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miércoles, 23 de septiembre de 2026

La muerte, de Irene Márquez; humor negrísimo, macarreo y cómo reírse de la muerte, por Jose

Este 21 de septiembre de 2026, Irene Márquez ha sido galardonada con el Premio Nacional del Cómic por La muerte (de Irene Márquez), publicado en abril de 2025 por los amigos de Autsaider; así que, qué mejor momento para dedicarle una reseña en el blog además de la que le dedicamos hace ya casi año y medio en nuestro programa y que podéis encontrar aquí a partir del minuto 76. Quiero destacar que el jurado ha destacado su audacia estética, su dominio del humor y su capacidad para caminar sobre la frontera entre lo incorrecto, lo brutal y la carcajada. 

La muerte es probablemente el tema más incompatible con el humor porque morirse es inevitable pero reírse de ello es una opción e Irene Márquez decide coger y darle la vuelta a toda la solemnidad y el tabú que rodean a la muerte y convertirlo en materia prima para el humor negro. Negrísimo. El resultado es La muerte (de Irene Márquez), un cómic tan inclasificable como macarra, en el que la autora se ríe de aquello que, tarde o temprano y como bien decía Jorge Manrique, nos igualará a todos. 

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Voy a partirle la cara a mi jefe, reseña por Jose

¿Qué pasaría si una mujer completamente normal, después de años tragando mierda en el trabajo, decidiera dejar de comportarse como se supone que debe comportarse?

Voy a partirle la cara a mi jefe, de Abel Alves y José Ángel Ares, inicia su preventa oficial el 19 de septiembre de 2026 y se pondrá a la venta el 15 de octubre. La obra está editada por Grafito Editorial y aborda con un humor bastante ácido el desgaste laboral y el síndrome del burnout porque ¿quién no ha querido partirle la cara a su jefe alguna vez?

Los amigos de Grafito han tenido a bien mandarnos una copia de cortesía para leerla por adelantado y aquí tenéis nuestra reseña.

jueves, 20 de agosto de 2026

File Number, el culto olvidado; reseña por Jose

Ardyan Longbow está de vuelta. Y también Frankman Román con una segunda entrega que amplía de forma muy notable el universo presentado en Las sombras de Board Hills una vez más, de la mano de Cartem dentro de su línea Spanish Bombs (¿referencia a The Clash? Le preguntaremos a Daniel). 

Debo decir que desde que charlé con el autor y me chivó que esta segunda entrega de las aventuras de Longbow tenía tintes lovecraftianos, la he estado esperando como agua de mayo.

File Number: El culto olvidado se asoma al abismo cósmico. Frankman Román no solo continúa la historia iniciada en Las sombras de Board Hills, sino que amplía el universo del personaje con una narración más ambiciosa en la que el thriller detectivesco se funde con el horror cósmico, la conspiración y el estudio psicológico del protagonista.

Si la primera entrega era un ejercicio de noir contemporáneo con ecos del hard boiled más clásico, esta segunda da un paso adelante para abrazar un territorio mucho más cercano a Lovecraft aunque sin abandonar nunca la esencia del detective privado. El resultado es una obra que recuerda tanto al cine negro de los años cuarenta como a relatos modernos como True Detective, las novelas de James Ellroy o mi adorado John Connolly o los cómics de Ed Brubaker y Sean Phillips. Cuando la estaba leyendo, he tenido además esa sensación de estar inmerso en una partida del Mansiones de la locura, uno de mis juegos de mesa favoritos. 

martes, 18 de agosto de 2026

Stalingrado. Cartas desde el Volga, por Jose

Stalingrado. Cartas desde el Volga, de Antonio Gil y Daniel Ortega, es un cómic histórico que reconstruye una de las batallas más decisivas y brutales de la Segunda Guerra Mundial. La obra apareció originalmente en 2018, publicada por La Esfera de los Libros bajo el título Stalingrado. La historia gráfica. Ahora, en agosto de 2026, Cartem Cómics recupera el trabajo con el título Stalingrado. Cartas desde el Volga, en una nueva edición en tapa dura y de mayor tamaño. No se trata de una obra nueva, sino de una edición revisada que vuelve a traer a nuestras librerías un cómic que había quedado algo injustamente fuera del radar de muchos lectores.

