viernes, 27 de febrero de 2026

El nombre de la rosa, reseña por Jose.

«Cuando tengo ganas de relajarme leo un ensayo de Engels; si en cambio quiero mantenerme ocupado, leo a Corto Maltés». Con esta magnífica ironía, Umberto Eco tendía un puente entre la alta cultura y la narrativa gráfica, reivindicando el cómic como territorio de inteligencia y aventura. No es casual que esa cita abra la adaptación a viñetas de su novela más célebre: El nombre de la rosa.

El responsable de trasladar este thriller medieval al lenguaje del noveno arte es Milo Manara, maestro del cómic erótico y compatriota de Eco, que aquí demuestra una vez más la amplitud de su registro. Lejos de limitarse a ilustrar el texto, Manara lo interpreta: convierte la abadía en un escenario casi táctil, bañado por luces, sombras y bruma que refuerzan la intriga teológica y criminal que vertebra la historia.
El segundo, y último, volumen de esta adaptación acaba de llegar a librerías de la mano de Lumen. El resultado no es solo una versión ilustrada, sino una relectura que invita tanto a los lectores veteranos de la novela como a nuevos públicos a perderse, una vez más, en sus laberínticos pasillos cargados de secretos.
 

Portada del primer volumen.
 
El nombre de la rosa, una de las novelas más célebres de Umberto Eco, se publicó en 1980 y se convirtió de inmediato en un fenómeno literario internacional. La acción nos traslada a 1327, a una abadía benedictina del norte de Italia, donde el fraile franciscano Guillermo de Baskerville y su joven discípulo Adso de Melk acuden para participar en un cónclave teológico.
Pero lo que comienza como un debate sobre la pobreza de Cristo pronto se transforma en una investigación criminal. El abad encomienda a Guillermo esclarecer una serie de misteriosas muertes de monjes. Todas parecen conducir a un mismo epicentro: la enigmática y laberíntica biblioteca del monasterio, auténtico corazón simbólico del relato, donde el conocimiento es poder pero también peligro.
Eco construye así mucho más que un thriller medieval. La novela despliega un denso entramado de ideas: la tensión entre razón y fe, el control y la censura del saber, la sombra de la Inquisición, la corrupción eclesiástica, el lugar del humor y la risa dentro de la religión, la naturaleza contradictoria del ser humano, la tentación y el deseo. 
Bajo la estructura de un relato detectivesco late una profunda reflexión sobre la cultura, el saber y sus mecanismos de control.

En 1986, el director francés Jean-Jacques Annaud llevó la obra al cine con una adaptación ambiciosa y visualmente deslumbrante. La película destacó por su impresionante ambientación y por la solidez de su reparto, y recibió numerosos reconocimientos del cine europeo.

Sean Connery encarnó a Guillermo; Christian Slater dio vida al joven e impresionable Adso; y el elenco se completó con intérpretes de la talla de F. Murray Abraham o Ron Perlman, que aportaron intensidad y presencia a este oscuro fresco medieval.

Connery y Slater como Baskerville y Melk.

La adaptación que firma Milo Manara es, sencillamente, exquisita. A sus más de ochenta primaveras, el maestro demuestra que quien tuvo, retuvo. Cada viñeta está trabajada con un mimo admirable, rebosante de detalles y profundamente fiel al espíritu, que no solo a la letra, de la novela.Se nota además, la solvencia de un autor curtido en el cómic histórico. Ahí están sus celebrados trabajos en Los Borgia o Caravaggio, donde ya había demostrado su capacidad para recrear épocas pasadas con rigor, sensualidad y una increíble atmósfera visual. En esta ocasión no solo no defrauda, sino que reafirma su maestría en la ambientación y en la construcción de personajes. Quiero destacar el uso de Maron Brando como modelo para Guillermo de Baskerville, muy alejado de la imagen que teníamos quienes habíamos visto a Baskerville encarnado por Sean Connery en el filme de Annaud.

Mención aparte merece el color, que vuelve a estar en manos de su hija, como ya ocurriera en Caravaggio, aportando una paleta que acentúa los claroscuros, la densidad del misterio y la textura casi táctil de los espacios monásticos. Más que digna sucesora de su padre. El resultado es una obra que combina experiencia, sensibilidad y una factura artística de altísimo nivel.

