lunes, 30 de marzo de 2026

No sleep till Shengal, reseña por Jose.

No Sleep Till Shengal puede considerarse la continuación espiritual de Kobane Calling. En esta obra, el italiano Zerocalcare responde de nuevo a la llamada kurda, algo con lo que él mismo bromea al inicio del cómic, para documentar, en esta ocasión, la tragedia del pueblo yazidí en la región de Shengal (Sinyar), en Irak. 

El cómic narra el viaje del italiano hasta la región de Shengal. Protegido por las milicias kurdas, nos cuenta de primera mano lo que allí acontece y recaba información sobre el terreno y testimonios tanto de algunas de las víctimas de lo que ocurrió como de quienes intentan crear una unidad territorial autónoma e independiente de Turquía y de Irak.

Portada del cómic.

"Las amenazas del gobierno iraquí y de los peshmergas, el ISIS que trata de reorganizarse, los drones turcos que bombardean. Contra eso se lucha en Shengal" y es que lo que acontece en la región es una auténtica catástrofe y una realidad demasiado compleja como para explicarlo en una reseña, por lo que os recomiendo que os leáis el cómic (comicazo) y os informéis a través de los medios. Aun así, os dejo unos números para que os hagáis una idea de la magnitud de lo que había ocurrido allí hasta el año 2021, año en el que Calcare viajó a la zona para la realización de este cómic:

- 5000 asesinados
- Centenares de muertos de hambre y sed
- Más de 6000 mujeres y niñas violadas.
 
Quienes me conocéis ya sabéis que el periodismo gráfico es un género que disfruto especialmente, y que autores como Joe Sacco o Guy Delisle están entre mis favoritos, tanto por su compromiso como por su estilo: Sacco, más imparcial; Delisle, más personal e irónico. Ambos, referentes en lo suyo.
Zerocalcare, en cambio, tiene más mala leche y cero pretensión de imparcialidad. Viaja a Shengal a título personal y, aun así, logra un equilibrio sorprendente entre la crónica política, la dimensión emocional y su inconfundible ironía. Un trabajo, en mi opinión, de matrícula de honor.

No sleep till Shengal literalmente.
 
Firmar un cómic como este y que el título sea un chiste homenaje a un grupo como los Beastie Boys está al alcance de muy pocos (cuando leáis el cómic vais a entender el porqué de este título). Ya llevo varias reseñas del italiano y cada vez estoy más convencido de que es, sin duda, la voz (europea) de su generación. Este No sleep no solo lo confirma sino que, además, lo eleva a los altares del periodismo en viñetas, un altar reservado a muy poc@s y que me hace dudar de si prefiero su vena personal o su faceta periodística.
 
No sleep es un cómic honesto, comprometido y complejo, denso por momentos y con una tremenda carga emocional pero accesible, hilarante por momentos (sí, parece mentira) y capaz de engancharte desde la primera página. Un testimonio valiente que demuestra el poder que tienen las viñetas para informar y narrar a este nivel.
Por otra parte, vamos a encontrar al Calcare de siempre: gamberro, irónico, personal y neurótico. Todo bien. 
 
Crónicas de Jerusalén, Persépolis, Notas al pie de Gaza... y No sleep Till Shengal. He tardado en leerlo pero ya sabéis: " nunca es tarde..."
 
La edición de Reservoir Books, que publica las obras del autor en España, mantiene el buen nivel habitual: rústica con solapas, papel offset de buen gramaje y un precio de 20,90 € para algo más de 200 páginas. Un libro muy cuidado para una obra imprescindible.

viernes, 27 de marzo de 2026

Ciencia oscura, reseña por Jose.

Flash Gordon + Buck Rogers + viajes interdimensionales + Los 4F + portadas a lo Frazzetta + estética pulp… el resultado es Black Science, Ciencia Oscura en nuestro país. Otra maravilla de Rick Remender.

Grant McKay, un científico anarquista convencido de que la ciencia no debería tener límites, construye El Pilar, un dispositivo capaz de permitir a la Liga de Científicos Anarquistas viajar por el multiverso (o “la cebolla”, como ellos lo llaman). Pero cuando el primer salto de prueba es saboteado, él, su familia y su equipo quedan atrapados en una espiral de saltos interdimensionales, buscando desesperadamente el camino de vuelta a casa… si es que existe.

