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jueves, 20 de agosto de 2026

File Number, el culto olvidado; reseña por Jose

Ardyan Longbow está de vuelta. Y también Frankman Román con una segunda entrega que amplía de forma muy notable el universo presentado en Las sombras de Board Hills una vez más, de la mano de Cartem dentro de su línea Spanish Bombs (¿referencia a The Clash? Le preguntaremos a Daniel). 

Debo decir que desde que charlé con el autor y me chivó que esta segunda entrega de las aventuras de Longbow tenía tintes lovecraftianos, la he estado esperando como agua de mayo.

File Number: El culto olvidado se asoma al abismo cósmico. Frankman Román no solo continúa la historia iniciada en Las sombras de Board Hills, sino que amplía el universo del personaje con una narración más ambiciosa en la que el thriller detectivesco se funde con el horror cósmico, la conspiración y el estudio psicológico del protagonista.

Si la primera entrega era un ejercicio de noir contemporáneo con ecos del hard boiled más clásico, esta segunda da un paso adelante para abrazar un territorio mucho más cercano a Lovecraft aunque sin abandonar nunca la esencia del detective privado. El resultado es una obra que recuerda tanto al cine negro de los años cuarenta como a relatos modernos como True Detective, las novelas de James Ellroy o mi adorado John Connolly o los cómics de Ed Brubaker y Sean Phillips. Cuando la estaba leyendo, he tenido además esa sensación de estar inmerso en una partida del Mansiones de la locura, uno de mis juegos de mesa favoritos. 


Portada del cómic.

Las sombras de Board Hills presentaba a Ardyan Longbow como un detective cínico e intuitivo;  aquel volumen funcionaba como una novela negra relativamente clásica: investigación, corrupción, personajes ambiguos y una ciudad que actuaba casi como un personaje más.

En este segundo volumen, Román va más allá: profundiza en el tema paterno y aunque la influencia de H. P. Lovecraft resulta evidente, nunca lo convierte en un homenaje superficial. No aparecen monstruos tentaculares (bueno, ya llegaréis a esas páginas en la biblioteca) porque sí, ni se abusa del imaginario de Cthulhu. Lo que Román toma del escritor de Providence es algo mucho más importante: la idea de que el conocimiento puede ser una condena. 

Pero ¿de qué va esto?: pues la historia se desarrolla a través de dos líneas temporales. La primera, en 1977, tiene como protagonista al detective Howard Longbow. La segunda se sitúa en 2010 y sigue a Ardyam Longbow, su hijo.
La trama comienza en 1977 con la muerte del prestigioso banquero Alexander Gibbons, que aparece muerto tras precipitarse desde el balcón de su mansión. ¿Se trata de un accidente, un suicidio o un asesinato? Esa será la incógnita que deberá resolver Howard Longbow, a quien la policía recurre para hacerse cargo de la investigación. El cadáver presenta un extraño símbolo dibujado con sangre sobre el pecho y el agente designado para ayudar a Howard, el sargento Mignola (ejem), tiene cierto parecido con cierto escritor de Providence...

La narración salta hasta 2010. Ardyam Longbow despierta en una habitación de hotel junto al cadáver de una mujer. Un fuerte golpe en la cabeza le ha provocado una pérdida parcial de memoria (y de sangre) y apenas dispone de una fotografía como única pista para entender qué ha sucedido.
Mientras intenta recomponer los hechos, aparece una misteriosa fotógrafa de la policía que le advierte de que sus compañeros está de camino. Si no quiere convertirse en el principal sospechoso, tendrá que abandonar el hotel de inmediato. 
 
¿Qué relación tienen ambas muertes, quién ha matado a esa mujer y qué hacía Longbow allí? Todas las pistas conducen a la sociedad de Agramón, un culto olvidado pero vivo desde la época de la Inquisición Española que ha sabido hundir sus tentáculos en todos los estamentos de la sociedad durante los últimos 500 años (como Hydra, vamos) y sobrevivir adaptándose al correr de los tiempos. Una sociedad oculta entre las sombras de la sociedad cuyos miembros parecen custodiar una verdad que ningún ser humano debería descubrir...


Longbow Sr. y el sargento mignola.

Aunque el componente fantástico crece considerablemente, el alma del cómic sigue siendo la del noir. La narración mantiene muchos de los códigos clásicos del género: ciudades lluviosas y decadentes, corrupción institucional, personajes moralmente ambiguos, una investigación construida mediante pequeñas revelaciones y un pasado que regresa cada dos por tres para ajustar cuentas con el presente. Todo ello regado con un gran reparto de secundarios sin los cuales, la historia se caería a pedazos a la segunda página.
Además, Román introduce un nuevo elemento: el detective no solo duda de los demás, sino que empieza a dudar de sí mismo (classic Lovecraft). La pérdida de memoria con la que arranca la historia convierte la investigación en un doble recorrido: descubrir quién cometió el crimen y descubrir quién es realmente Ardyan Longbow.