Nuestro protagonistas en su versión comiquera.

En definitiva, estamos ante una adaptación fantástica, de esas que uno coloca con orgullo en la estantería junto a la novela original de Umberto Eco y, en mi caso, junto a mi ya veterano DVD de El nombre de la rosa (sí, DVD; soy un señor mayor). Y subrayo la palabra adaptación: igual que ocurría con la película, aquí se pierden matices, pasajes o diálogos, pero se ganan otros hallazgos, especialmente en el terreno visual y atmosférico. Ese es, precisamente, el encanto del trasvase entre lenguajes: cada medio ilumina la historia desde un ángulo distinto.

La edición de Lumen se presenta en dos volúmenes en tapa dura de 72 páginas cada uno. El papel offset de calidad, con un tono ligeramente amarillento, aporta un aire añejo que encaja a la perfección con la ambientación medieval de la obra, como si sostuviéramos un libro antiguo rescatado de la biblioteca de la abadía.

Además, la edición incluye material extra: bocetos, estudios de personajes y diseños de localizaciones que permiten asomarse al proceso creativo y apreciar aún más el trabajo artístico. Cada volumen tiene un precio de 21,90 €, un precio más que razonable para una obra que combina literatura, historia y cómic con un nivel de acabado (tanto el contenido como el formato) de sobresaliente.

jueves, 26 de febrero de 2026

Ultimate Spider-man. Matrimonio con hijos, reseña por Jose.

Estamos de enhorabuena: Panini Comics arranca la publicación de Ultimate Spider-Man en formato Premiere. Apenas recién concluida su edición en grapa, y ya señalada como una de las mejores etapas recientes del trepamuros, este primer arco, concebido como carta de presentación del personaje en este nuevo universo, me ha conquistado por completo.

El tándem formado por Jonathan Hickman y Marco Checchetto construye algo distinto sin traicionar la esencia. Aquí nos encontramos con un Spider-Man que no es el adolescente eternamente castigado por la suerte Parker (coña incluida en el quinto número), sino un Peter Parker de treinta y tantos, casado con una Mary Jane Watson espectacular, probablemente la versión más carismática y hot que hemos visto en años, y padre de dos hijos.

¿Un Peter adulto, con responsabilidades reales, matrimonio estable y familia? (¡Y barba, ojo!) Estoy dentrísimo. Porque esta premisa no solo refresca el mito, sino que lo hace crecer con sus lectores. Hickman apuesta por la madurez emocional y Checchetto lo envuelve todo con un apartado gráfico, a falta de otro palabra mejor, espectacular. Si este arranque es solo el principio, estamos ante algo muy grande.

                                                 Portada del Premiere del Panini.

Pero, ¿qué es exactamente este nuevo Universo Ultimate? La premisa es tan sencilla como potente: Hacedor, el Reed Richards del antiguo universo Ultimate, ha viajado al pasado para reescribir la historia a su antojo y asegurarse de que ningún superhéroe llegue a convertirse en superhéroe. Sin figuras que puedan oponérsele, su dominio es absoluto.

Las consecuencias son devastadoras y fascinantes a partes iguales. En esta realidad, Spider-Man nunca fue picado por la araña; Peter Parker es un hombre corriente. El tío Ben sigue vivo y trabaja en el Daily Bugle, mientras que la tía May murió en un atentado que también acabó con Norman Osborn, un ataque atribuido públicamente a Tony Stark.

Pero la verdad es mucho más compleja. Peter recibe un misterioso paquete que, al activarse el mecanismo que contiene, proyecta la imagen de Stark enfundado en la armadura de Iron Man. En ese mensaje grabado, Stark le revela la manipulación temporal del Hacedor y le entrega una probeta con una araña modificada: la oportunidad de recuperar la vida y el destino que le fueron arrebatados antes incluso de empezar.

La decisión recae sobre Peter. Y aunque todos sabemos cuál tomará, el peso dramático del momento sigue intacto. Porque aquí no se trata solo de ganar poderes, sino de aceptar una responsabilidad en un mundo diseñado para que los héroes jamás existan. Además, el reloj corre: en unos meses, Tony Stark abandonará el limbo en el que permanece oculto, con la esperanza de reunir a una nueva generación de héroes “despertados” para enfrentarse al Hacedor y a sus aliados, que gobiernan el mundo en la sombra.
 