Norma Editorial ha terminado recientemente de publicar (ya en su tercer formato), esta epopeya de ciencia ficción firmada por Remender, así que es buen momento para volver sobre una serie a la que ya le dedicamos un minipost cuando hablamos de Image Comics y el neopulp hace ya la tira de tiempo.

El primer número arranca con una escena claramente deudora de En busca del arca perdida, pero con un giro delicioso: en lugar de aborígenes, hay hombres pez; y en vez de un templo subterráneo, uno construido sobre el caparazón de una tortuga gigante. ¿Os suena?
A mí, desde luego, ya me tenían ganado.


                                                            Todo muy Pratchett.

Si hubiera que definir Ciencia Oscura con una sola idea, sería esta: una montaña rusa de ciencia ficción desatada que mezcla aventura pulp, drama familiar y reflexión existencial. Rick Remender y  Matteo Scalera firman uno de sus trabajos más ambiciosos y personales dentro del catálogo de Image Comics.
La premisa puede parecer familiar: Grant, su familia y su equipo quedan atrapados en una sucesión caótica de realidades alternativas y partir de ahí, la serie se convierte en una huida constante. Cada nuevo mundo es más extraño, hostil o impredecible que el anterior. No hay control, no hay descanso y, lo más importante, no hay garantías de volver a casa. Seguro que os suena de algo.

Pero Ciencia Oscura también destaca es en su dimensión emocional. Grant McKay no es un héroe al uso: es egocéntrico, impulsivo e imperfecto y su obsesión por la ciencia y el progreso tiene consecuencias devastadoras para quienes le rodean.
Por ello, la serie gira, en gran medida, en torno a la culpa. Cada salto no solo los aleja físicamente de casa, sino también emocionalmente entre ellos. Las relaciones se tensan, los errores se acumulan y el desgaste psicológico es constante.
 

Extrañas dimensiones.

El apartado gráfico de Matteo Scalera es, sencillamente, espectacular. Su estilo encaja a la perfección con el tono frenético de la historia: composiciones dinámicas, mundos visualmente desbordantes y un uso del color (a cargo de Dean White) que convierte cada dimensión en una experiencia única. Literalmente.
Cada universo tiene su propia lógica estética: paisajes alienígenas imposibles, reinterpretaciones grotescas de lo humano... Scalera no se limita a ilustrar la historia; la amplifica.
Vértigo, caos y maravilla al mismo tiempo. Nada, nada fácil.
 
 
Un magnífico ejemplo de lo comentado en el párrafo anterior.      

Ahora bien, no todo es perfecto. El ritmo de la serie puede resultar agotador. La sucesión constante de mundos y conflictos apenas deja espacio para respirar, lo que puede dificultar la conexión con algunos personajes secundarios y se agradecen ciertos respiros en momentos determinados.

Además, en algunos momentos, la historia cae en cierta repetición estructural: salto, peligro, huida, nuevo salto. Aunque los temas evolucionan, la mecánica puede ser reiterativa.

Quienes conozcan otros trabajos de Remender reconocerán aquí muchas de sus obsesiones: protagonistas rotos, relaciones familiares complicadas y una visión bastante pesimista (aunque no exenta de esperanza) del ser humano.
En ese sentido, Ciencia Oscura es una obra muy coherente dentro de su trayectoria, pero también una de las más desatadas en lo visual y conceptual.

A modo de conclusión: Ciencia Oscura es una serie intensa, caótica y tremendamente imaginativa. No es una lectura ligera ni especialmente accesible, pero recompensa al lector que se deja llevar por su propuesta. Yo, desde luego, la he disfrutado como un enano.

Es, al mismo tiempo, una aventura multiversal llena de criaturas imposibles y una historia íntima sobre el fracaso, la redención y la familia.

Si te gusta la cifi de calité, sin frenos, con estética pulp y carga emocional, aquí tienes una serie que te vas a gozar de principio a fin.
 