Narrativamente, El culto olvidado tiene una evolución evidente respecto al primer volumen.
Frankman Román administra la información con inteligencia. Alterna distintas líneas temporales sin romper nunca el ritmo y evita explicar demasiado pronto los misterios. El lector avanza exactamente al mismo ritmo que Longbow, compartiendo tanto su desconcierto como sus descubrimientos. Recordemos que el autor es criminólogo y detective privado, así que igual sabe un poquito de esto.
No es una historia basada en giros constantes, sino en una acumulación progresiva de tensión (otro clásico lovecraftano). Cada respuesta genera nuevas preguntas y el suspense nace precisamente de esa sensación de que todavía falta una pieza del puzle e implica al lector en la investigación. 


Novela paralela al cómic con la investigación de la policía.

La parte gráfica está completamente al servicio de la historia. Román no va por el virtuosismo gráfico ni la espectacularidad pero sí tiene par de cosas estupendas: claridad narrativa y un estilo muy cinematográfico, lo que hace que la historia funcione como un tiro y entres desde la primera página.
 
Y por supuesto, mención especial a todos los guiños al cómic, al cine y al noir en general: desde los apellidos de los protagonistas, al parecido de algunos de ellos, al universo lovecraftiano, la construcción del detective y por supuesto, esos encuadres e iluminaciones que te meten de lleno en el noir más clásico. 
 
En definitiva, File Number: El culto olvidado no pretende reinventar el noir ni el horror lovecraftiano pero consigue algo quizá más difícil: combinarlos con naturalidad hasta construir una identidad propia, al estilo de Fatale de Brubaker y Phillips.

Es una obra más ambiciosa que Las sombras de Board Hills, más compleja y también más exigente para el lector, una obra que demuestra una clara madurez narrativa y una evolución muy notable respecto al primer volumen. Ojalá Frankman Román siga desarrollando este "Universo Longbow" porque no le falta potencial (ni lectores).
 
La edición de Cartem Cómics está muy cuidada y sigue la línea de calidad que la editorial ha mantenido en buena parte de su catálogo reciente: se presenta en tapa dura, con un formato de 21 × 29,7 cm, 192 páginas de papel satinado de alto gramaje, extras, un QR que te enlaza a una banda sonora para disfrutar de una experiencia lectora más inmersiva y un precio de 25€.

domingo, 28 de junio de 2026

Trojan, reseña por Jose

Año 2097, tras una guerra por el control del helio-3, la humanidad acaba al borde del colapso y, voluntariamente, las naciones de La Tierra ceden el control a una poderosa IA para que controle y gestiones los recursos del planeta. La humanidad vive un periodo de paz y prosperidad nunca antes conocido, viven en megaciudades y quienes se niegan a quedar bajo el control de la IA, se refugian en los bosques, son conocidos como los outsiders.

A pesar de que la criminalidad es prácticamente inexistente, hay una división que investiga los pocos delitos que se comenten más allá de las fronteras de las ciudades: Asuntos Externos. Nuestro protagonista, Fei, es uno de sus agentes. 

Con Trojan, el guionista David Pamies y el dibujante Orhan Gökçek construyen un atractivo thriller psicológico de ciencia ficción donde el misterio se entrelaza con la reflexión existencial y una cierta atmósfera noir. Recién publicado en nuestro país por Tengu Ediciones, el cómic arranca con el hallazgo de los cuerpos sin vida de dos hermanos gemelos a las afueras de una de estas megaciudades. Lo que comienza como una investigación policial rutinaria pronto trasciende los límites del género para adentrarse en un relato mucho más complejo, en el que recuerdos fragmentados, verdades ocultas y una realidad cuidadosamente construida revelan un mundo marcado por la manipulación, la violencia y el engaño. 

Portada del cómic.

Lejos de apoyarse en el espectáculo, Trojan construye su tensión a partir de la atmósfera y de la incertidumbre psicológica. La investigación sirve como vehículo para explorar cuestiones relacionadas con la identidad, la memoria, el trauma y la fragilidad de la percepción. La narración invita constantemente a preguntarse qué es real y qué ha sido manipulado, generando una sensación de desconcierto que recuerda a las mejores obras de la ciencia ficción especulativa. El resultado es una historia que recompensa una lectura atenta, un rompecabezas que presenta sus piezas de manera desordenada y que te enfrenta a cuestiones filosóficas sobre la verdad, la identidad y el sacrificio de la libertad en aras de la seguridad (un debate candente a día de hoy), además de la gran pregunta: ¿es buena idea dejar el control de la humanidad y sus recursos a una IA?.
 
Trojan se cuela dentro larga tradición de obras de ciencia ficción que utilizan escenarios especulativos para investigar la conciencia humana antes que para deslumbrar con el desarrollo tecnológico (aunque siempre está presente). Se me vienen a la cabeza Tokyo Ghost, The Private Eye o Upgrade Soul, todos ellos centrados en la relación entre identidad, sociedad y tecnología a través de historias personales. Si hablamos de literatura, recuerda inevitablemente a ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K. Dick, por su fascinación por las realidades poco fiables y las verdades fabricadas.
 