Portada de la edición de Cartem.

El cómic se propone contar la batalla prácticamente desde sus antecedentes hasta la rendición alemana en febrero del 43. No lo hace siguiendo exclusivamente a un protagonista, sino mediante una combinación de narración histórica, escenas bélicas y testimonios de soldados. Las cartas de combatientes alemanes tienen una importancia especial y proporcionan el componente humano que sirve de contrapunto a la narración de las operaciones militares y que le dan un toque final a la obra más amargo si cabe. De ahí procede  el nuevo título, Cartas desde el Volga. El resultado final está a medio camino entre  el cómic, el documental histórico y la historia militar ilustrada. Una auténtica maravilla.

El verdadero protagonista del cómic es la propia batalla, al igual que en el recientemente publicado por Cascaborra Teruel. La lucha helada. Gil y Ortega relatan el avance alemán hacia el Volga, la entrada de las tropas en Stalingrado, los combates urbanos, la resistencia soviética (mención especial a ese cameo de las brujas de la noche), la llegada del general invierno, la Operación Urano y, finalmente, el cerco y destrucción del VI Ejército alemán. Es una historia que empieza con la sensación de que Alemania está a punto de conseguir otra gran victoria en el Frente Oriental y termina con cientos miles de hombres atrapados en una ciudad en ruinas, hambrientos, enfermos y conscientes de que probablemente no saldrán vivos de allí. 

La última esperanza germana.

Verano de 1942. Alemania había lanzado la Operación Azul, una gigantesca ofensiva hacia el sur de la Unión Soviética cuyo objetivo estratégico principal era alcanzar los recursos petrolíferos del Cáucaso. Stalingrado no era inicialmente el único ni el principal objetivo de la campaña, pero su posición a orillas del Volga y su importancia industrial y simbólica (llevaba a Stalin en el nombre) hicieron que la ciudad adquiriese una importancia que, a priori, no tenía.
Cuando los alemanes llegaron a la ciudad, Stalingrado se convirtió en algo muy diferente a las grandes batallas que habían caracterizado la guerra en el Este. Los bombardeos habían convertido la ciudad en un paisaje de ruinas y los soviéticos aprovecharon ese escenario y conviertieron la batalla en una guerra de guerrillas urbana: se combatía por fábricas, edificios, sótanos, escaleras y habitaciones. La Rattenkrieg, la "guerra de ratas", resume bastante bien esa transformación de la guerra mecanizada en una lucha animal prácticamente cuerpo a cuerpo. 

Y esta es una de las cosas que mejor transmite Antonio Gil con sus dibujos: su representación de Stalingrado es gris, sucia, fría y opresiva. Las ruinas, la nieve, el humo, el barro y los edificios destruidos forman un escenario claustrofóbico e infernal. La muerta rondaba en cada esquina, en cada ventana. Además, Gil presta una enorme atención al material militar, los uniformes, las armas y los vehículos (que ya sabemos cómo son los fans del bélico). No busca un dibujo estilizado o particularmente espectacular, sino una representación convincente y física de la guerra. ¿Lo consigue? Sin ninguna duda.

Las cartas.

El 19 de noviembre de 1942 comenzó la Operación Urano, dirigida contra los flancos del dispositivo alemán, los soviéticos rompieron las líneas defensivas y avanzaron desde el norte y el sur hasta cerrar el cerco. El VI Ejército alemán y otras unidades del Eje quedaron atrapados en el llamado Kessel, el "caldero" de Stalingrado. Lo que hasta entonces parecía una ofensiva alemana victoriosa se convirtió de repente en una catástrofe.

A partir de ese momento cambia también el tono del cómic. La historia deja progresivamente de ser la de una batalla por conquistar una ciudad y pasa a ser la historia de un ejército que intenta sobrevivir.  Y aquí las cartas cobran una mayor importancia: de la confianza en una victoria rápida, a la desesperación y la certeza de una muerta segura. Una vez más, el componente humano en contraste con la gran maquinaria que era el ejército alemán del que los soldados de la Wermacht eran poco más que un engranaje invisible, carne de cañón que sacrificar en aras de la victoria.