Norma editorial ha publicado este serie en tres formatos diferentes: rustica en 8 tomos, edición de lujo en 3 tomos de gran tamaño, cartoné con sobrecubiertas y esta última edición (la que recomiendo por ser la que más me gusta): edición integral en cartoné, con un tamaño muy manejable de 17x26 cm y un precio de 39,50€.

lunes, 23 de marzo de 2026

Hypericon, reseña por Jose.

Hypericon, de Manuele Fior, entrelaza con elegancia dos historias separadas por casi un siglo: la expedición liderada por Howard Carter que descubre la tumba de Tutankamón a principios del siglo XX, y, en paralelo, la de Teresa, una joven estudiante italiana que llega a Berlín gracias a una beca Erasmus para trabajar en una exposición sobre ese mismo hallazgo. Allí conoce a Rubén, su reverso "tenebroso": frente a su carácter metódico, responsable e insomne (literalmente), él encarna el caos bohemio de quien vive al margen de cualquier estructura, instalado en una despreocupación que roza lo temerario aunque eso sí, viviendo a costa de sus padres.
Entre ambos surge una relación tan intensa como inestable, atravesada por sus diferencias, sus inseguridades y una constante sensación de desajuste emocional. En ese vaivén aparece también la flor de hypericón, un elemento simbólico que recorre la obra: asociada a la luz y a la renovación, funciona como reflejo de ese vínculo frágil, luminoso por momentos y, a la vez, inevitablemente vulnerable.

 
Y es que Hypericon es, ante todo, una historia de amor… aunque no una al uso. Fior apuesta aquí por un enfoque íntimo y realista para construir un relato precioso y delicado donde pesan más las emociones que los acontecimientos. Esa mirada sutil y contenida es, precisamente, la que le da personalidad propia a esta obra y la aleja de los romances convencionales. 

Portada del cómic.

Hypericon ha sido mi primer acercamiento a la obra de Manuele Fior y la experiencia no podría haber sido más satisfactoria. No solo por la historia de Teresa y Rubén, que funciona como núcleo (emocional) del relato, sino también por todo lo que la envuelve: el sutil trasfondo egipcio, el constante simbolismo con la flor de hypericón como motivo recurrente y la atmósfera de ese Berlín noventero que el autor recrea con una sensibilidad casi palpable y que a los señores mayores de mi generación nos resulta tan familiar.

Uno de los mayores logros de Fior es el equilibrio que consigue entre sus dos líneas narrativas: por un lado, el descubrimiento de la tumba de Tutankamón; por otro, la relación entre Teresa y Rubén. Lejos de competir, ambas tramas se enriquecen mutuamente, dialogando a través del tiempo y el significado. A esto se suma una caracterización muy cuidada de los personajes: los dos polos opuestos del espectro, sí, pero tan bien construidos que resulta fácil empatizar con ambos, reconocerse en sus dudas y entender sus contradicciones.
Aunque si hay algo que realmente eleva el cómic es su forma de retratar las relaciones. Aquí no hay épica romántica ni grandes declaraciones, sino una atención minuciosa a los gestos cotidianos, a los silencios incómodos y a las pequeñas fisuras que acaban definiendo a una pareja. Fior pone el foco en esos detalles que construyen (y también desgastan) el vínculo, mostrando el amor como algo frágil, cambiante y, por momentos, incómodo, pero profundamente humano. 

El frío Berlín noventero.

En el apartado gráfico, Fior vuelve a demostrar por qué es uno de los grandes nombres del cómic europeo contemporáneo. Su uso del color, cálido en Egipto, más frío y gris en Berlín, no solo diferencia épocas, sino que transmite estados de ánimo y refuerza el tono melancólico de la obra. Esas acuarelas son oro puro. Un trabajo espectacular.

Hypericon no busca una trama potente ni giros sorprendentes y ahí reside su encanto: es un cómic contemplativo, más interesado en las emociones que en la acción, en capturar una etapa vital que en contar una historia cerrada. Cómic de mantita y sofá que he disfrutado enormemente.

