Océano negro. Minireseña por Jose.

No voy a negar que desde que se anunció esta nueva aventura de Corto Maltés ambientada en el siglo XXI tenía el culo tela de apretao. Tampoco dudaba de que Quenehen y Vivès iban a hacer un gran trabajo pero...
Corto Maltés es un icono de la cultura popular guste que, guste o no y como tantos otros iconos, ha sobrevivido a su creador, el grandísimo Hugo Pratt y (casi) todo el mundo está más que contento con el trabajo está desarrollando el tandem Canales/Pellejero emulando al maestro Pratt y respetando a pies juntillas la esencia del personaje y sus códigos.
 
Y aquí que llegan Quenehen y Vivès. Ellos queían hacer su propia versión de Corto. Ambientarlo en el siglo XXI y cambiar un poco esos códigos tan característicos del personaje y adaptarlos a lo que sería un joven de principios del siglo XXI. Nos encontramos con un álbum que no tiene nada que ver ni con el Corto clásico ni con el trabajo de Canales/Pellejero. Es una aventura independiente (que por mí, podrían continuar con más ábumes, tanto me ha gustado) y que traslada a Corto a nuestra época con su código moral, su filosofía vital, sus ensueños y su magia. 
Es un Corto más Boy Scout, menos cínico, menos maltratado por la vida pero es Corto, reconocible al 100%.

Desde Japón a Córdoba pasando por el 11S, los autores nos devuelven las aventuras de Corto alrededor del mundo. Una aventura llena de peligros, con giros propios de una narrativa más actual e incluso cinematográfica. No pueden faltar los clásicos: Rasputín y la mujer fatal (una mujer del siglo XXI) además de las múltiples referencias históricas y literarias.

En definitiva y en mi opinión: un nuevo álbum de Corto Maltés que he disfrutado de principio a fin tanto del guión como del dibujo. Una aventura que te captura desde el primer momento en este reboot del personaje y no te suelta y creo que eso significa que los autores han hecho bien su trabajo. Como dije más arriba, ojalá más álbumes de Corto por estos dos autores.
 


 

domingo, 11 de abril de 2021

Reseña de Corto Maltés en Siberia por Jose

Sociedades secretas, mujeres fatales, señores de la guerra, aspirantes a dictador y un tren lleno de oro es lo que vamos a encontrarnos en esta magnífica aventura de nuestro marino favorito. Acompañados de Corto, Rasputín y un extenso elenco de variopintos personajes secundarios; iremos desde China a Siberia pasando por Mongolia en la Asia post Revolución Rusa.
A pesar de tener mis favoritas (La balada del mar salado o La fábula de Venecia), debo reconocer que esta aventura en Siberia la he disfrutado muchísimo y se ha colado en mi top del personaje (además, consigo por fin acabar mi colección de Corto).


                                                            El Corto de siempre    

Corto y Rasputín se ven envueltos en esta búsqueda de un tren lleno de oro que pertenecía al zar Nicolas II a través de las “Linternas rojas”, una sociedad secreta china. Todo apuntaba a que iba a estar difícil pero la búsqueda se complicará más allá de lo esperado cuando descubran que hay varios bandos interesados en ese oro, todos con sus propios fines y todos con pocos escrúpulos.
Tras algún ciclo de aventuras cortas, Pratt retoma la aventura larga y nos ofrece un cómic (publicado originalmente por entregas en 1974) genial donde se intercala la acción con el desarrollo de personajes y cuya longitud favorece ambas cosas. 


                   Rasputín haciendo de Papá Noel es algo que nunca hubiera esperado...

Revolucionarios, contrarrevolucionarios, locos alemanes, aristócratas frías como el hielo y ardientes guerrilleras. Acción y diálogos brillantes, giros de guion y en medio, Corto y Rasputín en un panorama internacional muy delicado y complicado en aquellos momentos (1919-1920) en los que el mundo fue testigo de la caída de la Rusia de los zares y el surgimiento de la Rusia bolchevique y de la China revolucionaria. Todo salpicado de personajes reales y referencias históricas. Puro Hugo Pratt, un Hugo Pratt que sin duda se encontraba en su madurez artística y puro Corto Maltés.

No debemos olvidar el trabajo de Guido Fuga, amigo de Pratt, para dibujar los trenes e ingenios mecánicos que aparecen en la obra. Seguramente, sin su ayuda, esta aventura no habría visto la luz, pues cuentan que Pratt, se negaba a dibujar este tipo de maquinaria. 


                                             Esos trenes que Pratt no quería dibujar

Con este sexto volumen, Norma Editorial continúa la publicación de las aventuras de Corto en orden cronológico tanto en blanco y negro como en color (debo decir que yo prefiero leer Corto Maltés en color) aunque originalmente fueran en b/n. Una gran edición para una de las grandes aventuras de Corto Maltés.

Alien Omnibus volumen 4, fin a la etapa de Dark Horse, por Jose

Aliens: La etapa original Omnibus 4 que acaba de publicar Panini en nuestro país me parece un tomo especialmente interesante (junto con el v...