Y si el trabajo de Gil en el apartado gráfico es extraordinario, la labor de Daniel Ortega en la escritura de la historia es fantástica. Contar La Batalla de Stalingrado en poco más de 100 páginas se me antoja una tarea titánica (100 páginas de una intensidad tremenda, por cierto), la labor de documentación, investigación y síntesis para hacer semejante batalla comprensible y sobre todo accesible es digna de halago. Pero es que Ortega viene es escritor de novela histórica y bélica, ensayista, divulgador y podcaster y esta fue su primera incursión en el mundo del cómic.

Tremendo Antonio Gil.

Últimamente me gusta recomendar obras relacionadas con los cómics que reseño por aquí y esta vez no quiero dejar pasar la ocasión de recomendar un peliculón: Stalingrado, película de 1993 dirigida por Joseph Vilsmaier y que narra, pues bueno, ya lo podéis imaginar. Otra que me gustó bastante fue Enemigo a las puertas, filme británico de 2001 dirigido por Jean-Jacques Annaud y con un reparto de auténtico lujo.

La nueva edición de Cartem Comics me parece especialmente interesante por el formato. La editorial recupera el cómic en cartoné y un tamaño de 22,5 × 31,5 centímetros, con 112 páginas y un precio de 30 euros. Frente a los aproximadamente 19 euros de la edición de La Esfera de los Libros de 2018, es obviamente una edición más cara, pero también más acorde con un álbum cuyo principal atractivo visual está en el dibujo de Antonio Gil.
Queda dentro de la colección Historias de la guerra junto a títulos como El guardaespaldas de Masud, La insurgente de Varsovia o Hans Joachim Marseille. La estrella de África.

Además, la obra tuvo recorrido internacional: en 2019 fue publicada en Estados Unidos como Stalingrad: Letters from the Volga, por Dead Reckoning, con traducción de Jeff Whitman. 

Creo que de lo mejor del cómic es su capacidad para transmitir la dimensión física de La Batalla de Stalingrado. Después de leerlo, la batalla deja de ser únicamente una sucesión de nombres y fechas y adquiere una dimensión mucho más tangible: frío, barro, ruinas, hambre, edificios destruidos, soldados agotados y una sensación constante de que la situación se está deteriorando hasta desembocar inevitablemente en la catástrofe, la verdad es que acabas agotado. Un auténtico tebeazo, Damen und Herren.

miércoles, 24 de junio de 2026

La cita, reseña por Jose

Esta pasado mes de mayo, Andana Gráfica nos traía el debut comiquero (en castellano) del autor valenciano Pau Valls: La cita, previamente publicado en catalán por Finestres. La ópera prima de Valls es una comedia negra en apariencia sencilla y cotidiana que acaba convirtiéndose en una reflexión sobre el azar, las decisiones vitales y la imposibilidad de controlar el rumbo de nuestras vidas y nuestro destino Una obra que me recuerda al underground americano, el universo de los hermanos Coen y a Tarantino. Un debut sorprendente y que tengo que decir que he disfrutado muchísimo.

Portada de la edición en castellano de Andana gráfica.

La historia arranca con una premisa de lo más habitual y mundana: Héctor, un conserje de colegio solitario, que ronda los 40 y que aún vive con su madre, se dirige a una cita a con una mujer que acaba de conocer a través de una aplicación de citas. Al mismo tiempo, Víctor, en deuda con un mafioso local, transporta un cadáver que debe hacer desaparecer. Un accidente de coche entre ambos desencadena una cadena de acontecimientos tan absurdos como grotescos que les obliga a compartir un viaje (a pie y transportando el cadáver) tan incómodo y rocambolesco como revelador. A través de flashbacks, Valls reconstruye las vidas de los dos protagonistas y muestra cómo una sucesión de pequeñas decisiones y casualidades los ha conducido hasta ese encuentro imposible. 

Por tono y temática, lo primero que se me vino a la cabeza fueron los Fargo y Quemar después de leer de los Coen: personas normales y corrientes envueltas en situaciones delictivas (y muy locas) que escapan a su control y un final, bueno, mejor descrubridlo vosotr@s mism@s.

Partners in crime.

Gráficamente, Valls apuesta por la línea clara y los colores planos. Una economía totalmente al servicio de la narrativa que también se evidencia en la ausencia de diálogos supérfluos priorizando los silencios y esa extraña expresividad con la que Valls dota a los personajes con su particular estilo heredero de los Clowes y Ware, referentes modernos del underground americano.