¡Oh yeah!
 
Pues sí: esta serie pinta fenomenal. ¿La mejor que estaba publicando Marvel en ese momento? Muchos lectores lo aseguran. Yo me he subido ahora al carro y, sin ser un fan acérrimo del trepamuros como nuestro directorísimo, tengo que reconocer que me ha atrapado desde el minuto uno. La premisa es potentísima, pero lo mejor es cómo se ejecuta: tenemos a un Spider-Man perfectamente reconocible, rodeado de secundarios y escenarios “de toda la vida”… aunque con un giro lo bastante inteligente como para que todo parezca nuevo.
A Jonathan Hickman se le ha criticado muchas veces por priorizar la gran trama sobre los personajes (basta releer su etapa en los Los Cuatro Fantásticos para desmontar ese tópico), pero aquí demuestra un equilibrio ejemplar. Hay high concept, sí, pero también corazón, relaciones y conflictos humanos. Y eso, en una serie de superhéroes, marca la diferencia.

El otro pilar fundamental es Marco Checchetto. El artista veneciano, con quien ya alucinamos en su etapa en Daredevil, eleva la colección a otro nivel. Su diseño de personajes, la fluidez de la acción y la claridad narrativa son sobresalientes. Y si a eso le sumamos el color de Matt Wilson, el resultado es un tándem visual de auténtico lujo. Tanto es así que el único “pero” del tomo son los dos números dibujados por David Messina que, sin estar en absoluto mal, inevitablemente palidecen frente al listón altísimo que deja Checchetto.

En resumen: pijameo de calité, puro cómic palomitero, de ese que te reconcilia con el género y te recuerda por qué te enamoraste de los tebeos de superhéroes. Y con el plus añadido de ese Peter madurito, casado y con hijos: un Parker más cercano y tan real como la vida misma.
En cuanto a la edición, aplauso para Panini Comics. El formato Premiere me parece ideal, me encanta y no me escondo: tapa blanda, seis números y extras por 16,50 €. Una opción muy competitiva y perfecta en este contexto de tapaduritis para disfrutar de una de las series del momento en un formato cómodo, atractivo y barato.

martes, 24 de febrero de 2026

El protocolo, reseña por Jose

Gratísima sorpresa este El protocolo que acaban de publicar los amigos de Desfiladero Ediciones. Con El protocolo, Ernesto Priego se consolida en el terreno del cómic con una obra distinta dentro de la producción actual del cómic patrio: una historia de ciencia ficción que combina aventura, humor y reflexiones sobre la condición humana y cómo esta influye de manera crucial en nuestra propia supervivencia como especie.
A mi modo de ver, una obra muy deudora de la cifi española de los 80: aventuras, humor y sexo y un estilo gráfico que me ha traído a la mente a Ortiz y Font. 

La trama nos sitúa en un escenario postapocalíptico: La Tierra agoniza, la humanidad se asoma a la extinción y la búsqueda de nuevos mundos habitables se convierte en una necesidad urgente. Pero no se trata solo de colonizar otros planetas, sino también de replantear los propios mecanismos de supervivencia y reproducción. En ese contexto, el astronauta Daniels aterriza en un planeta con unas condiciones muy favorables para la especie humana acompañado por Sally, una androide orgánica. A partir de ahí, la exploración exterior pronto se convierte en un viaje mucho más incómodo pero también divertido.

Portada del cómic.

En una secuencia de llegada y aterrizaje que remite de forma inevitable a El planeta de los simios (la buena, la de Charlton Heston) descubrimos que el planeta no está deshabitado, sino gobernado por una sociedad de simios inteligentes. A partir de ahí, se desata la acción (y también el cachondeo): salen a la luz los verdaderos motivos del interés de la humanidad por ese mundo, los conflictos internos que agitan a los simios y los intereses cruzados que ambas partes tratan de ocultar.
Lo que sigue es una historia que avanza a muy buen ritmo y con una estupenda narrativa, manteniendo un equilibrio casi perfecto entre la aventura más desatada, los intereses ocultos y mucho humor. Lo único que voy a decir es que Sally se roba la historia ella solita.

Daniels y Sally.