En el terreno cinematográfico, Trojan comparte temática con películas como Blade Runner, Gattaca, Dark City o Ex Machina. Al igual que estas obras, utiliza la ciencia ficción no como un simple escenario, sino como un marco filosófico desde el que reflexiona sobre la identidad, el libre albedrío y la responsabilidad moral. La progresiva revelación de realidades ocultas y la atmósfera opresiva me han traído a la cabeza el Blade Runner 2049, de mi adorado Denis Villeneuve. 
Nuestro prota y la escena del crimen.
 
El ilicitano David Pamies demuestra un sólido dominio del ritmo narrativo y de la estructura. El guion equilibra el suspense, introspección, flashbacks y revelaciones evitando la tentación de ofrecer respuestas demasiado pronto. En lugar de ello, la historia va mostrándonos sus capas poco a poco; la profundidad emocional y temática emergen de manera natural junto al misterio principal (que acaba convirtiéndose en secundario). Su escritura resulta especialmente eficaz a la hora de construir un mundo lo bastante coherente como para parecer creíble y, al mismo tiempo, inquietantemente extraño bajo su superficie impecable. Desde la primera página tienes esa sensación "aquí pasa algo", lo que, al menos en mi caso, me ha hecho sumergirme totalmente en la lectura del cómic y estar atento a cada detalle. Aun así, he de admitir que las revelaciones finales me cogieron bastante desprevenido y me hicieron disfrutar (más si cabe) del final de la obra.
 
El trabajo gráfico de Orhan Gökçek es fundamental en la obra. Sus páginas transmiten una constante sensación de inquietud gracias, en parte, a la expresividad de los personajes, a una composición de página muy cinematográfica y unos escenarios que van de la perfección aséptica a la decadencia que reina fuera de las ciudades. Más que limitarse a ilustrar el guion, el dibujo participa activamente en la narración, utilizando el ritmo visual, el encuadre y la atmósfera para reforzar la tensión. 
 
Me encanta el estilo de Gökcek, más enfocado en la expresividad y la atmósfera que en el virtuosismo "académico". Me recuerda a mis admirados Sean Phillips y Matteo Scalera, además, hace un uso del color extraordinario según convenga a la historia.
Me encanta esta primera página del cómic.
 
Creo que Trojan es una muy buena incorporación al cómic de ciencia ficción europeo y también al noir, por qué no, mezcla ambas temáticas. Es un thriller absorbente, accesible, con reflexiones filosóficas actuales más que interesantes y un apartado gráfico de sobresaliente.
 
La edición de Tengu nos llega en tapa dura para las 148 páginas (con extras) de papel satinado, un tamaño de 19 x 27cm y un precio de 26€.
Además, el circuito impreso que aparece en la portada brilla en la oscuridad :) 
 

sábado, 25 de septiembre de 2021

Kraken. Reseña por Jose.

Kraken, un nombre que lleva provocando terror a los hombres de mar desde el siglo XIII y que ha protagonizado cientos de leyendas a lo largo de la historia.
Norma Editorial nos ha traído este verano esta historia que se publicó hace ya algún tiempo en el país vecino y que nos narra la historia de Damien, el único superviviente de un naufragio en el murieron su padre y su hermano y de cómo va a buscar a Serge, una suerte de Íker Jiménez que también carga con su propia tragedia, para dar caza al Kraken.

Damien está convencido de que el Kraken es real y de que hay que darle caza. Serge, a pesar de su pasado como investigador de lo paranormal sensacionalista, es escéptico. Un escepticismo que se va difuminando cuando llega al pueblo de Selalgues, una villa costera donde las tradiciones y la mentalidad cerrada de sus habitantes hacen que Serge se ponga del lado de Serge y de su madre al ser testigo de una serie de sucesos inexplicables.


                                                    Portada de la edición de Norma

Conforme va avanzando la historia, más ecos lovecraftianos vamos a ir encontrándonos. La villa costera, la extraña actitud de los habitantes de Selalgues, los inexplicables sucesos...
La atmósfera se va enrareciendo conforme avanzamos en la lectura del cómic hasta alcanzar el clímax final con un desenlace más o menos satisfactorio aunque eso sí, al menos para mí, bastante inesperado.

Sobre los autores, decir que en general me ha gustado la manera de llevar la historia de Pagani, de manera deliberadamente lenta (creo yo) aunque quizá el final sea demasiado rápido y en la parte artística, Cannucciari es un tío con gusto por el detalle y que se trabaja cada página como si fuera la última. Además, el bitono en el que está contada la historia le viene que ni pintado.


                                              El terror habita en las profundidades...

Un cómic que me ha parecido muy satisfactorio. Más por el recorrido de los personajes y la manera de contarlo que por el final en sí. Buen guión y gran dibujo para este thriller de terror con tintes lovecraftianos.
La edición de Norma, muy chula: tapa dura y algunos extras al final del tomo al módico precio de 21 euritos.






Alien Omnibus volumen 4, fin a la etapa de Dark Horse, por Jose

Aliens: La etapa original Omnibus 4 que acaba de publicar Panini en nuestro país me parece un tomo especialmente interesante (junto con el v...