La edición de Salamandra Graphic nos llega en rústica con solapas, 144 páginas y papel offset de calidad con un ligero tono hueso por 23,95€.

jueves, 19 de marzo de 2026

La barca de los cinco colores, reseña por Jose

En 2014, La barca de los cinco colores fue galardonada con el Gran Premio del Japan Media Arts Festival y, al año siguiente, obtuvo una nominación al prestigioso Premio Osamu Tezuka. Este mes de marzo, la editorial Gallo Nero nos trae esta magnífica adaptación al manga, en la que la mangaka Yoko Kondō traslada a viñetas el relato original de Yasumi Tsuhara con gran sensibilidad y alguna que otra aportación personal que, en palabras del propio Tsuhara: "me dejó boquiabierto".

Portada del manga.

Al terminar de leer este seinen, lo primero que me pregunté fue si Yasumi, autor del relato original y natural de Hiroshima, sería admirador de Philip K. Dick. Tras indagar un poco más en su biografía y su obra, ya no me queda ninguna duda. Fallecido en 2022, fue un escritor versátil que tocó múltiples géneros aunque destacó especialmente por sus relatos de ciencia ficción, horror y misterio. Entre sus obras más reconocidas se encuentra esta La barca de los cinco colores (Goshiki no fune), que obtuvo el gran premio en la categoría de relatos en los All-time Best Science Fiction de 2014.

La historia sigue a cinco marginados, personas con deformidades físicas, que sobreviven formando una troupe ambulante de “fenómenos”. Viven juntos en una barca, como una familia improvisada y disfuncional, recorriendo un Japón inmerso en la Segunda Guerra Mundial y sacando lo justo para sobrevivir mientras buscan al kudan, una criatura mítica capaz de profetizar el futuro.

Debo decir que  aunque parte de una premisa dura, personas autoexplotadas como espectáculo, la obra evita caer en el morbo y pone el foco en la dignidad, la ternura y la conexión emocional entre los protagonistas a pesar de la dureza en algunas de sus páginas. Cada uno carga con una historia trágica, pero la narrativa los muestra como individuos complejos y autónomos, no como víctimas.

Kazuo, el chico sin brazos.

La obra entrelaza realismo histórico con ecos del folclore japonés, como el enigmático kudán, y destellos de un mundo onírico que, curiosamente, y en mi opinión, queda más cercano al realismo mágico sudamericano o a la inquietante ficción de Philip K. Dick que a lo estrictamente "onírico". A través de sus páginas, aborda temas profundos: la exclusión social en Japón, el eterno dilema entre la familia biológica y la elegida, y preguntas universales sobre la inevitabilidad y el sentido de la vida (decididamente, esta reseña se está volviendo más filosófica de lo esperado).

No es un manga pensado para el consumo fácil ni para la ligereza, pero brilla por un desarrollo excepcional, personajes de enorme complejidad y un final que deja huella, de los que se quedan contigo después de cerrar sus páginas.

Otro mundo, otra barca.

Yōko Kondō, responsable de llevar el relato original a viñetas, es una mangaka japonesa nacida en 1957. Comenzó su carrera profesional en 1979 y se hizo conocida por obras inspiradas en la historia y el folclore japonés, así como por sus adaptaciones de clásicos de la literatura nipona. A lo largo de su trayectoria ha recibido numerosos galardones, incluido el reconocimiento por La barca de los cinco colores.

Aunque podría intentar definir su estilo, sería en vano: como ella misma explica, cambió por completo su manera de dibujar para adaptar esta historia, simplificando su trazo y capturando la sensación de fugacidad que atraviesa la obra. Fue la propia Kondō quien propuso al autor llevar su relato al manga, y el resultado dejó impresionados tanto a Tsuhara como a la crítica y al público (entre el que me incluyo). Quiero aprovechar para agradecer a la gente de Gallo Nero por hacer posible que esta obra llegara a las librerías de nuestro país. 
En mi opinión, una de las compras comiqueras obligadas de este mes de marzo.
 
La edición de Gallo Nero es en rústica con solapas, 208 páginas con papel offset de calidad ligeramente amarillento, un tamaño de 15 x 21 cm y un precio de 26€. 

martes, 17 de marzo de 2026

Los 36 de La Madeleine, reseña por Jose.