Una de las cosas que mas me han gustado de este cómic es, no solo ese equilibrio que comentaba al principio entre todos los elementos integrantes de esta historia sino también ese sabor ochentero que te lleva de vuelta a la Cimoc o a la 1984, esa mezcla de cifi, aventuras y humor sexual descarado con una reflexión de fondo sobre la condición humana que no queda empañada por lo anterior. 
Además, El protocolo, si bien bebe de ese legado los 80 españoles y europeo en general (espacio desconocido, supervivencia, encuentro con otras formas de vida), incorpora además relaciones entre humanos y tecnología y una sensibilidad contemporánea que lo hace cercano al lector actual sin renunciar a la reflexión. Accesible a quienes conocen el género y a nuevos lectores por igual. 
El maravilloso blanco y negro de Priego.

Ernesto Priego no es un novato en esto del cómic y la ilustración; el barcelonés ya tiene experiencia en la revista El Jueves, fue el dibujante del álbum Jorge Semprún. El hombre que arriesgó, con guion Pepe Gálvez, por citar alguno de sus trabajos.

El protocolo no solo es un relato de aventuras espaciales clásicas con un giro contemporáneo, es también una carta de presentación muy prometedora para la nueva colección Panorama de Desfiladero Ediciones que busca dar voz a propuestas diferentes e innovadoras dentro del cómic actual en nuestro país.

La edición de desfiladero es en rústica con solapas, 102 páginas en blanco y negro con papel offset de calité, 17 x 22 cm y un precio de 16,50€.

lunes, 23 de febrero de 2026

Biblioteca Marvel Los Vengadores Tomo 12, reseña por Jose

Y llegó uno de los momentos más esperados de la etapa clásica de los Vengadores: la boda entre La Avispa y el misterioso Chaqueta Amarilla. Un enlace absolutamente desatado, cargado de sorpresas, irrupciones villanescas, Vengadores novatos, miembros históricos del equipo y, por supuesto, una buena dosis de acción superheroica.

Como manda la tradición en las grandes celebraciones del Universo Marvel, no faltan esas viñetas repletas de invitados ilustres que tanto nos gustan: desde los Los Cuatro Fantásticos hasta la Patrulla-X, pasando por el mismísimo Doctor Extraño. Pero, al final, todo desemboca en una revelación ya clásica: es Hank Pym, en su identidad de Goliat, quien termina salvando el día… y la boda. Porque, sí, bajo la máscara de Chaqueta Amarilla se esconde él. Impagable, además, el constante pique con Ojo de Halcón a lo largo del número, que añade una deliciosa capa de tensión y humor al conjunto.

El episodio cuenta con guion de Roy Thomas y el espectacular dibujo de John Buscema. Un tándem creativo de altura, aunque en esta ocasión el resultado visual se resiente por el entintado de Mike Esposito (acreditado como Mickey Demeo), que no termina de hacer justicia al trazo de Buscema. Sería, además, la despedida temporal del dibujante de la colección, dejando el apartado gráfico en manos de Gene Colan, otro nombre fundamental de la Casa de las Ideas.
 

Portada del tomo.
 
Tras la boda El Caballero Negro se suma a la acción en una aventura que desborda épica y misticismo. Junto al Doctor Extraño, unirá fuerzas con Pantera Negra, Ojo de Halcón y La Visión para plantar cara a dos titanes surgidos directamente de las páginas de Thor: Ymir y Surtur. Dane Whitman también formará parte del viaje a Wakanda, una travesía que nos permite asomarnos un poco más a la enigmática personalidad de T’Challa, así como al carácter hermético de su reino. Así, asistimos, además, a la primera aparición de M'Baku, el Hombre Mono, quien ya se perfila como un rival de peso para el monarca wakandiano tras dejar claras sus intenciones de destronarlo con un Buscema aún a los lápices y unas tintas de un más entonado George Klein.
 

Las portadas de ahora no son como las de antes.
 
Para cerrar el tomo, entra en escena Gene Colan, que permanecería en la colección apenas un par de números, pero lo suficientemente intensos como para dejar su huella. Bajo su lápiz asistimos a la presentación de Clint Barton como el nuevo Goliat mientras Hank Pym consolida definitivamente su identidad como Chaqueta Amarilla y a una aventura centrada en El Espadachín que arroja algo de luz sobre el pasado del Vengador antes conocido como Ojo de Halcón. Un episodio que combina acción y revelaciones, ampliando la mitología del arquero más díscolo del grupo.

