—Ley del Estado de Florida.
Pero la pregunta es inevitable: ¿es posible la redención?
Con esta premisa arranca este cómic de Carlos Portela (autor de La cuenta atrás, Velvet o Las chicas del cable) y Keko (Trilogía del yo, El perdón y la furia), un thriller tan turbio como perturbador. Y lo es precisamente porque, aunque apenas hay violencia explícita, los temas que aborda son extremadamente delicados. El mal rollo, la incomodidad y una atmósfera opresiva impregnan cada página, construyendo un relato oscuro que obliga al lector a enfrentarse a preguntas morales nada fáciles.
Todo cambia cuando uno de esos residentes muere en el incendio de su vivienda. Las autoridades lo califican rápidamente como un simple accidente doméstico, pero una periodista local no termina de creérselo y decide investigar por su cuenta. Su curiosidad, sin embargo, no es bien recibida: para muchos, al fin y al cabo, ¿qué importa la muerte de un delincuente sexual?
A partir de ese momento, la historia comienza a desenredar una madeja de acontecimientos tan inesperados como incómodos, cuyas raíces se hunden en el pasado y terminan conectando directamente con la muerte que investiga la periodista. Personajes grises, situaciones moralmente turbias y un desenlace sorprendente completan un relato que juega constantemente con las zonas más incómodas del ser humano..
Desde las primeras páginas la historia logra atraparte, pero sobre todo destaca por la tensión constante que atraviesa toda la obra. Es una tensión que aparece muy pronto y que no te suelta hasta la última viñeta, manteniéndote en vilo durante toda la lectura. De verdad: es uno de esos cómics que te dejan con la sensación de haber leído algo muy especial.
La edición de Norma Editorial está además a la altura: un volumen en tapa dura, con prólogo de Antonio Altarriba, 168 páginas y un precio de 25 €. Un libro cuidado que hace justicia a una obra realmente notable.





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