Y es que Pau Valls, a pesar de estrenarse en el mundo del noveno arte con este cómic, tiene una amplia trayectoria como ilustrador, autor de fanzines y literatura infantil. Este debut promete y ya estamos deseando saber cuál será su próximo trabajo en el mundo del cómic. 

Pocos primeros encuentros como este.

La edición de La cita que publica Andana Gràfica está bastante cuidada y encaja bien con la línea editorial de comiquera que el sello valenciano viene desarrollando en los últimos años: rústica con solapas, 152 páginas en papel offset de calité a color, un tamaño de 17 x 24 cm y un precio de 24€.
 
La cita tiene humor negro, suspense, personajes memorables y una construcción narrativa con un balance perfecto entre la historia principal, los flashbacks y algunos secundarios que podrían haber dado (en mi opinión) un poquito más de juego. 
Pau Valls entra de lleno en el mundo del cómic nacional con esta magnífica carta de presentación. 

viernes, 19 de junio de 2026

Penélope, reseña por Jose

"Una de cada cuatro personas acabará teniendo un problema de salud mental. Los trastornos mentales se han erigido como una realidad incómoda que afecta a más de mil millones de personas en el mundo. El estigma que rodea a las personas con estos trastornos aún es palpable en la sociedad. De ahí la necesidad de tener mayor información acerca de estos trastornos".

A finales del pasado 2025 y Verkami mediante, llegaba a nuestras librerías Penélope, proyecto en solitario del historietista catalán Abel Carrasco que publicaron los amigos de Maldragón.
Penélope es un cómic muy personal y con tintes autobiográficos en el que Abel Carrasco aborda el tema de la salud mental desde una perspectiva íntima y fantástica. La obra sigue a Penélope, una cantante de rock que es ingresada en un hospital tras sufrir un brote psicótico propiciado por el abuso del alcohol, las drogas y la falta de sueño después de pasar por una experiencia traumática. A partir de ese momento, el relato se convierte en una ordalía por los límites de la conciencia y el inconsciente donde la protagonista se enfrentará tanto a su realidad cotidiana como a un complejo y fragmentado universo interior poblado por símbolos, miedos y representaciones de su propia psique. 
 
 
Portada del cómic.
 
La temática central del cómic gira en torno a los trastornos mentales, el sufrimiento psicológico y la búsqueda de la identidad y el equilibrio mental. Sin embargo, Carrasco no plantea la enfermedad desde un enfoque puramente clínico sino que, en lugar de ello, construye una alegoría de fantasía oscura en la que los conflictos emocionales adquieren forma física y narrativa. La fantasía heroica, los personajes simbólicos y los mundos paralelos funcionan como metáforas del diálogo y la lucha internos que mantienen quienes atraviesan episodios de fragilidad mental. La obra también reflexiona sobre la vulnerabilidad, la percepción de la realidad y la dificultad de distinguir entre lo real y lo imaginario.
 
Al dejar clara desde un principio la intención de este cómic, resulta mucho más accesible para el público general, las metáforas están ahí, visibles y claras: fobia, deseo o los paladines ilustran de manera clara y sencilla esta enfermedad y cómo enfrentarla. Pero la historia no transcurre exclusivamente en este mundo fantástico (que es la mente de nuestra protagonista), también somos partícipes de cómo se ve desde fuera la lucha interior de Penélope y esas armas (extra) que son su familia, amigos y profesionales médicos que la tratan y sin quienes sería muy difícil, por no decir imposible, salir de ese agujero.
 

Cuando los monstruos están en el interior.
 
En el apartado gráfico, Penélope destaca por su gran fuerza visual. Carrasco combina una estética cercana a la fantasía épica con una puesta en escena oscura y muy emocional. Sus personajes son expresivos y está muy bien definidos. El dibujo favorece la inmersión en el estado psicológico de la protagonista, alternando momentos de acción increíbles: las secuencias de combate en el mundo onírico son puro espectáculo y traducen visualmente los conflictos internos de la protagonista, con escenas más introspectivas cargadas de atmósfera y serenidad. La influencia de la ilustración fantástica está ahí y se percibe tanto en la composición de las páginas como en la construcción de criaturas y escenarios que representan emociones y conflictos internos. Ya pudimos ver una buena muestra de ello en, por ejemplo, Ojos de tormenta, también publicada por Maldragón como un Spin off de Monstruos Ibéricos.
 