En conjunto, el tomo funciona como carta de presentación de Chaqueta Amarilla, nos regala la boda del año y redefine el estatus de Ojo de Halcón al convertirlo en el nuevo Goliat. Historias dinámicas, con ese inconfundible sabor clásico, y un apartado gráfico más que sólido pese a los inevitables cambios de dibujante y la calidad de un entintado más que discutible en alguna ocasión.

Y esto no se detiene: en el próximo número nos espera el regreso de Ultrón y la llegada de un joven talento que pronto daría mucho que hablar: Barry Windsor-Smith.

En cuanto a la edición, Panini Comics mantiene el formato habitual de su línea Biblioteca Marvel: tapa blanda con solapas, papel offset y recopilación de los números 60 al 65 de la serie original de Los Vengadores. Eso sí, la subida de precio sitúa ya estos volúmenes en 16 pavazos.

viernes, 20 de febrero de 2026

Los locos del Gekiga, reseña por Jose

Si algo demuestra Los locos del gekiga es que el manga no siempre fue sinónimo de fantasía y aventuras juveniles. Hubo un momento crucial, casi clandestino, en el que un puñado de autores decidió romper con todo.
Los locos del Gekiga, de Masahiko Matsumoto y publicado en España por Satori Ediciones, es mucho más que una autobiografía: es un apasionante documento que nos sumerge en la Osaka de finales de los años 50, donde nació una revolución silenciosa. Allí, entre calles grises alquileres baratos y mucho sake, tres jóvenes mangakas: el propio Matsumoto, Yoshihiro Tatsumi y Takao Saitō soñaban con cambiar para siempre el rumbo del manga.
Portada del manga.

Frente al dominio del estilo infantil y aventurero que marcaba la industria, estos tres pioneros, apostaron por historias crudas, realistas y dirigidas a un público adulto. Querían hablar de fracaso, frustración, desigualdad, deseo y supervivencia en un Japón que aún intentaba levantarse tras la guerra. Así nació el Gekiga (término acuñado por o atribuido a Yoshihiro Tatsumi en 1957 y que significa "Dibujo dramático") un movimiento que no solo redefinió la narrativa gráfica japonesa, sino que abrió la puerta a nuevas formas de entender el cómic como arte y como testimonio social buscando historias serias y temáticas adultas.
 

Los tres mosqueteros del Gekiga.

Con un tono agridulce, honesto y humano, la obra retrata la precariedad, la ambición y los desencuentros de aquellos años fundacionales. El auge y la caída de editoriales e incluso prácticas que podrían considerarse mafiosas para retener a los dibujantes en plantilla. Pero también captura algo más difícil de dibujar: la electricidad de sentirse joven, rebelde y convencido de que el arte puede cambiarlo todo. Cuando todo el mundo les decía que aquello no podía hacerse, más se aferraron a su idea y sus convicciones. El resultado es historia del manga y del cómic en general.

Además de ser un testimonio social de la época, Matsumoto contextualiza a la perfección cuál era el panorama comiquero japonés de la época: desde las librerías kashi-hon (de segunda mano y de préstamo) a las editoriales que surgieron para proveer de material a esas librerías independientemente de la calidad de las historias. Había un público muy concreto para un material muy específico, todo lo que se saliera de la norma, era ignorado y/o rechazado. Además de romper con las convenciones creativas, debieron romper con las convenciones sociales: el manga era para niños y las familias de los autores no estaban ni mucho menos contentas con que sus hijos se dedicaran a hacer mangas. 
Especialmente arriesgado es el caso de Takao Saitô, hijo de un barbero que vendió el negocio familiar para dedicarse a su sueño de ser mangaka.
 
Los locos del Gekiga es el relato vibrante de una revolución creativa que transformó el manga desde sus cimientos a través de estos tres mosqueteros y siguiendo la estela de Tezuka, venerado por los tres y que tiene una breve aparición en esta obra.
Una lectura imprescindible para entender de dónde viene y quizá hacia dónde va el cómic japonés.

Satori Ediciones publicó este manga en 2021. 320 páginas en formato kanzenban, rústica con sobrecubiertas, cuya parte interior es un desplegable de lo más chulo, y un precio de 21€.

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