Le debía una reseña al cabronazo de John Constantine y aquí está, uno de mis personajes de cómic favoritos y todavía no había escrito sobre él. Imperdoneibol. Así que aprovechando la nueva edición de sus aventuras (y desventuras) en la Biblioteca Vértigo Hellblazer, voy a hablar de uno de mis arcos argumentales favoritos y que sirvió de inspiración para la adaptación al cine del personaje. Buena peli, mala adaptación, todo hay que decirlo.
Como siempre digo: si nuestro barbudo favorito, el señor Alan Moore es el padre biológico de John haciéndolo debutar en las páginas de La Cosa del Pantano, Jamie Delano es el padre adoptivo y, cuando parecía que Constantine ya tenía una personalidad perfectamente definida, llegó un jovencísimo (y macarrísimo) Garth Ennis y decidió que lo que necesitaba el bueno de John era… un cáncer de pulmón.
Así, sin anestesia.
Así, sin anestesia.