Los 36 de La Madeleine fueron un grupo de guerrilleros españoles exiliados tras la Guerra Civil española que, el 25 de agosto de 1944, protagonizaron una sorprendente victoria frente a una columna nazi de la Wehrmacht, muy superior tanto en número como en equipamiento  en la encrucijada de La Madeleine, en Francia, cerca de Anduze. Bajo el mando de Cristino García, lograron bloquear el avance de las tropas alemanas, diezmar sus efectivos y capturar a los supervivientes con la ayuda de voluntarios locales.

Esta misma semana, los amigos de Cartem Cómics publican Los 36 de La Madeleine, un cómic guionizado por Rafael Jiménez, uno de los autores más prolíficos del cómic nacional actual, con el joven y talentoso Alejandro Lozano al frente de la parte gráfica.

Portada del cómic.

Los 36 de La Madeleine recupera un episodio real y poco conocido de la resistencia española en Francia. Conviene recordar que, a diferencia de lo que ocurre en nuestro propio país, los republicanos españoles que combatieron a los nazis reciben allí homenajes anuales y cuentan con numerosos monumentos que recuerdan su arrojo y su valor en el campo de batalla. No hay que olvidar, por ejemplo, que “La Nueve”, una compañía de la 2.ª División Blindada francesa formada por republicanos españoles exiliados, muchos de ellos extremeños, fue la primera unidad aliada en entrar en París el 24 de agosto de 1944 durante la liberación de la ciudad. 

Rafa Jiménez se lanza aquí a reconstruir una hazaña bélica que va mucho más allá del simple entretenimiento de guerra. Su guion convierte la batalla en un relato sobre la memoria: sobre cómo hay heridas que nunca terminan de cerrarse y sobre cómo, con demasiada frecuencia, el relato oficial acaba silenciando la historia real, como ocurrió con este puñado de guerrilleros.

El autor reconstruye el combate, la estrategia y las acciones que tuvieron lugar gracias a un minucioso trabajo de investigación. Al mismo tiempo, mediante flashbacks y las conversaciones entre los propios combatientes, vamos descubriendo sus historias personales, sus motivaciones y el camino que los llevó hasta allí. El resultado es un cómic que equilibra con acierto y elegancia la acción y la memoria histórica.
 

Componentes de Los 36. Fuentes señalan que también hubo dos mujeres entre ellos. Una aparece en la fotografía.
 

El trabajo de Alejandro Lozano es sencillamente maravilloso. Debuta en el mundo del cómic junto a Rafa Jiménez y su estilo me ha recordado bastante al de Paco Asenjo o Paco Roca en el trazo, aunque todavía con margen para pulirse. También me ha traído a la mente a Andrés G. Leiva (echadle un ojo a 15, publicado por Astiberri, y lo veréis). Incluso me atrevería a decir que, al ver en los extras algunas páginas en blanco y negro, me ha venido a la cabeza aquel Víctor Santos de los inicios en Los Reyes Elfos.

Alejandro se mueve como pez en el agua tanto en las escenas de acción como en los momentos más reposados de la narración. Además, realiza un uso del color tan inteligente como efectivo: rojo y negro para los flashbacks de la Guerra Civil, o blanco y negro para las escenas ambientadas en el campo de concentración.

Quiero destacar también algunas páginas que me han parecido especialmente sobresalientes: las dedicadas a la batalla del Ebro, los flashbacks de los campos de concentración o esa potente transición en la que la carga de la Wehrmacht se transforma en la de las tropas marroquíes que apoyaron a los sublevados durante La guerra civil. Una auténtica maravilla.

Una vez más, quiero destacar el sólido trabajo de documentación de Rafa Jiménez pero si tuviera que ponerle un único pero al cómic, sería que me habría gustado ver representada al menos a una de las dos mujeres que, según algunas fuentes, formaron parte del contingente de los 36. A diferencia de sus compañeros, ellas no fueron condecoradas con la Estrella de Plata y, con el paso del tiempo, sus nombres han quedado olvidados.

Para terminar, la edición de Cartem está a la altura de lo que cabía esperar de la editorial: tapa dura para las 88 páginas, más extras, que componen el volumen, papel offset de alto gramaje y un formato de 17 × 24 cm. Una edición estupenda para un comicazo que os recomiendo sin ninguna duda.

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