Abel Carrasco es un experimentado ilustrador e historietista:  formado en escuela La Joso de Sabadell, ha trabajado para el mercado español y francobelga fue el ilustrador oficial del Festival de Cine de Terror de Sabadell durante años y recientemente ha publicado Eonn, Ojos de tormenta y este mismo Penélope con la editorial Maldragón.
 
Penélope es una obra honesta, didáctica y tremendamente disfrutable. Abel Carrasco nos hace partícipes de su propia experiencia personal al haber sufrido un brote psicótico años atrás. La mezcla de fantasía y salud mental me resulta realmente efectiva: evita caer en el didactismo puro y apuesta por transmitir sus propias sensaciones y vivencias.
 
La edición de Maldragón es en cartoné con un tamaño de 29,5 x 22,5 cm (un tamaño que hace que el apartado gráfico luzca increíble), papel semisatinado y 168 páginas con extras con un precio de 26€.

miércoles, 10 de mayo de 2023

Contrition. Reseña por Jose.

"Aquellos delincuentes sexuales que sean puestos en libertad deben residir en lugares que estén a una distancia mínima de 1.000 pies (unos 305 metros) de sitios en los que haya niños".
—Ley del Estado de Florida.

Pero la pregunta es inevitable: ¿es posible la redención?

Con esta premisa arranca este cómic de Carlos Portela (autor de La cuenta atrás, Velvet o Las chicas del cable) y Keko (Trilogía del yo, El perdón y la furia), un thriller tan turbio como perturbador. Y lo es precisamente porque, aunque apenas hay violencia explícita, los temas que aborda son extremadamente delicados. El mal rollo, la incomodidad y una atmósfera opresiva impregnan cada página, construyendo un relato oscuro que obliga al lector a enfrentarse a preguntas morales nada fáciles.


                                                           Portada de Contrition

Contrition es un pequeño pueblo del estado de Florida al que van a parar muchos de los delincuentes sexuales de la zona. Allí viven prácticamente apartados del mundo, obligados por la legislación estatal a mantenerse lejos de cualquier lugar frecuentado por niños. Es una comunidad aislada, situada en los márgenes tanto geográficos como sociales.

Todo cambia cuando uno de esos residentes muere en el incendio de su vivienda. Las autoridades lo califican rápidamente como un simple accidente doméstico, pero una periodista local no termina de creérselo y decide investigar por su cuenta. Su curiosidad, sin embargo, no es bien recibida: para muchos, al fin y al cabo, ¿qué importa la muerte de un delincuente sexual?

A partir de ese momento, la historia comienza a desenredar una madeja de acontecimientos tan inesperados como incómodos, cuyas raíces se hunden en el pasado y terminan conectando directamente con la muerte que investiga la periodista. Personajes grises, situaciones moralmente turbias y un desenlace sorprendente completan un relato que juega constantemente con las zonas más incómodas del ser humano..
                                                 Que no falte una buena iglesia...

En el apartado gráfico, Keko realiza un trabajo impresionante con habitual blanco y negro complementando y ampliando el guion de Carlos Portela con una puesta en escena cargada de atmósfera y tensión. El resultado es, casi con toda seguridad, uno de esos cómics nacionales que acabarán colándose en muchas listas de lo mejor del año.

Desde las primeras páginas la historia logra atraparte, pero sobre todo destaca por la tensión constante que atraviesa toda la obra. Es una tensión que aparece muy pronto y que no te suelta hasta la última viñeta, manteniéndote en vilo durante toda la lectura. De verdad: es uno de esos cómics que te dejan con la sensación de haber leído algo muy especial.

La edición de Norma Editorial está además a la altura: un volumen en tapa dura, con prólogo de Antonio Altarriba, 168 páginas y un precio de 25 €. Un libro cuidado que hace justicia a una obra realmente notable.

Entrada destacada

El Castigador de Mike Baron, vol. 1. Si eres culpable, estás muerto; por Jose

En febrero de 1974, Marvel soltó a un tipo nuevo en el vecindario en The Amazing Spider-Man #129 : Frank Castle, El Castigador. Su misión er...

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